«En Polonia, todo un partido –la llamada «prawica» del PSP– se rompió la cerviz en una lucha guerrillera impotente, en el terror y los fuegos de artificio, en aras de las tradiciones insurreccionales y de la lucha conjunta del proletariado y el campesinado. Es muy probable que, desde este punto de vista, las condiciones polacas se diferencien, en efecto, radicalmente, de las condiciones del resto de Rusia. No puedo juzgar sobre ello. Debo advertir, sin embargo, que en ningún sitio, a excepción de Polonia, hemos visto un apartamiento tan insensato de la táctica revolucionaria, apartamiento que suscita justa resistencia y lucha. Y en este caso acude por si mismo este pensamiento. (…) ¿Y acaso el hecho de que precisamente en Polonia, y solo en Polonia, haya prendido la táctica adulterada e insensata del anarquismo, que «hace» la revolución, no se debe a que las condiciones no permitieron desarrollar allí, aunque fuese por breves instantes, la lucha armada de masas? ¿Acaso la tradición precisamente de esa lucha, la tradición de la insurrección armada de diciembre de 1905, no es a veces el único medio para superar las tendencias anarquistas en el seno del partido obrero, no con la moral estereotipada, filistea, pequeño burguesa, sino pasando de la violencia sin objetivo, absurda y diseminada, a la violencia con un objetivo, de manera vinculada al amplio movimiento y a la exacerbación de la lucha proletariado directa?». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; Del artículo «Apreciación de la revolución rusa», 1908)

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