Pronunciamiento por la vida de la izquierda boliviana ante la crisis sanitaria planetaria

¡Socialismo o barbarie! Ese fue el legado de los viejos camaradas comunistas para el mundo. Hoy, ante la pandemia COVID 19, esta dicotomía no puede ser más actual ni más urgente.

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El capitalismo tiene como único principio de reproducción, la ganancia. Todo medio es instrumentalizado para ese fin que no tiene límites ni consideración con la vida humana ni con la naturaleza. No nos engañan, las crisis económicas no son sino el pretexto perfecto para incrementar las ganancias del capital financiero. La crisis económica que ha producido el COVID 19 ha hecho que el imperialismo salga nuevamente en defensa de las ganancias capitalistas. El imperialismo norteamericano mediante su vocero Trump ha informado su decisión de apostar por la economía y no por la vida de su pueblo. Hoy, en EE. UU. están preparando el rescate económico más cuantioso de la historia del capitalismo; ingentes cantidades de dinero para el engorde del sistema financiero y el endeudamiento de la clase trabajadora y el pueblo empobrecido.

El neoliberalismo ha sido el mejor mecanismo económico para resguardar y promover las ganancias capitalistas. De hecho, el neoliberalismo ha dejado al proletariado mundial sin muchas conquistas y derechos ganados en el pasado, y lo ha postrado indefenso ante la burguesía. Hoy, el imperialismo está apostando por la ley del más fuerte, la ley de la jungla: la barbarie; sólo los fuertes se salvarán; pero no los más sanos sino los que más dinero tienen para mantenerse a salvo. El sistema capitalista funciona sólo para el 1% más rico del mundo, el resto -clases trabajadoras y oprimidas- valen más muertos que vivos.

La hegemonía del imperialismo norteamericano está en su fase crítica. Ante su inminente caída, el imperialismo y sus gobiernos satélites no tiene más respuesta que las prácticas antidemocráticas y el fascismo. Las grandes crisis capitalistas no sólo empoderan al capital financiero sino, también, a los sectores más conservadores, sanguinarios y radicales de la burguesía. Hoy, la crisis sanitaria a nivel mundial está siendo instrumentalizada para la militarización y el uso de la fuerza contra las clases trabajadoras y las naciones oprimidas. El alarmante incremento del fascismo en EE. UU., Europa y en las propias naciones oprimidas no son sino expresiones de la agonía del imperialismo norteamericano. Por tanto, el COVID 19 es el inicio de un largo periodo de asenso fascista en el mundo.

Denunciamos ante los proletarios y los pueblos oprimidos del mundo que en Bolivia el gobierno de facto proimperialista, so pretexto de crisis sanitaria, ha militarizado y criminalizado a la clase trabajadora, campesinos, comerciantes y pueblo oprimido. La deuda externa se ha incrementado en al menos 2.000 millones de dólares, pero 2 no para la asistencia sanitaria sino para incrementar los presupuestos militares y policiales. Hoy, los trabajadores de salud están denunciando que no cuentan con los recursos materiales ni la capacitación humana para responder a una pandemia. El Banco Central de Bolivia, siguiendo las directrices del imperialismo, ha entregado 500 millones de dólares al sistema financiero y a las grandes empresas bolivianas provenientes de los fondos de pensiones de la clase trabajadora mermando aún más la esperanza de una jubilación digna.

Hoy, en los barrios populares y obreros de Bolivia hay militares y policías amedrentando y encarcelando a las personas más necesitadas, pero no hay médicos ni consultorios móviles, no hay equipos de fumigación, ni mucho menos brigadas de aprovisionamiento para la cuarentena. El gobierno de facto en Bolivia ha encontrado en el COVID 19 el pretexto perfecto para consolidar su endeble e ilegítimo poder a costa de la clase obrera y el pueblo oprimido.

Para los partidos revolucionarios de izquierda de Bolivia, ante la barbarie capitalista que amenaza a la clase trabajadora y los pueblos oprimidos de Bolivia y el mundo, sostenemos: “primero la vida y no las ganancias”; “primero los trabajadores y no el capital”.

El socialismo es la única alternativa para la defensa y dignificación de la vida de los explotados, de los marginados, de los pobres. Convocamos a todas las fuerzas revolucionarias vivas de Bolivia y el mundo, al gran llamado por la solidaridad y el sentido internacionalista de la clase trabajadora. Nos adherimos y solidarizamos con todas las luchas internacionales de la clase obrera que, como en Italia, están luchando contra la barbarie capitalista y defendiendo la vida.

Ante la barbarie fascista que propone el imperialismo, para superar la crisis del COVID19 y en el espíritu del internacionalismo proletario todo el movimiento popular de forma unitaria, debemos luchar en cada uno de nuestros países, por conquistar las siguientes demandas centrales:

  1. La salud no es un negocio, es un derecho. Exigimos la nacionalización de todos los Sistemas de Salud para garantizar el acceso universal a sistemas de salubridad eficientes y de calidad en todos los países del mundo.
  2. Primero la vida y no el capital. Rechazamos el endeudamiento de los países oprimidos y los trabajadores como respuesta a la crisis sanitaria. El capital financiero no puede lucrar con el sufrimiento humano. Planteamos la condonación de la deuda externa de los países atrasados y la lucha mundial para lograr la aplicación de impuestos que alcancen al menos a la mitad de las utilidades de empresas transnacionales petroleras, mineras, farmacéuticas, bancos y aseguradoras, 3 exportadoras de armas, etc., para su aplicación a sistemas universales de salud gratuitas.
  3. Los derechos del pueblo no se negocian. La antidemocrática ONU, no puede ser garante de los derechos de los trabajadores por su carácter servil al imperialismo. La plena vigencia y el respeto de estos, se logran con la lucha unitaria y revolucionaria de los oprimidos y explotados del mundo. Solo la propia clase trabajadora internacional como celosa vigilante, o poniendo en pie un organismo internacional propio de Gobiernos Socialistas, se garantizará el cumplimiento de los derechos sociales y conquistas laborales de los pueblos. Debemos luchar en todos los países por la promulgación de la ley universal de inamovilidad laboral. Las centrales obreras y las organizaciones sociales deben garantizar el cumplimiento de esta norma en sus países.
  4. La crisis capitalista no es el fin de la historia. Ante el cierre de las empresas y/o fábricas en el mundo, debemos exigir que estas pasen a manos de los trabajadores en calidad de Empresas Sociales, para evitar el desempleo y la precarización de la calidad de vida de los mismos trabajadores y sus familias. Los Estados tienen la obligación de garantizar los insumos necesarios para continuar la producción en los sectores estratégicos (alimentos, energía, servicios básicos, transporte, etc.). Y a mediano plazo, en el periodo post COVID19, los Estados deben también conseguir los mercados necesarios para consolidar y fortalecer dichas empresas sociales.
  5. El mercado es el causante de la crisis alimentaria que vive gran parte de la humanidad, gracias a los abanderados de la producción transgénica como la Monsanto, que envenena la tierra y conduce a la hambruna a la humanidad. Mantener la lógica capitalista de la oferta y la demanda sería la peor catástrofe. Debemos exigir a los Estados, en cogestión con los trabajadores del campo y la ciudad, avanzar en la planificación y organización de la producción alimentaria con el objetivo de abastecer de los bienes mínimos y necesarios a todas las poblaciones; en caso de que los Gobiernos se rehúsen y pretendan matarnos de hambre, los trabajadores debemos tomar las fábricas y/o empresas para producir los alimentos para el pueblo.
  6. Las y los trabajadores del campo jugamos un rol fundamental para superar la crisis sanitaria, mientras estamos a tiempo, debemos exigir que la producción del campo sea subvencionada y acopiada por los Estados para lograr la soberanía alimentaria de los pueblos. Asimismo, plantear el congelamiento de los precios de transporte privado que incrementan el costo de los productos agropecuarios, y por 4 último, las Fuerzas Armadas en lugar de reprimir al pueblo deben garantizar con su logística de transporte, trasladar periódicamente a las ciudades a los pequeños productores del campo y su producción. Estas medidas son fundamentales para contrarrestar el agio y la especulación de las grandes cadenas de supermercados que están lucrando con el hambre del pueblo.
  7. Nos sumamos al pedido internacional de la clases populares y trabajadoras de exigir a los Estados garantizar la dotación pública y universal de Test Masivos de detección del COVID 19. Además, exigimos para los trabajadores de la salud: seguros de vida, equipamiento y capacitación para el ejercicio humano de su labor.
  8. Las clases populares y trabajadoras tienen necesidades inmediatas. Los Estados deben garantizar vivienda social para los desamparados, provisión de servicios básicos e internet de manera gratuita, pública y universal mientras perduren los periodos de cuarentena, al igual que la condonación de las cuotas a los bancos por microcréditos, puesto que las familias no pueden cancelar intereses durante los periodos que no pueden generar ingresos, eso incluye el rechazo a toda reprogramación de pagos planteada por la banca privada, puesto que posterior a la crisis de salud, continuará la crisis económica.
  9. El sector del transporte, solo el que continuará sus actividades garantizando los insumos básicos de la población, debe tener garantizado el aprovisionamiento de combustible y resguardo policial necesario, además de puestos de revisión y apoyo médico en los puntos de peaje. Deben reorganizarse las rutas estratégicas de aprovisionamiento de equipamiento médico, alimentos, personas vulnerables, combustible, etc.
  10. Los revolucionarios somos y siempre seremos internacionalistas. El capital no tiene patria, pero el pueblo sí. Nos oponemos y denunciamos la violación del derecho a la ciudadanía. Todos los trabajadores que por situación de necesidad han salido de sus países, tienen todo el derecho de retornar a su tierra, para ello están los protocolos de seguridad médica y medidas de aislamiento; debemos repudiar a los Gobiernos incapaces que no puedan garantizar este derecho a los connacionales de cada país. Las Naciones Unidas están en la obligación de hacer cumplir a los Estados este derecho que está siendo violado en distintos países como Bolivia, que no está permitiendo el ingreso de bolivianos que vuelven de Chile.
  11. La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma. Las grandes corporaciones de medios de comunicación nunca podrán ser instrumentos al servicio de la verdad y la liberación de los pueblos, por ser empresas capitalistas que justifican y defienden el sistema dominante. Debemos ahora más que nunca constituir, nuestros propios espacios e instrumentos de denuncia, información y organización en instancias nacionales e internacionales, para contrarrestar la campaña de desinformación, manipulación, persecución y judicialización de la protesta. Por todo lo anteriormente dicho es imperiosa la necesidad de articular nuevamente, los espacios de lucha internacional del proletariado. Si queremos salvar a la humanidad de la Barbarie, el Socialismo no es una alternativa, es una necesidad histórica.

Organizaciones revolucionarias adherentes:

Frente Revolucionario para el Cambio (FRECAM)

Partido Comunista Marxista Leninista Maoísta (PCMLM)

Columna Sur

Frente Revolucionario Comuna (FREC)

Integración

Frente Revolucionario y Popular (FRP)

La Vanguardia

Comité de Dignidad “Inti”

Colectivo “Wiphala”

Colectivo “Pachakuti”

Asociación Nacional de Profesionales del ALBA

Liga de los Pueblos Libres

Comuna René Zavaleta Mercado

La Paz – Bolivia 3 de abril de 2020

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