El estado de bienestar se describe como un nivel mínimo a alcanzar para todos a partir del cual la persona se puede desarrollar y competir con una cierta igualdad de oportunidades.  El estado se dedica entonces a cubrir unos servicios mínimos de salud, educación, infraestructuras, seguridad,  defensa nacional, dar subvenciones a entidades sin ánimo de lucro para proveer alimentación y otros recursos para la subsistencia etc

Como si se tratará de una tregua en la lucha de clases, se afirma que la burguesía “generosa” concede unos servicios de salud de calidad, una buena educación, un ambiente de seguridad… Presentándose la idea que en los aspectos básicos y fundamentales el mercado se retira, para dar espacio a una tercera vía o capitalismo de “rostro humano”. Donde no haya exclusión social ni pobreza alimentaria.

Sin embargo, ¿realmente esto es así? ¿En verdad en los países imperialistas la población disfruta de unos servicios de salud similares independientemente de a que clase pertenezca? ¿El hambre en los países europeos occidentales pertenece solo a individuos aislados? ¿Son simplemente afirmaciones de elementos que se dedican a la mendicidad profesional?

En Reino Unido según la Fundación Joseph Rowntree la mitad de los pobres o bien son discapacitados o viven en un hogar en que hay un discapacitado (6,6 millones). La Comisión de Igualdad y Derechos Humanos del Reino Unido reconoce que más del 7,5% de la población entre 16 y 64 años se encuentra en situación de pobreza alimentaria, llegando al 18% en el  caso del colectivo de los discapacitados.

En España el Colectivo IOÉ a partir de los datos de la Encuesta sobre la Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia del 2008 elaboró un gráfico que nos muestra la relación entre la menor renta y el porcentaje de población con discapacidad en edad de trabajar.

Como se puede apreciar hay una relación muy directa entre el nivel de renta de los hogares y la discapacidad, mientras que las rentas más altas no llegan al 2% de discapacidad las más bajas superan el 11%. Eso se explica por una mejor rehabilitación y cuidados en las clases altas, además de que cuentan con unas mejores condiciones laborables.

Pasemos a hablar de uno de los principales puntales de un estado burgués: el ejército. Es frecuente que los estados hagan campañas de alistamiento  para animar a los obreros a unirse al ejército, ofreciendo toda serie de promesas e incentivos. Un gran servicio a la patria en la defensa nacional dicen, ayuda humanitaria en situaciones de conflicto… cuando deberían decir: “Seréis carne de cañón, peones para nuestros intereses y genocidas de pueblos”.

En EEUU los llamados veteranos han pagado un elevado precio por ser peones del imperialismo, importantes secuelas psíquicas y físicas. Desde 1999 hasta ahora más de  128.000 veteranos se han suicidado, ya no pudieron continuar más con sus vidas por los daños psicológicos  ocasionados  en su tiempo de servicio.  En cuanto a los daños físicos el Gobierno de EEUU estima que el 26,3% de los veteranos pasan a ser personas con discapacidad.

Con estos datos en frente cabe preguntarse: ¿Dónde está el tan cacareado estado de bienestar? Por lo que se puede vislumbrar el capitalismo no da tregua en ningún aspecto, por más que se intente no hay forma que el tigre se convierta en vegetariano.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.