miércoles, enero 29, 2020

Satélite de la NASA capta con detalles sin precedentes un estallido en un cometa.

El cuerpo celeste estuvo en su punto más cercano a la Tierra en diciembre de 2018.

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Datos recogidos con la ayuda del Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS, por sus siglas en inglés) permitieron a científicos de la Universidad de Maryland, EE.UU., obtener una secuencia de imágenes de una emisión explosiva de polvo, hielo y gases del cometa 46P/Wirtanen, ocurrida durante su aproximación a nuestro planeta el año pasado. El pequeño cuerpo celeste tuvo su momento de mayor acercamiento a la Tierra en diciembre de 2018, cuando pasó a 11,5 millones de kilómetros de distancia.

«Esta es la observación más completa y detallada hasta la fecha de la formación y disipación de un estallido natural en un cometa», indicó la NASA en un comunicado. Los resultados de las observaciones de los astrónomos fueron publicados en la revista The Astrophysical Journal Letters.

Farnham et al./NASA

Muchos cometas experimentan de vez en cuando explosiones espontáneas, que pueden aumentar su actividad de manera temporal pero significativa, por razones aún desconocidas por los científicos. Así, el estudio del proceso de estos estallidos puede ayudar a comprender mejor las propiedades de esos cuerpos.

El estallido se produjo en septiembre de 2018, antes de que el cometa alcanzara su punto más cercano al planeta y, según las estimaciones aproximadas de los científicos, expulsó alrededor de un millón de kilogramos de material, creando en su superficie un cráter de unos 20 metros. «Como el TESS toma imágenes detalladas y compuestas cada 30 minutos, el equipo pudo ver cada fase del estallido con exquisito detalle», dice la NASA.

«Con 20 días de imágenes muy frecuentes, pudimos evaluar los cambios en el brillo con mucha facilidad», afirmó el autor principal del estudio, Tony Farnham, del Departamento de Astronomía de la citada universidad.

Los especialistas también lograron detectar por primera vez el rastro del cometa, que, a diferencia de la cola, es un campo de escombros más grandes que traza su trayectoria orbital a medida que se desplaza alrededor del sol. «El polvo de la cola es muy fino, muy parecido al humo. Pero el polvo del rastro es mucho más grande, más parecido a la arena y los guijarros. Creemos que los cometas pierden la mayor parte de su masa a través de sus rastros de polvo. Cuando la Tierra se encuentra con el rastro de polvo de un cometa, tenemos lluvias de meteoros», explicó el coautor Michael Kelley.

En mayo trascendió que desde el Observatorio Estratosférico para la Astronomía Infrarroja, de la NASA, se pudieron tomar datos del 46P/Wirtanen y se descubrió que este cometa contiene agua «similar a la de un océano». Este hallazgo reforzó la idea de que esos cuerpos helados desempeñaron un papel clave para la llegada del líquido a nuestro planeta.

Fuente: RT

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