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Partido Comunista del Perú celebra 92 años de su fundación

Mensaje con ocasión del nonagésimo segundo aniversario de la fundación del partido

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Mensaje con ocasión del nonagésimo segundo aniversario de la fundación del partido

Camaradas, simpatizantes, amigas, amigos:

Celebramos el nonagésimo segundo aniversario de la fundación del Partido Comunista por el insigne revolucionario, intelectual, pensador, José Carlos Mariátegui La Chira, resultado de una ardua preparación luego de su retorno de Europa en marzo de 1923.

Vivimos momentos de enorme complejidad, de agudización de contradicciones a escala mundial, latinoamericana y nacional, de búsqueda de respuestas alternativas a construir. Un momento de la historia que reclama de los comunistas visión amplia, claridad en el rumbo a seguir, capacidad para actuar con iniciativa, fuerza organizada para responder a este reto con determinación y confianza.

No se debe perder de vista que el mundo se encuentra bajo la ofensiva del capital financiero y especulativo, cuyo centro es Estados Unidos. Capitalismo neoliberal en crisis, que se resiste a aceptar su decadencia mientras se torna cada vez más agresivo y peligroso. El mejor ejemplo es el gobierno supremacista de Donald Trump.

Al mismo tiempo, el mundo se encuentra más interrelacionado, como lo demuestra COVID-19 y su impacto global. No hay frontera que lo impida, ni país que pueda enfrentarlo de manera aislada.

El hegemonismo norteamericano, que se afianzó luego del desmembramiento de la exURSS y la caída del Muro de Berlin está perdiendo rápidamente sus ventajas mientras se abre paso el multilateralismo. Es la esencia que explica la virtual Guerra Fría con un evidente sello anticomunista que ha iniciado el gobierno norteamericano contra China y Rusia, a contrapelo de lo que necesita el mundo: un nuevo orden internacional en el que prevalezca la paz, la cooperación mutua, el desarrollo compartido, derechos iguales entre las naciones.  Esta es la gran batalla que marcará la dinámica mundial en el decenio al que ingresaremos pronto.

América Latina y el Caribe no escapan a esta situación. La contraofensiva del imperio norteamericano en la región, para recuperar sus posiciones perdidas, es el rasgo distintivo del periodo. La correlación de fuerzas en la región se ha modificado a favor de los sectores conservadores y pro-yanquis. Es lo transitorio, no lo definitivo. Hay necesidad de hacer un balance crítico y serio de las experiencias de gobiernos progresistas y de izquierda que hemos tenido y tenemos aún en esta parte del planeta, para sacar las lecciones del caso, aprender de los errores y evitarlos en el futuro, poner en evidencia los aciertos para seguir enriqueciéndolos, y prepararse para continuar la lucha en nuevas y mejores condiciones. Hay que defender a Cuba Socialista y Venezuela revolucionaria, convertidos hoy en el centro del ataque imperialista.

La integración de América Latina y el Caribe sigue siendo la bandera estratégica a conquistar. La unidad de sus pueblos, la gran tarea a resolver. Los avances y retrocesos son parte de la lucha, pero la tendencia está a favor de las fuerzas del cambio. Una América Latina y caribeña libre, soberana, desarrollada, es posible pese a las dificultades y retrocesos transitorios de hoy. Es una tarea que no se puede detener.

El Perú, teniendo sus singularidades, no es ajeno a esta realidad más allá de sus fronteras. Los comunistas debemos tener claridad de esta interacción dialéctica entre lo nacional e internacional. El imperialismo y el capitalismo actúan a escala mundial. Se explica así las 800 bases militares de Estados Unidos regadas por el planeta. Nos corresponde hacer nuestro camino abriéndonos al mundo desde nuestra realidad.

La crisis en que se encuentra el modelo neoliberal en el Perú es un hecho. No sólo en lo económico, también del Estado y sus instituciones, en la política y la moral pública. La descomposición social y la corrupción, la inestabilidad política, los conflictos entre poderes del Estado, la atomización de los partidos políticos, la violencia social en expansión, confirman que el camino neoliberal está cerrado si se aspira a construir un Perú con desarrollo sostenible y bienestar.

El coronavirus ha mostrado con crudeza la sociedad que tenemos. Llegamos al Bicentenario en peores condiciones de lo que se podía esperar: con más pobres y más desocupados; con salud y educación de baja calidad además de  mercantilizada; literalmente ajenos a la ciencia, a la tecnología y la innovación. Dos siglos después de conquistada la Independencia Nacional continuamos dependiendo de la extracción de los recursos naturales.

Bajo ninguna circunstancia, los comunistas debemos perder de vista nuestra perspectiva socialista como alternativa al capitalismo. Sigue plenamente vigente la formulación del Amauta José Carlos Mariátegui: “Capitalismo o Socialismo. Este es el problema de nuestra época”. Esta batalla ideológica, teórica, política, social,  debemos darla con firmeza, pues contra ella se centran los ataques de los defensores del sistema. El anticomunismo será parte fundamental del discurso de la derecha en los próximos meses y años. No tengamos la menor duda al respecto.

El IX Congreso de nuestro Partido ha definido, con mucha claridad, la gran tarea de hoy: unir al pueblo peruano para derrotar el proyecto neoliberal que se nos ha impuesto a partir del autogolpe fujimorista y la Constitución de 1993, y abrir el camino que nos lleve a una Nueva República, con nueva Constitución, proyecto nacional y un gobierno democrático, patriótico, de regeneración moral y ancha base social.

¡Gran unidad para el gran cambio! es la consigna  que resume la estrategia del Nuevo Curso. Tarea que nos obliga a observar la situación del país en su conjunto; a fortalecer permanentemente la relación del Partido con las masas populares y sus organizaciones; saber sumar y unir las corrientes progresistas, ecologistas, patrióticas, democráticas, socialistas, en un proyecto común, desechando métodos sectarios o excluyentes; tener voluntad de ser gobierno y capacidad de gobernanza; solvencia moral para recuperar la confianza del pueblo en la política, en la izquierda, en el Partido.

La década que viene será de gran tensión y realineamiento de fuerzas. La derecha peruana, en todos sus matices, cerrará filas para impedir que la izquierda peruana y el progresismo se agrupen y se conviertan en una alternativa real, efectiva, que lo aterroriza. Debemos estar conscientes y preparados para responder a esa ofensiva desde posiciones de fuerza e iniciativa, convenidos de que su blanco de ataque estará enfilado contra el Partido.

Tiempos complejos, de amenazas y riesgos, nos esperan. Pero también tiempos de oportunidades para el avance de la izquierda y para el desarrollo del Partido. También tiempos de renovación en nuestros métodos de trabajo, de relación con los diversos sectores del pueblo, de organización y comunicación. Necesitamos entender y manejar bien la estrategia de las tres acumulaciones, es decir la interrelación de la lucha política, de ideas y de masas.

Camaradas:

El IX Congreso nos llama a fortalecer nuestras convicciones ideológicas, políticas y programáticas. Nos convoca a superar, con firmeza, la influencia no marxista que representa el espontaneismo, y a superar resueltamente el estilo formalista de dirección. Nos emplaza a estudiar la realidad del Perú y su relación con el mundo, condición obligada para definir la estrategia y la táctica. Nos llama a dar pasos firmes para hacer realidad la gran tarea de la construcción del partido revolucionario de masas. Nos invoca a cualificarnos constantemente mediante el estudio, la reflexión y la práctica revolucionaria. Nos exige recuperar la vinculación directa con el proletariado, con todos los sectores populares, con la juventud, la mujer, la intelectualidad, las comunidades étnicas, con los trabajadores informales. ¡Todo con las masas, nada sin ellas! es la consigna de orden.

Está en marcha la campaña por el Reordenamiento del Partido. Es una tarea clave para hacer grande al Partido recogiendo y potenciando nuestros valores y experiencias positivas, pero también poniendo sobre la mesa los errores y deficiencias, con serio espíritu crítico y autocrítico y con voluntad de rectificación. Todos los comunistas estamos en el deber de reflexionar y actuar con honestidad y coraje. No es fácil dejar atrás hábitos enraizados. Tampoco sencillo asimilar nuevos métodos, nuevas ideas, nuevas actitudes acorde con las exigencias de hoy y mañana.  Pero es una necesidad hacerlo.  De otro modo, no nos encontraremos en condiciones de enfrentar los grandes retos y las oportunidades que tendremos al frente.

Tiempos complejos y difíciles exigen respuestas certeras y conductas firmes, unidad y disciplina. Exigen, también, adecuarse a las exigencias de los tiempos. Quien se atreve a abrir trochas nuevas, no teme el viento frío ni las tormentas. Este es el espíritu que debe caracterizar a los comunistas.

Necesitamos crecer constantemente en cantidad como en calidad. Satisface observar el entusiasmo de los camaradas de los diversos organismos e instancias del Partido por el estudio de los documentos partidarios, de la teoría marxista leninista, de la realidad nacional. Recordemos la invitación de Mariátegui a “trabajar, estudiar, meditar”. Cada militante o cuadro del Partido, mediante el trabajo arduo, el estudio esforzado, el deseo de aprender siempre, ser mejor siempre, debe convertirse en un intelectual revolucionario. Siempre debemos prepararnos para la lucha, también para gobernar, para liderar en todos los frentes donde actuemos.

En el último año, en especial durante los meses que causa estragos la epidemia del COVID-19, han dejado de existir muchos camaradas del Partido. A ellos rendimos nuestro homenaje perenne. Valoramos su aporte a la causa del Partido, su ejemplo de vida, su fidelidad a la causa comunista en los tiempos buenos como en los tiempos malos. Ser comunista es tener principios firmes, ideales elevados, alto sentido de la vida, amor a la humanidad, sentido de responsabilidad. Continuar su lucha será nuestro mayor homenaje.

Cerrar un ciclo, abrir otro nuevo y mejor en la actividad del Partido, recogiendo y perfeccionando sus mejores tradiciones y bellas cualidades, dejando atrás errores y deficiencias, abiertos al amplio espacio que se abre ante nuestros ojos, es una gran decisión que se ha impuesto el Partido.  Lo haremos porque es una exigencia de los tiempos y porque es el reto que nos conducirá a cristalizar el partido revolucionario de masas que nos hemos propuesto construir.

Dejemos atrás la vieja herencia del sectarismo, el burocratismo, la complacencia. Más allá de nosotros están millones de hombres y mujeres, trabajadoras y trabajadores, de gente de diversas generaciones indignadas frente a una realidad inaceptable, que sienten la necesidad de que esta situación cambie. Abrámonos a ellos; Escuchemos su voz. Promovamos su organización. Valoremos sus iniciativas. Entonces se abrirán las puertas para que el Partido crezca en influencia y organización.

“Coyunturas como ésta, de tensión, de retos que no podemos eludir –nos dice el IX Congreso-, son la mejor invitación para avanzar. El agua estancada se descompone; el agua que discurre superando obstáculos se mantiene fresca, se oxigena, genera vida. La teoría que nos alimenta es correcta. El ideal que nos invita a la lucha heroica, es justo. El socialismo es una bandera que flameará con más fuerza con los años que vienen”.

Por eso somos optimistas y tenemos confianza en el futuro. Un futuro que será resultado del esfuerzo, de la lucha, de la entrega de millones de compatriotas.

Camaradas, amigos:

Tenemos tres tipos de lucha que son, al mismo tiempo, partes de un todo, nunca divorciadas una de las otras.

La primera es la lucha política, que hoy tiene como expresión más urgente la lucha electoral. Los comunistas apostamos a la gran unidad, condición obligada para aspirar al gobierno y a los cambios que hay que hacer, indispensable para sacar al país adelante. Apoyamos el acuerdo de Juntos por el Perú y  Nuevo Perú, la candidatura presidencial de Verónica Mendoza, la ampliación a otros sectores nacionales y regionales, incluyendo la representación de los pueblos originarios, expresiones de los movimientos populares, colectivos y personalidades, de modo que se convierta en un eje articulador del bloque de fuerzas de izquierda y progresista.

La unidad que se gesta debe proyectarse más allá de las elecciones de 2021 y 2022. Debemos trabajar con esa perspectiva. No será fácil donde la visión se queda en el corto plazo y los prejuicios se imponen sobre la objetividad. La batalla por una Nueva República y una Nueva Constitución, en suma, por un proyecto de país, exige la unidad más amplia posible, que vaya más allá de los votos. Necesita un pueblo en movimiento y organizado, una propuesta que ilusiones y aglutine, una actitud que genere confianza, además de métodos verdaderamente democráticos.  Sin confianza y unidad responsable nada será posible.

Parafraseando a Alfonso Barrantes, necesitamos militantes de la unidad, por la lucha y transformación más que meros votantes.

Una cuestión presente pero aún no resuelta del todo, tiene que ver con la organización e incorporación de los diversos sectores organizados del pueblo, en su diversidad y su perspectiva. Aquí debiera asumir un papel protagónico la Asamblea de los Pueblos, continuidad de la Asamblea Popular que floreció y desapareció prontamente en la década de los ochenta del siglo pasado, por graves errores de la izquierda de entonces. Su representación es mucho más vasta que la de los sindicatos u otros tipos de organización sectorial. Los comunistas debemos asignar a esta tarea un rol prioritario sin, por ello perder contacto con los sindicatos u organizaciones de base.

La gran batalla a dar, cuestión en la que la derecha neoliberal nos lleva ventaja, tiene que ver con la lucha de ideas y los valores éticos. Sin ella ninguna victoria es posible.  La lucha de ideas es crucial y debe merecer, de aquí en adelante, la mayor atención. Pero para difundir ideas y ganar la hegemonía, la primera condición es tener ideas claras, fundadas, sostenibles. Es decir, internalizar los documentos centrales del Partido, los principios básicos del marxismo leninismo, el pensamiento del Amauta.

Los comunistas existimos para trascender el sistema capitalista, no para quedarnos dentro de sus linderos. Sabemos que debemos luchar en sus entrañas, dentro de límites que nos imponen. Entendemos bien que la lucha por reformas y derechos concretos de los trabajadores y el pueblo es indispensable. Pero sabemos, también, que dentro de esos límites es imposible la emancipación del pueblo trabajador. Es así como debemos ver las cosas, en lugar de reducir nuestra mirada a lo contingente y fragmentario, como ocurre muchas veces. Tener claro el socialismo como f  bandera intransferible de nuestras luchas.

Queridos camaradas:

Desde aquí, en nombre del Comité Central, enviamos un saludo comunista a todas y todos los militantes del Partido, el reconocimiento a su trabajo en la trinchera donde se encuentren, el llamado a persistir en nuestros ideales que son los más elevados y nobles, convencidos de que tarde o temprano se hará realidad en el Perú el socialismo.

Un rendido homenaje a nuestro fundador, guía y ejemplo, el camarada José Carlos Mariátegui, faro que nos guía y nos señala el anchuroso camino de la dignidad humana.

Nuestro homenaje y recuerdo a todos los comunistas que, a lo largo de su historia, han dado lo mejor de sí en defensa del Partido, de sus principios, de la clase obrera, del pueblo y la patria. Han enfrentado con dignidad y honor penurias, persecuciones, cárcel, destierros, y no pocos de ellos han ofrendado su propia vida.

Nuestro homenaje, también, a las víctimas del coronavirus. No son pocos los camaradas que nos dejaron como consecuencia de este flagelo.

Queremos dar término a este mensaje de Aniversario, citando palabras clarividentes   del IX Congreso:

“Trabajar por la unidad más amplia no significa descuidar o debilitar la construcción del Partido. Contar con un partido comunista influyente, arraigado en las masas, con estructura organizada nacionalmente y con cuadros calificados, es de fundamental importancia. Partido y frente político se complementan, no se excluyen. A mayor fortaleza del Partido será también mayor su aporte a la unidad de la izquierda. Un frente político potenciado, con influencia nacional, ayudará, a su vez, al crecimiento de los partidos que lo integran. Esta relación dialéctica entre partido y frente político debe ser entendida. Con ello evitaremos errores que pagamos caro en el pasado”.

¡VIVA EL PARTIDO COMUNISTA DEL PERU – PATRIA ROJA!

¡VIVA EL SOCIALISMO!

¡VIVA EL PERÚ!

¡CON MARIÁTEGUI SIEMPRE!

Lima, 7 de octubre de 2020

COMITÉ CENTRAL

PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ – PATRIA ROJA

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