Aspectos de un gimnasio: duración y firmeza.

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El gobierno francés, como todos los gobiernos, cuenta con los medios de propaganda (mal llamados de comunicación) para desvirtuar protestas populares. Eso y la policía, por supuesto. Pero ni unos ni otra han logrado acallar a los “chalecos amarillos”, primero, y a los sindicatos y a quienes mantienen el pulso en la calle y en los centros de trabajo contra la modificación de las pensiones y la subida de la edad de la jubilación, ahora.

Cuando a la policía saca-ojos se la critica (al igual que en Chile), desde el gobierno y sus acólitos se acusa rápidamente de “odio” hacia unos abnegados servidores que no te matan, solo te dejan tuerto. Cuando los trabajadores, y algunos sindicatos de rama, desbordan a las direcciones sindicales establecidas con acciones como la paralización de las refinerías o el corte de luz a comisarías de policía y grandes empresas (u hoteles de lujo) se habla de “odio”. Y el discurso ahora de los medios de propaganda es de que en Francia, tras 25 días ininterrumpidos de acciones sindicales y huelgas, hay un gran “gimnasio del odio”.

Pues bienvenido sea ese gimnasio porque está poniendo a la Francia trabajadora en forma. Una forma que sólo se adquiere manteniendo durante el tiempo el ejercicio y manteniendo con firmeza los objetivos. Duración y firmeza, los dos aspectos centrales tanto de los “chalecos amarillos” (59 semanas llevan ya) como de los trabajadores y trabajadoras en sus luchas de estos 25 días ininterrumpidos; luchas que, por fin, están confluyendo.

Francia, mucho más que cualquier otro país, es hoy la vanguardia. La victoria o la derrota de la lucha que se mantiene será determinante en todo el mundo. Por eso hay que hacer seguimiendo de ella, trasladarla y difundirla.

Tanto el gobierno como las direcciones sindicales han hablado de “tregua navideña”. El gobierno, para “garantizar la normalidad de estas tradicionales fiestas”. Los sindicatos, porque una “tregua táctica” servirá para recuperar fuerzas para la nueva gran confrontación prevista para el día 9 de enero. Pero no. Los trabajadores han decidido elevar el nivel del enfrentamiento. Con navidades o sin navidades. Y es una demostración contundente de cómo el centro de gravedad se encuentra en las asambleas de trabajadores y no en las burocracias sindicales.

– Si el otro día os comentaba algo, ahora se ha dado un paso más: el sindicato de la energía de la Confederación General del Trabajo (CGT) ha cortado la luz a varias compañías del CAC 40, es decir, las principales empresas que cotizan en Bolsa. Vamos, algo así como las famosas -y tenebrosas- empresas del Ibex 35 español. Es decir: ha golpeado al núcleo duro del capitalismo francés.

El miércoles 25, el día de navidad, sólo 4 de cada 10 trenes circularon en Francia. El gobierno ya está cifrando en 400 millones de euros las pérdidas ocasionadas por las huelgas ferroviarias. Y hay que decir que otro de los objetivos a medio plazo del gobierno francés es la privatización de los ferrocarriles. Si hay algún comprador, tendrá que vérselas con un sector muy combativo, desde luego. A pesar de los sindicatos amarillos, que también los hay, pero que ahora se ven imposibilitados hasta de acudir a las reuniones que imploran los ministros por la mala imagen que darían.

– También el día 25 sólo dos de las líneas de metro de París (la 1 y la 14), de un total de 16 líneas, se mantuvieron abiertas por decisión de los trabajadores y porque son las que tienen un nivel de automatización casi total. El resto estuvieron cerradas. Los autobuses funcionaron en un 75%, al igual que los tranvías, por decisión de los trabajadores. Una muestra de cómo están las cosas: el comunicado siguiente dice textualmente: “Después de haber demostrado que no habría tregua, ¡la base quiere la generalización de la huelga”. Son los trabajadores del metro de París (RATP) y de los ferroccarriles (SNCF)  de la región de París que, además, anuncian que hoy, día 30, enviarán una delegación para reunirse y apoyar a los huelguistas de la refinería de Grandpuits.

– El ejemplo de las dos refinerías que han decidido suspender totalmente su producción, Lavéra y Grandpuits, ha acelerado el proceso de discusión en las otras seis y en cinco de ellas se ha adoptado la decisión de ir a la huelga total durante tres días en apoyo de las dos que están a la vanguardia de la lucha. En estos días de huelga (26-28 de diciembre) se ha reducido la producción al mínimo y se ha bloqueado la entrega de combustible. En la refinería de La Méde se impidió la carga de 150 camiones. Esta refinería es de la multinacional petrolera Total.

– Esto ha provocado un importante perjucio en los puertos donde, además, los estibadores también están en huelga. Como consecuencia, en el puerto de Fos-sur-Mer los remolcadores no han podido hacer su labor y en el puerto de Le Havre se ha estado bajo mínimos por la misma razón. En otros puertos como Dunkerque, Saint-Nazarie y La Rochelle se ha afirmado que los petroleros, los barcos que trasportan gas y los que llevan contenedores “tal vez” deban permanecer fuera de la costa hasta que se normalice la situación.

Así las cosas, no es sorprendente que cuatro federaciones de la CGT (ferrocarriles, transporte, energía y productos químicos) hayan firmado un documento conjunto en el que se dice: “si el primer ministro insiste en afirmar que el país está perturbado, pero no bloqueado, los trabajadores del sector público y privado sacarán las conslusiones de que deben duplicar las movilizaciones, multiplicar los llamados a la huelga en todas las empresas e implementar aún más el nivel de sus acciones para ser entendidos“.

Duración y firmeza, o coherencia entre decir y hacer. Como queráis. En cualquier caso, un buen ejercicio de gimnasia combativa.

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