La Brigada Blanca: instrumento de tortura y represión del gobierno durante la guerra sucia mexicana

71

El gobierno de México anunció el rescate de varios espacios, en edificios públicos, donde se cometieron sistemáticamente actos de tortura durante la llamada “Guerra Sucia”, que comenzó a finales de los años 60 y continuó durante la década de los 70 en todo el país.

Con una página web en donde se encuentran archivos, fotografías y documentos, informes históricos, entrevistas e investigaciones recientes sobre casos de tortura; el documental “La Herencia más Dolorosa” y un memorial en el sótano de lo que fue la Dirección Federal de Seguridad (DFS), lugar en donde torturaban, desaparecían o asesinaban a los disidentes del régimen en turno; el gobierno de López Obrador busca reivindicar la lucha de las y los sobrevivientes, promover la reflexión y la memoria para la no repetición.

La hoy sede de la Dirección General de Estrategias de Atención de los Derechos Humanos de la Subsecretaría de Derechos Humanos, durante la “Guerra Sucia” fue base de operaciones de la Dirección Federal de Seguridad y de la Brigada Blanca.

En ese edificio gubernamental se diseñaron y llevaron a cabo prácticas de contrainsurgencia fuera de la ley, con el fin de exterminar todo intento de oposición del gobierno de aquellos años.

El cuerpo de seguridad denominado “Brigada Blanca”, a cargo de Fernando Gutiérrez Barrios, Luis de la Barreda, Javier García Paniagua, Arturo Acosta Chaparro, Francisco Quiroz Hermosillo, Miguel Nazar Haro, Salomón Tanuz y Francisco Sahagún Vaca; operaba en el sótano de la DFS.

Con base en testimonios y documentos se sabe que el edificio fue un centro de detención arbitraria, de interrogatorios, tortura y desaparición forzada.

La Brigada Blanca se integró en junio de 1972 con un grupo de 240 elementos, entre policías del entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), elementos del Estado de México, militares y personal de la Dirección Federal de Seguridad, así como de la Policía Judicial Federal, para “investigar y localizar por todos los medios a los miembros de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre y a los guerrilleros que actuaban en el valle de México”, reveló la investigación que desde hace años sigue abierta.

De acuerdo a los reportes oficiales la Brigada Blanca operó en Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco, Puebla y Morelos; el expresidente Luis Echeverría fue quien decidió que comenzara operaciones en la capital mexicana, y decidió que sus mandos fueran el coronel Francisco Quiroz Hermosillo, el capitán Luis de la Barreda Moreno y Miguel Nazar Haro.

Documentos que están bajo resguardo en el Archivo General de la Nación, detallan el “Plan de Operaciones Número Uno: Rastreo”, el cuerpo de tipo paramilitar contaba con 55 vehículos, 253 armas: 153 eran Browning calibre 9 milímetros.

También acreditan que la Brigada Blanca con instalaciones en el Campo Militar número Uno y en el edificio de la DFS.

La operación Rastreo en el Distrito Federal estaba dividida en grupos operativos, tres de localización y neutralización de artefactos explosivos, grupo aéreo y terrestres de vigilancia, y también interrogadores compuestos por 4 elementos especializados.

Los integrantes de esta operación se sometieron a un programa de entrenamiento que incluía: “información y análisis sobre la integración, desarrollo y actividades de la llamada Liga Comunista 23 de Septiembre; conocimientos sobre armamento y prácticas de tiro; técnicas de seguridad; entrenamiento físico y combate sin armas…“

La Liga Comunista 23 de Septiembre, fue una organización guerrillera que surgió para rechazar la política económica y social del presidente Luis Echeverría Álvarez. “Para realizar sus acciones (la liga) está organizada en comandos independientes que cubren las áreas más críticas del valle de México, concentrándose principalmente en zonas fabriles, estudiantiles y de construcciones, en las que busca cubrirse y donde tienen oportunidad de distribuir literatura de carácter subversivo o realizar pintas en contra del gobierno y la burguesía”, indica uno de los informes oficiales de la Brigada Blanca.

La Brigada Blanca fue la herramienta para acabar con las organizaciones armadas de esa época. El testimonio de el exguerrillero Rubén Melitón Ramírez González, sostiene que cuando estaba siendo torturado, se le desprendió la venda de los ojos y pudo identificar a Miguel Nazar Haro como su agresor principal. Ramírez González fundó junto con Francisco Juventino Campaña López las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP).

“Me aplicaba toques eléctricos con una picana, me echaba agua fría en el cuerpo y me golpeaba con una barra. Sus ayudantes solo colaboraban amarrándome y deteniéndome, pero él me aplicaba toques en el ano y los genitales. Me introducía un pequeño cable con corriente eléctrica en el pene y me sumergía en agua podrida o en piletas de excremento. A mis espaldas se encontraba quien después supe que era el capitán Fernando Gutiérrez Barrios”, aseguró en entrevistas con medios de comunicación muchos años después.

En las sesiones de torturas también había extranjeros, probablemente de origen estadounidense, presenciando el desarrollo de las torturas.

Eladio Torres Flores, de la Liga Comunista 23 de Septiembre, también fue víctima de tortura a manos de Nazar Haro: “Él mismo que sacó una escuadra 9 mm, cortó cartucho, me la puso en la sien y jaló del gatillo, no tenía tiros en la recámara”.

Eladio Torres repartía entre obreros y trabajadores el periódico Madera, órgano oficial de la organización. Perdió el brazo a causa de las torturas que recibió en el Campo Militar número Uno.

Fernando Pineda, exmiembro del Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), contó hace unos años para el semanario Proceso: “De su escritorio sacó cables, un aparato y una picana. Él mismo me empezó a torturar, luego exigió que me bajara los pantalones. Ante mi negativa, estalló en ira y él (Nazar Haro) personalmente, me empezó a dar toques en los testículos”.

“Las torturas empezaron desde el mismo día de mi detención en Xalapa, en febrero de 1971. Primero fue una ‘calentadita’, querían saber qué hacia en esa casa, no lograron mayor cosa y optaron por trasladarnos a México. Éramos cuatro, dos mujeres y dos hombres, a cada uno nos llevaron por separado, siempre con el rostro cubierto. Nazar Haro simuló tener a mis padres en un cuarto contiguo, Amenazaba con violar a mi madre si no decía lo que sabía. Le dije que no sabía nada”.

La escritora Elena Poniatowska había incluido el siguiente testimonio en su libro “Fuerte es silencio” publicado en 1980. “Yo, Pedro Cassian Olvera, con 35 años de edad, mexicano, doy testimonio de que el 28 de octubre de 1974 fui aprehendido por la Dirección Federal de Seguridad; en donde se me desnudó y se me empezó a golpear en todo el cuerpo, después me mojaron y me empezaron a dar toques eléctricos con una picana en el pene, los testículos, el ano, en una cicatriz que tengo, en las orejas, dentro de las fosas nasales, en los labios, en las encías y en la lengua; después de esto me hicieron comer dos tasas de excremento, luego me tendieron en el suelo y Miguel Nazar me ponía una pistola en la sien jalando el gatillo”.

Ayer por la tarde, el subsecretario de Gobernación, Alejandro Encinas, en conmemoración por los 48 años de “El Halconazo”, ocurrido el 10 de junio de 1971, en donde un grupo militar mató a 120 estudiantes que marchaban por las calles de la capital mexicana, presentó el proyecto llamado “Sitios de Memoria” que el gobierno de López Obrador está llevando a cabo para mantener la memoria histórica, documentar y dar a conocer las graves violaciones a los derechos humanos que se realizaron en los sótanos de los edificios sedes de la Secretaría de Gobernación (Segob), de aquellos años.

https://www.infobae.com/america/mexico/2019/06/11/la-brigada-blanca-el-pavoroso-instrumento-de-tortura-y-represion-del-gobierno-durante-la-guerra-sucia/

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.