El conglomerado empresarial Obedrecht presentó documentos falsos para incriminar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. ilustración: RTP Bolivia Foto: Granma

Elson Concepción Pérez.— Poco o nada dicen los grandes medios internacionales sobre la situación de los cientos de miles, quizás millones de brasileños, que de la noche a la mañana vieron interrumpidos sus sueños y esperanzas, cuando un golpe de Estado parlamentario y mediático hizo retroceder a todo un programa –que habían emprendido Lula primero y Dilma después– que garantizaba los beneficios sociales de los brasileños.

Pero esa es la realidad y hoy el debate, aunque tiene que ver con la situación creada por el ascenso al poder de Michel Temer, extiende sus aristas a todo un plan de la oligarquía brasileña y el poder de los grandes medios –los mismos que dieron el golpe– para evitar a toda costa que Luiz Inácio Lula pudiera llegar a la presidencia en los comicios de este año.

Contra Lula se ha lanzado una verdadera jauría oligárquica y de la gran prensa, con el afán de buscar formas de poder alejarlo de la candidatura.

Para ello –y el gobierno actual es especialista en el tema–, qué mejor que inventar denuncias de corrupción que, aunque no han sido ni podrán ser comprobadas, se repiten una y otra vez y cuando se ponen en manos de una «justicia» contaminada de lodo, pueden hasta llevar a la cárcel al hombre que más apoyo popular tiene en todo el país sudamericano.

Odebrecht es el nombre de la empresa usada para esta componenda antiLula. Hoy se ha comprobado que este conglomerado empresarial presentó documentos falsos para incriminar al expresidente ante la justicia brasileña.

Y tal como refería una novela de ese país presentada en Cuba: «vale todo». Se ha corroborado que esa entidad falsificó presuntas pruebas del pago de sobornos a políticos registrados en el sistema de contabilidad paralelo de la empresa conocida como Drousys.

Si faltaba algo más, algunos extractos bancarios tienen marcas de montaje o de inserciones, además de existir inconsistencias en las fechas de las transacciones y en las firmas.

De todas formas, resulta recurrente que en medio de un panorama contaminado por la corrupción, tanto en las esferas gubernamentales actuales como en empresas y ministerios del gigante sudamericano, puedan incluirse supuestas faltas de Lula, principalmente durante su época de Presidente.

No fue casual –dicen los medios internacionales desde Brasilia– que el poderoso diario O Globo fuese el único que informó que las claves para abrir los secretos de Obedrecht «están perdidas».

Despachos noticiosos, según los cuales la fuente es el fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima, señalan que la «noticia solo salió en O Globo porque esa fue la deliberada elección de la fuente, es decir, uno de los jefes de la Operación Lava Jato».

Curiosamente –dice el propio despacho de prensa–, en esta ocasión, el «grupo de trabajo» evitó comunicarse con el conjunto de los medios, ya fuese a través de un masivo encuentro con ellos, o a través de una activa campaña en las redes sociales.

Otro elemento que aparece en el citado reportaje es «que nunca se podrá tener acceso al sistema creado por Odebrecht para el registro tanto del pago de los sobornos y coimas como de las contribuciones legales y oficiales para campañas electorales».

En este entramado, donde se evidencia la clara intención política de alejar a Lula de toda posibilidad a volver a la presidencia, se escenifica un debate público en el que los poderosos utilizan dinero y medios de comunicación para hacer girar la cuenta regresiva contraria al aspirante del Partido de los Trabajadores.

¡Qué pena Brasil!, verte involucrado en tanta injusticia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.