Colombia: ¿la paz o la paz de los cementerios?

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Darío Herchhoren.— Para comenzar y para que el lector lo entienda claramente soy un firme partidario de la paz. No me gusta la guerra. Pero en Colombia, todos los cauces  politicos se cerraron por virtud de la oligarquía colombiana, y la paz no fue posible. La paz solo es posible con justicia social, y eso nunca hubo en Colombia desde la propia fundación de la nación colombiana, y ello ha dado lugar a una violencia infinita con miles de muertos y desplazados.

Pero de lo que se trata es  de desentrañar las causas de las enormes desigualdades que han sido el combustible de la violencia.

Siempre se habla de la guerrilla como la responsable de los males que aquejan a Colombia, y esto no es así. Siempre la mayor responsabilidad es de quien ejerce el poder.

Se da como fecha del inicio de la guerrilla el año 1948, y concretamente como consecuencia del «bogotazo», que fue una explosión de indignación popular que sobrevino al asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, un lider popular indiscutible, profundamente arraigado en el pueblo colombiano y seguro ganador de las elecciones que se iban celebrar próximamente.

¿Quién era Gaitán?

Jorge Eliecer Gaitán era abogado, doctor en derecho, catedrático de derecho penal, rector de la Univeridd de Bogotá, ministro de Educación, diputado por el partido liberal, hombre muy ligado a la izquierda de Colombia, y defensor de las causas populares siempre. Era todo aquello que no le gusta al imperialismo y a sus lacayos de la oligarquía nativa.

No se podía permitir que alguien como Gaitán fuera presidente de Colombia. Y no se permitió. Gaitán fue asesinado el mismo día en que había previsto almorzar con dos jóvenes políticos: el cubano Fidel Castro Ruz y el venezolano Rómulo Bethancourt.

La propaganda imperialista ha intentado cargarle la responsabilidad de la muerte de Gaitán y el posterior bogotazo al joven Fidel Castro.

En Colombia las dferencias de clase eran enormes, y los sectores populares solo podía trabajar en el campo y con salarios míseros, o emigrar.

La guerrilla surge en el interior de la selva, cuando un puñado de campesinos a cuyo frente estaba Manuel Marulanda alias tirofijo, fundan en el interior más abrupto de Colombia lo que llamaron República de Marquetalia. Este es el nacimiento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) de tendencia marxista leninista que abogaba por la toma revlucionaria del poder, la reforma agraria y la expropiación de las tierras de la oligarquía.

Su ideario es muy similar al de Mao en China. Ambas han sido revoluciones netamente campesinas.

La guerrilla iba tomando cada vez más cuerpo y más poder, y el ejército colombiano no bastaba para derrotarla, y entonces la oliargarquía intenta negociar con ella una paz mentirosa, ya que siempre esa oligarquía solo quiso aniquilar a las FARC.

Durante los primeros años 60 del pasado siglo, la guerrilla puso en jaque en reiteradas ocasiones al ejército que sufrió enormes bajas, y llamó la atención de toda la izquierda del mundo. Manuel Marulanda recibió en esos tiempos la visita de Leo Huberman, Paul Sweezy y Paul Baran, redactores y directores de la revista de izquierda norteamericana Monthly Review, que a partir de entonces se converten en los difusores de las FARC en EEUU. Tuve la suerte de trabajar con ellos en la universidad de Stanford en California, y doy fe de que su comportamiento con las FARC fue intachable.

Es más; dicha revista pronosticó que en cuatro años la guerrilla iba a ocupar Bogotá. No fue así. El estado colombiano negoció un acuerdo con las FARC, que se desarmaron y volvieron a la lucha solo política. Es así como se transforman en partido político, con el nombre de Unión Patriótica, siendo su candidato a la presidencia de Colombia Bernardo Jaramillo, quien es asesinado al igual que otros dirigentes, y ex guerrilleros que se creen las promesas de la oligarquía y los miembros de la Unión Patriótica son diezmados, y resuelven finalmente no presentar candidatos.

Otra de las vanas esperanzas de que la oligarquía ha cambiado.

Finalmente se firman los acuerdos de paz de La Habana entre el presidente de Colombia Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC Rodrigo Londoño, junto con los garantes Cuba y Noruega, y las FARC, se convierten en partido político entregando las armas.

Y otra vez comienza el goteo de asesinatos de ex guerrilleros y candidatos. Dejo la respuesta a los lectores. ¿Se puede confiar en la oligarquía colombiana creyendo que van a cumplir con lo pactado?

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