Año y medio después…

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Lo de que el Estado canalla (más conocido como España) es una “democracia consolidada” solo se lo cree quien apuesta por el sistema, ese que paga el chaletito, ese que da de comer (bien) y ese que permite cobrar una pensión completa con solo 8 años en política mientras que tú (y yo) necesitamos 37 años para ello. Y así.

No voy a retrotraerme a los Pactos de la Moncloa para hablar de cómo se dio carpetazo al franquismo en favor del neofranquismo (eso de “atado y bien atado”), buscad por ahí si tenéis interés. Solo voy a remontarme a un año y medio atrás, a un 22 de julio de 2019 cuando Pedro Sánchez (presidente del gobierno español) anunció a bombo y platillo que se derogaría la “ley mordaza”. Era el momento en que Unidas Podemos se prestó a ser socio de gobierno, como lo es ahora, y todo el mundo se las prometía muy felices.

La “ley mordaza” de oficialmente llamada Ley de Seguridad Ciudadana y desde que se implantó, en 2015, se ha multado a la friolera de un millón de personas (y eso que en esta cantidad no están incluidas las multas impuestas en Catalunya, Euskadi y Navarra) y en un buen porcentaje como consecuencia de manifestaciones, concentraciones, ocupaciones y demás.

“El gobierno más progresista de la historia” (sic) dijo nada más ponerse en funcionamiento que la iba a derogar (enero de 2020). Pero hasta ahora. Cantantes en la cárcel, titiriteros en la cárcel, manifestantes en la cárcel. Todo el mundo en la cárcel en la “democracia consolidada”. Lo más sangrante es que “el gobierno más progresista de la historia” (sic) dijo, de tapadillo, hace un par de semanas que ya no se iba a derogar sino que se iba a reformar. Es decir, se mantiene en su esqueleto aunque se le añada o quite algo de carne. Por lo tanto, y de manera inequívoca, la responsabilidad recae en Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, y en Pablo Iglesias, vicepresidente segundo. Ni más ni menos.

Esto viene a cuento del encarcelamiento de Pablo Hasel. La mal llamada “izquierda española” es culpable y cómplice y no sirve culpar de ello a un sistema judicial neofranquista. Este caso no es más que el exponente de la dinámica represiva que se lleva aplicando mucho tiempo, que pone de relieve qué tipo de sistema y de régimen neofranquista es el existente, cómo las contradiciones políticas (supuestas) dentro del gobierno no lo son tanto y cómo el pretendido soberanismo catalán no es más que un servicio de mamporreros del poder central.

Hasel es la guinda de todo ese millón largo de personas que han sido, que están siendo multadas, perseguidas, encarceladas o forzadas al exilio por opinar, por manifestarse, por cantar, por escribir. Y todo ello, todo, es amparado y mantenido por “el gobierno más progresista de la historia” (sic).

Que el llamado “poder judicial” es neofranquista no se puede cuestionar. Que es cómplice del neofascismo, tampoco. Pero este no es el problema. El más importante es el de la pretendida “izquierda”. Ella es la responsable de todo porque no aplica otra medida que la represión. Lo que está ocurriendo es sintomático y no solo con Hasel y lo que representa, como cuando una ministra y portavoz del gobierno dice que “no importa” que el 51’22% de los catalales hayan votado por la postura independentista y que no hay por qué insistir en un referéndum pactado “porque no lo recoge la ley”. Es decir, como con la “ley mordaza”: no tienen el menor interés en cambiar la ley cuando lo pueden hacer.

El 1 de Octubre de 2017 Catalunya mostró a las claras la cara del monstruo, del alien. “El gobierno más progresista de la historia” (sic) se ha acostumbrado a vivir con el alien y, así, culpar al alien de todas las masacres. Porque lo de Hasel es fuerte, pero antes ha habido muchos otros. ¿Alguien recuerda cuando en la feria de arte más importante del Estado canalla (más conocido como España) se censuró una obra que hacía referencia a los presos políticos catalanes? Esto era en 2018 y no estaba aún “el gobierno más progresista de la historia” (sic), pero también se ha reproducido esta censura después. ¿Hemos olvidado tan rápido que el mes pasado el Ayuntamiento de Barcelona ordenó borrar un mural que hacía referencia al borbón huido (con la protección y el apoyo económico del Estado)? Este ayuntamiento esá en manos de los “progres” que, si bien pidieron perdón, mostraron su nivel (y su miedo). Porque ahora lo ha vuelto a hacer condenando los “desperfectos” que han ocasionado las movilizaciones de apoyo a Hasel mientras que sus mayores en el gobierno central “lamentan” el encarcelamiento del rapero.

Desde Unidas Podemos se habla de correlación de fuerzas para justificar lo injustificable. No es una cuestión de números, o de ladrillos, sino de cimientos. Solo si los cimientos son firmes los ladrillos sostendrán con eficacia el edificio. Un año y medio después, lo que se ve con claridad es que los cimientos están podridos.

Lo mismo vale para Catalunya tras las elecciones de este fin de semana, si la cosa va de soberanismo o neoautonomismo. Porque Catalunya es hoy, otra vez, el eslabón más débil del régimen neofranquista.

El Lince

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