Peleíllas, pero no guerra (aunque sería deseable)

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Que el zombi de la Unión Europea está en las últimas no es novedad. Que el único zombi que controla al resto es Alemania, tampoco. La novedad es que cada vez está más claro que los zombis ya se están agrupando de forma clara y con intereses totalmente contrapuestos. Y que eso está provocando el comienzo de las peleíllas entre zombis, aunque no es una guerra (que sería deseable).

Son dos las cosas que hay que resaltar, y por orden.

1.- La UE ha amenazado con demandar a Alemania después de que el Tribunal Supremo alemán haya puesto en cuestión el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo y que le haya exigido al BCE una explicación en un plazo de tres meses con la amenaza expresa de que si no es satisfactoria, el Banco Central alemán no participará en las decisiones del BCE.

Os dije que según los tratados de la UE es su Tribunal de Justicia la máxima instancia judicial y que el TS alemán ha dicho con su sentencia que no, que es él. Es decir, que Alemania se pasa por el forro todo lo que no sea su propio beneficio, anulando la jerarquía de poderes, judicial y económico, en los que supuestamente se basa la UE. Un comportamiento casi igual al de su gran patrón, EEUU, en el mundo. Mira tú por dónde.

Vuelvo a lo mismo, a los tratados de Maastrich (1992) y Lisboa (2007) en los que si un país no sigue las reglas, primero la UE emite una «advertencia» y luego pasa a los ámbitos judiciales. O sea, al TJUE. Lo que ha hecho ahora la UE ha sido una simple amenaza verbal, porque no se ha dado el paso formal de la «advertencia». La diferencia es significativa y no banal. Primero, porque la amenaza es eso, una amenaza. Segundo, porque el dar el paso legal de «advertencia» significa la guerra abierta con el gran poder alemán.

La UE está en una encrucijada: no puede dejar pasar la sentencia del Tribunal Supremo alemán porque ningunea al TJUE y significaría la voladura total de la UE. Por lo tanto, la UE está obligada a responder aunque está en la situación del perro que ladra pero que no muerde.

Y aquí aparece la inefable Cristine Lagarde, ex directora del FMI y ahora preboste del Banco Central Europeo, echando un cable a Alemania y diciendo que el BCE no está bajo la competencia del TJUE sino del Parlamento Europeo y que por eso va a seguir actuando de la misma forma que ahora. Es decir, quiere situarse en una postura equidistante, pero va a cumplir con las exigencias del TS alemán sin la menor duda. La apuesta de caña y pincho sigue el pie.

Es complicado y enrevesado, cierto, pero es también una peleílla, pequeña, pero peleílla. Pero tal vez sea una pelea de lucha libre, es decir, parece una pelea pero no es una pelea sino espectáculo. Porque, un suponer, Alemania tiene aún otra carta oculta en la manga: el gatopardo. Me explico: antes de que el perro deje de ladrar y pase a morder (la amenaza y la advertencia), lo que pondría de manifiesto todo lo anterior, que la UE no solo está rota sino que es inservible y que el único país que manda, decide, ordena y mata cuando hay que matar es Alemania puede haber una retirada táctica, o sea, que el TJUE responda aceptando en parte la postura del TS alemán y así todo el mundo salva la cara. Unos diciendo que «triunfa el derecho comunitario» y otros diciendo que se ha defendido los intereses alemanes.

Porque se ha llegado a una situación en la que el euro solo puede mantenerse de dos formas: reforzar aún más la subordinación a Alemania (asumiendo lo que dice su TS) o asumir esta especie de acuerdo salomónico (que de todas formas será temporal sin la menor duda).

Sea como sea, es una nueva constatación de la muerte de la UE y de cómo al euro no le queda mucho tiempo como moneda. Así de simple.

2.- En esta coyuntura de aparente rebeldía contra Alemania, se escenifica un poco más lo que también he venido diciendo desde hace un mes: que hay tres UE, la nórdica o alemana, la Mediterránea y la de Visegrado.

Seis países de la Europa Mediterránea (Francia, Italia, España, Portugal, Grecia y Chipre) han pedido formalmente un fondo de recuperación de 1’5 billones de euros para ya, porque la UE aún sigue mareando la perdiz sobre cuándo hará algo concreto para combatir la pandemia (y van ya 67 días desde que se inició). No se han atrevido a replantear el tema de los coronabonos, pero sí están pidiendo una rapidez que no aparece por ningún lado aunque con su gesto presionan un poquito a la Europa nórdica o alemana para ver si a finales de este mes o a principios del que viene hay algo. Eso, unido al pequeño gestito de tres vicepresidentes de gobierno de España, Italia y Portugal pidiendo un Ingreso Mínimo Vital Europeo (os recuerdo que esto es un importante retroceso conceptual sobre la Renta Básica Garantizada que se planteaba inicialmente) refuerza este sector de la UE.

Son peleíllas, sin más. No va a llegar la guerra (aunque sería deseable). Pero indica cómo de muerto está el zombi europeo y cómo sólo prescindiendo de ese corsé será posible recuperar algo de vida. El paso dado por la Europa Mediterranea, si no se quedase ahí, sería una fórmula intermedia perfecta para los timoratos que todavía se resisten a abandonar el engendro europeo. Esos tres vicepresidentes citados, por ejemplo, deberían ser mucho más valientes y darse cuenta de dónde están y qué hacer (sin necesidad de leer a Lenin y evitando las ilusiones).

El Lince

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