Sembrando vientos

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Los movimientos de EEUU son cada vez más desesperados en casi todo el mundo. Consciente de su pérdida de poder y de su declive hegemónico ha decidido arremeter con todo lo que tiene contra China, ya verdadera superpotencia mundial y factor geopolítico.

Si hay un pueblo ignorante en el mundo, ese es el estadounidense. Normal, y no es algo achacable a Trump, que no es sino la consecuencia de lo anterior. Pero sí hay algo que se puede achacar directamente a Trump: su absoluto desconocimiento de la evolución del mundo desde 2008 y de la realidad de los pueblos que no son EEUU. También es consecuencia de lo anterior.

Hay sobre todo dos situaciones en las que esto es evidente: Irán y, por supuesto, China. Con Irán la «campaña de máxima presión» está teniendo el efecto contrario de lo que se pretendía, y no será porque no se conoce la idiosincrasia iraní de que preferirán «comer tierra» antes de ceder a las presiones. Pueden atacar sus instalaciones, matar a sus generales, a sus científicos (y todo gratis, sin que la maravillosa y democrática «comunidad internacional» mueva una pestaña) pero Irán seguirá firme en lo que considera sus tres grandes patas de política exterior: Siria, Irak y Hizbulá. Por no hablar de su derecho a la energía nuclear.

EEUU va de fracaso en fracaso. Por no recordar lo que está ocurriendo el Líbano (y a donde ha descatado a sus principales representantes políticos y militares para presionar al gobierno), ahí está su reciente fracaso, de la semana pasada, intentando que la ONU extendiese el embargo de armas contra Irán. Como era lógico, China y Rusia se opusieron y los vasallos europeos se atrevieron a criticar a EEUU, aunque poniendo más énfasis en Irán, por haber roto el acuerdo nuclear y haber provocado esta situación.

Una situación que se resume en que China e Irán acaban de firmar un acuerdo estratégico (sic) de 25 años de duración. Curiosamente, quien lo hizo público fue el ex primer ministro Ahmadineyad criticando el oscurantismo con que se había firmado. Pero ni el gobierno iraní ni el chino lo han desmentido y, por el contrario, se hará público dentro de poco. Un acuerdo que rompe toda la estrategia estadounidense porque incluye desde ventas de petróleo a contratos de infraestructuras y mejoras de las capacidades aéreas de Irán, incluyendo las militares.

En acuerdo establece inversiones de casi 500.000 millones de dólares, más de la mitad (280.000) en petróleo, gas y productos petroquímicos. Y esta cantidad se satisfará en los primeros cinco años de vigor del acuerdo. Es decir, la política de sanciones (ilegales, según el derecho internacional) se debilita sobre manera porque los dos países tienen unas excelentes relaciones con Pakistán, la principal frontera de ambos.

China e Irán se garantizan un rico comercio de petróleo, gas y productos petroquimicos y lo más importante es que no se hará en dólares. Y, además, China consigue un descuento de entre el 12 y el 20% en petróleo y gas, sobre todo, por lo que miel sobre hojuelas.

Eso repercute, además, en Arabia Saudita, que si ya no es el principal proveedor petrolero de China (lo es Rusia) con este acuerdo pasará a ser el tercero, detrás de Irán. Supongo que se puede visibilizar cómo Trump y Pompeo se tiran de los pelos y el saudita Bin Salman de la barba.

Y hay más. China va a acelerar que su bolsa de petróleo tenga un papel mucho más activo del de ahora en el mercado global de petróleo. Si ahora maneja alrededor del 14% de todo el comercio petrolífero tras el acuerdo con Irán el salto será espectacular. Sobre todo, porque al no utillizar el dólar se refuerza el renminbi y el que se utilize esta moneda.

Esto es lo que hay detrás de los intentos de EEUU de prohibir a China el uso del dólar (aunque por el momento solo sean bravatas) y para eso Hong Kong juega un papel. A medida que HK sea sancionado por EEUU en cuestión del uso del dólar se moverá mucho más rápido la internacionalización del yuan o renminbi vinculada a los contratos de petróleo.

Las tácticas gansteriles de EEUU no están dando resultado, todo lo contrario. Siembran vientos y recogen tempestades. Si alguna mente (?) hubo en EEUU que teorizó sobre que Rusia y China no se atreverían a desafiar a EEUU y no acudirían en ayuda de Irán se equivocó sin duda. No solo han acudido en su ayuda, sino que lo han reforzado. Se refuerzan mutuamente. Es más, me atrevo a decir que sin EEUU el acuerdo chino-iraní no habría sido tan fácil ni tan rápido.

El viento estadounidense ha provocado la tempestad de la consolidación de la alianza Rusia-China-Irán.

Porque, en paralelo, China y Rusia están negociando un nuevo gasoducto, el segundo, atravesando Mongolia. Una de las cláusulas de la tregua en la guerra de aranceles impulsada por EEUU contra China era que los chinos tenían que seguir comprando petróleo y gas a EEUU. Pero a medida que EEUU aumenta su beligerancia, China reduce sus compromisos. No es sensato seguir con ellos cuando te insultan una y otra vez.

Así que nada, que EEUU siga sembrando vientos porque lo que está haciendo, en realidad, es acelerar el viento de la historia. Pero para saber de qué va esto hay que saber quien era Eric Hobsbawn y oirle contar, al oído, que cuando era niño y su niñera le negó una moneda a un niño chino que pedía, este dijo a modo de maldición: «ojalá te toquen vivir tiempos interesantes». En EEUU no saben historia, aunque ahora hay un cursillo acelerado con las estatuas. Así que cuando hayan derribado todas las estatuas tal vez haya un segundo cursillo acelerado sobre cómo EEUU pierde su hegemonía sembrando vientos y desatando tempestades.

El Lince

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