Darío Herchhoren.— El 16 de junio de 1955 una parte de la marina de guerra argentina y una parte del ejército intentaron derrocar al gobierno constitucional del General Juan Domingo Perón. Para ello bombardearon la plaza de mayo durante más de seis horas con 34 aviones cazas Gloster Meteor, de fabricación británica.

Ese día se iba a efectuar un homenaje a Perón, y se esperaba que una escuadrilla de aviones sobrevolaría la Plaza de Mayo y la Casa Rosada (casa de Gobierno). Para aquellos que no conozcan el lugar debo explicarque esa plaza es la plaza mayor de Argentina toda, ya que desde el 25 de mayo de 1810, fecha en que se constituye el primer gobierno patrio, ese es el lugar de conmemoración de los grandes eventos que celebra el pueblo argentino.

Pero ese día no volaron los aviones de la escuadrilla esperada. En su lugar aparecieron en el cielo cazas que comenzaron a arrojar bombas de cien kilos sobre la Casa de Gobierno, con la intención de matar a Perón.

Recordemos que los militares asesinos fueron precursores en esto porque luego el 11 septiembre de 1973, otros asesinos, esta vez chilenos y también militares, bombardearon el Palacio de la Moneda, con la intención de matar a Salvador Allende, presidente constitucional de Chile. Ambos hechos tienen la marca de fábrica de la criminal CIA, que inspiró los dos acontecimientos, a pesar de la distancia en el tiempo.

Nunca se supo en realidad el número de muertos habidos en 1955, pero los cálculos más autorizados dan una cifra de aproximadamente 400 y 1.500 heridos.

Los aviones volaban a baja altura, y comenzaron a disparar contra los trabajadores y todo tipo de transeúntes, que a partir de las ocho de la mañana se dirigían a sus trabajos. Escolares que iban a sus clases fueron blanco también de estos criminales, que poco después se dirigieron a la sede de la Confederación General del Trabajo, a unos mil metros de la Casa Rosada, para descargar allí su furia contra la clase trabajadora y los sectores humildes de Argentina. Una de las bombas hizo blanco sobre un autobús cargado de gente que iba a su trabajo, acabando con la vida de todos sus pasajeros.

El golpe fracasó provisionalmente, y los aviones agresores huyeron a Uruguay pilotados por militares facciosos. Y digo provisionalmente, porque el 16 de septiembre de 1955, se produce un segundo golpe militar, esta vez triunfante, y el General Perón es derrocado, iniciando un largo exilio de 18 años, y lo que es peor, ese golpe es el inicio de una dictadura feroz, que abre las puertas del horror, con torturas, desapariciones, mutilaciones, exilios y una política de venganza contra la clase obrera, que había sostenido a los dos primeros gobiernos de Perón.

La culminación de todo esto fue la dictadura cívico militar que acabó con la presidencia de María Estela Martinez de Perón, tercera esposa y viuda del General Perón, que si bien hizo un gobierno desastroso era la presidenta constitucional.

El odio, el desprecio y la crueldad de la oligarquía argentina contra la clase trabajadora era infinita, y estamos viendo en el gobierno de Macri la continuación de los acontecimientos de 1955.

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