La minería como herramienta de liberación.

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Darío Herchhoren.— Desde muy antiguo, los seres humanos explotaron el subsuelo con el objeto de lograr los materiales que les eran necesarios para la vida cotidiana. El mineral más abundante en el planeta Tierra, es el hierro, y con él comienza la metalurgia y la siderurgia. La palabra siderurgia quiere decir que se trata de la fabricación del acero, que implica un paso cualitativo en la producción de metales, ya que para transformar el hierro en acero hacen falta otros minerales para mezclarlos con el hierro, y hay que saber las proporciones, y para ello hay que hacer múltiples pruebas.

Pero ya en la historia actual la gran minería se desarrolla en todo el mundo, y ello puede servir para lograr afirmar la soberanía de un estado, o bien para todo lo contrario.

Entre los estados del mundo, existe un consenso en cuanto a dividirlos en paises centrales y paises periféricos. Los paises centrales son aquellos que pueden generar procesos históricos que afectan a todo el mundo, y los periféricos son aquellos paises que son afectados por los procesos políticos ge nerados por los paises centrales.

Como ejemplo, podemos citar el invento de las máquinas de vapor. En Gran Bretaña se creó por primera vez una máquina de vapor que luego se aplicó al ferrocarril, y en los Estados Unidos se botó por primera vez un buque impulsado por vapor. Ello constituyó el principio de la existencia de dos grandes paises centrales como Gran Bretaña y los EEUU.

Pero tal como hemos dicho antes, los paises de la periferia son simples proveedores de materias primas para las grandes potencias, que compran a bajo precio el mineral en bruto, luego lo transfrman en metales ya elaborados en planchas, en rollos, en clavos y tornillos o en herramientas, y más tarde en máquinas herramienta.

En este aspecto, la minería, solo beneficia en muy mayor medida a los consumidores que son los paises centrales y no a los periféricos.

Lo mismo ocurre con el petróleo y el gas. Los grandes productores de petróleo crudo, lo venden tal como lo sacan de los pozos, con muy poco valor agregado. El gran negocio del petróleo es el refinado, es decir que el gran negocio es la transformación del petróleo en gasolina, gasoleo, keroseno, plásticos y la industria petroquímica. Con el gas de petroleo pasa lo mismo. El gas tal como sale de la boca del pozo, debe ser licuado, es decir debe ser sometido a un proceso por el cual ese gas se vuelva líquido, y que sirva como combustible en reemplazo de los hidrocarburos derivados del petróleo.

Pero como estamos hablando de materiales estratégicos, el imperialismo de los EEUU, Gran Bretaña, Francia, Paises Bajos, han impuesto por la fuerza a los paises productores, que ellos solo vendan el mineral en bruto, y las grandes corporaciones al servicio de los imperios se encargarán de transformar esos minerales en otros productos.

La conclusión de todo esto es muy sencilla de entender: Si un país quiere liberarse del yugo imperial deberá tener el dominio de todo el circuito de producción y refino, y en el caso de los demás minerales, deberá tener el control de esos minerales mediante la construcción de altos hornos que fundan el metal y lo transformen.

Esto mismo deberán hacer con el resto de minerales. La transformación de las materias primas en productos elaborados es una herramienta indispensable que sirve para que los pueblos se liberen del yugo imperial, y logren así su total soberanía.

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