Las visitas gubernamentales del Consejo de Ministros a los territorios fortalecen la vinculación, el debate y el diálogo permanente con la población. Foto: Estudios Revolución

Ronald Suárez Rivas.— Rompiendo el protocolo para hablar directamente con el pueblo se le ha visto, una y otra vez, perderse entre la multitud que siempre sale a su encuentro en los frecuentes recorridos que realiza por todo el país.

Así, de primera mano, se interesa por los problemas fundamentales que aquejan a la gente, y contrasta la información que antes le han brindado los funcionarios con los que se ha entrevistado:

«¿Cómo está el barrio? ¿Se mantienen las obras que vimos la última vez? ¿Funcionan bien?».

Con la familiaridad típica del cubano, explica los objetivos de la visita, escucha, indaga, alienta.

Ha dicho que la construcción de ese diálogo tiene que ser honesta y basarse en la verdad. Por eso evita las falsas expectativas. «Hay cuestiones que podrán tener una solución más rápida, otras las iremos proyectando en el plan de la economía, y también hay algunas más difíciles, que tendremos que seguir resistiendo hasta que podamos avanzar», les ha advertido a quienes lo escuchan, más de una vez.

Si un aspecto ha calado entre los cubanos, del estilo de trabajo del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y del Consejo de Ministros, ha sido la vinculación permanente con el pueblo.

Cuentan quienes conocieron su desempeño al frente de la provincia de Villa Clara, que es una práctica que siempre ha seguido, desde sus inicios como dirigente, formado por Fidel y Raúl.

Durante su primera entrevista como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, concedida a la cadena Telesur, Díaz-Canel explicó que tras la constitución de la ix Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y el estudio del discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz durante la jornada, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y luego el Consejo de Ministros en pleno, realizaron un ejercicio de reflexión colectiva del que se derivaron cuatro pilares fundamentales en el trabajo de los cuadros.

Entre ellos, señaló la vinculación, el debate y el diálogo permanente con la población, y la presencia en los lugares más complejos.

«Nos dimos cuenta de que teníamos un eslabón que teníamos que fortalecer en la gestión de gobierno, que era (…) cómo buscar mayor interrelación del gobierno central con los gobiernos de los territorios (…)».

Entonces, ya se había iniciado desde hacía varios meses, un sistema de visitas a las provincias que se ha mantenido hasta hoy.

Más que un recorrido del Presidente por el interior del país, el mandatario ha aclarado que se trata de una visita del Consejo de Ministros, a fin de lograr un momento más de contacto con los gobiernos locales y con la gente.

«Al final salen proyecciones para el plan de la economía del próximo año, o cosas que se pueden resolverse de alguna manera, y es lo que hemos querido establecer con este estilo de trabajo: que haya un gobierno en función de la población, como nos han enseñado Fidel y Raúl», comentó ante los alumnos y profesores de la Universidad de Pinar del Río, en septiembre del año pasado.

«Lo que pretendemos con este contacto sistemático, además del diálogo, es que podamos ayudar a destrabar problemas», añadió.

En la República de Cuba la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado. Foto: Miguel Febles Hernández

Solo en Vueltabajo, como resultado de esta experiencia, se han derivado decisiones de peso, como el incremento significativo del plan de construcción de viviendas, para poder solucionar en cuatro años las más de 10 000 afectaciones pendientes de los huracanes, o las labores para tratar de mejorar el abasto de agua en la capital provincial.

Además, ha contribuido a viabilizar otros reclamos de la población, como la ampliación de la escuela del poblado ubicado en el kilómetro 21 de la carretera a La Coloma.

Por otra parte, las visitas al interior del país, le permiten al gobierno central conocer de primera mano las iniciativas que se aplican en los territorios y que vale la pena compartir.

En este sentido, nunca han faltado los encuentros con las universidades, ni el llamado a que los cuadros alienten la investigación científica y vean en ella una importante herramienta.

«Fidel fue un abanderado de eso, (…) acudía a las universidades cuando quería discutir algún problema», recordaría en el diálogo con Telesur.

«Para mí ha sido una necesidad desde que fui dirigente de la juventud, (…) esa ida a los jóvenes que siempre te aporta tanto».

Según quienes lo conocen de cerca, siempre está pendiente de la opinión del pueblo, le insiste a su equipo de trabajo que es necesario atender lo que dice la gente, y exige que se les responda con prontitud.

«Hace falta que todo el mundo se vincule con la población, así como está haciendo usted», le escuché decir a uno de los muchos cubanos anónimos que se le acercan en cada recorrido a través de la Isla. El elogio llevaba implícito un reproche hacia quienes, en otros niveles de dirección, a veces voltean la vista para no encarar los problemas o se desgastan en reuniones y análisis desde un buró, sin tomarle el pulso a la vida.

El propio Díaz-Canel ha señalado que de esa interacción espontánea con miles de cubanos, han surgido reclamos que se han resuelto de inmediato, porque los trababa una decisión burocrática o la falta de atención y de sensibilidad. «Eso nos lo comunica la gente en ese diálogo y en ese encuentro».

Pero el Presidente, por más que quiera, no puede estar en todas partes, y necesita del apoyo del pueblo al que se entrega. Con mucha razón ha insistido en la necesidad de «espantar el egoísmo, la vanidad, la desidia, la chapucería, el “no se puede”», y que  todos comprendan la importancia de «pensar como país».

De la Conceptualización del Modelo

Entre los principios de nuestro socialismo que sustentan el Modelo se destaca: «El ser humano es el objetivo principal y sujeto protagónico; su dignidad, igualdad y libertad plenas, portador de la cultura e identidad nacionales, y de valores como el amor a la Patria y a la Humanidad, el heroísmo, el patriotismo, el antimperialismo, la solidaridad y el internacionalismo».

Son también valores esenciales de nuestra ideología: la lealtad, la honradez, la honestidad, la modestia, la laboriosidad, la responsabilidad, el altruismo, el humanismo, el desinterés, el respeto a los demás y al medio ambiente.

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