Ni libertad de expresión, ni libertad política en España

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Uno de los regímenes señaladores de democracias legítimas siempre ha sido España, su papel de colonizador americano parece no haberlo perdido luego de las emancipaciones en este lado del continente, o en el afán de querer fungir como una especie de “madre patria” acusadora, injerencista y totalitarista.

En su propio suelo, escapa de ser una democracia, su sistema político, aunque digan que no, responde a la monarquía que aparentemente es independiente del sistema parlamentarista que ahí funciona, pero que mantiene estrecho vínculo y puede influir a la hora de crear leyes o renovarlas, por lo que la supuesta separación de poderes es una treta, una ficción, un engaño más para mantener el estatus de si no te metes conmigo, no lo hago contigo.

Libertad de ser o no ser, he ahí el dilema

Para nadie son un secreto estas afirmaciones, el poder de la Corona es algo con derechos constitucional y fractura ese derecho a algunas libertades civiles como lo son la de expresión y la libertad política, donde terminan mis derechos “reales” no inician los tuyos.

¿Qué ley justifica que cualquier persona sea juzgada por emitir cualquier opinión contra la Corona? La Ley Orgánica 10/1995, en vigencia desde 1996, revisada y refrendada el pasado diciembre 2020, durante el gobierno de Pedro Sánchez, que ha avalado la agresión al pueblo al darle continuidad a una ley que limita la libertad plena de expresión y creatividad, y eso queda establecido en los “Delitos contra la Constitución. Capítulo Primero Rebelión y en el Capítulo II, Delitos contra la Corona”, por lo que diferentes personas que se han expresado en redes sociales, contra los hechos de corrupción en los que han estado inmersos los miembros de la realeza española, o algún otro escándalo, como por ejemplo la atrocidad del exrey Juan Carlos, involucrado en la caza indiscriminada de animales en peligro de extinción, fueron condenados a sus meses o años de prisión, incluso. Con esto se blinda el delito y nadie puede decirlo, porque se le acusa y apresa, escudados en el Artículo 490, que señala: “El que calumniare o injuriare al Rey o Reina a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la Reina consorte o al consorte de la Reina, al Regente o a algún miembro de la Regencia, o al Príncipe o Princesa de Asturias, en el ejercicio de sus funciones o con motivo u ocasión de éstas, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son”.

Uno de los casos emblemáticos de aplicación de esta legislación fue contra el rapero Josep Miguel Arenas “Valtrónyc”, en lo que supuso una de las primeras acciones contra artistas de este género, condenado en 2017 a tres años y medio de prisión por supuestamente enaltecer el terrorismo, al haber compuesto y cantado una canción, “No al Borbó”, en la que criticaba los hechos de corrupción de la Corona y la relación del Rey con algunos países árabes, principales beneficiarios de la venta de armas de España y el caso de fraude fiscal cometido por el consorte de la infanta; el músico logró evadir la implacable justicia española huyendo del país, aunque permanece con órdenes de búsqueda y captura.

Otro caso acaba de ocurrir en esta línea dura contra el arte y es la condena contra el rapero Pablo Rivadulla Duró “Pablo Hasél”, por “enaltecimiento al terrorismo e injurias a la corona”, mismo capítulo triste de Valtrónyc. Hace pocos días antes de vencer el plazo para la presentación voluntaria para cumplir la condena de dos años cuatro meses y quince días, lanza una composición que es una especie de declaración y defensa personal por las causas abiertas contra él y que violentan la libertad de expresión artística, comunicacional, política y civil, llamada “Ni Felipe Sesto”, el clip inicia con una palabras del Rey: “No cabe duda que sin libertad de expresión y de información, no hay democracia”, seguida de la dedicación de Hasél: “Al tal mal llamado Gobierno Progresista, que ha perpetuado la represión”; otra parte de la letra califica al Rey como tirano y sigue “no solo hay para tu padre (una de las causas abiertas contra el cantante es por la canción Juan Carlos el Bobón), que el grito republicano tu tímpano taladre. Al oprimido amo, odio al reinado opresor, que coma tu familia del contenedor. Hay una vida mejor infeliz, violentos, que goces tu rolex, será el fin de estos tiempos (…) muestro la verdad en el remite de mi texto, hijos de Franco, condenando por ser franco, crecerá la semilla de libertad que planto”.

En un último acto de rebeldía, Hasél junto a un grupo de jóvenes estudiantes se refugiaron en la Universitat de Lleida, tras haber vencido el plazo de 10 días de presentación voluntaria a la Audiencia Nacional, para cumplir condena. Pese a la manifestación masiva y hasta mundial de apoyo al artista repudiando la acción del “Estado”, este 16 de febrero, fue allanado el recinto universitario violando la autonomía y Hasél fue detenido por los Mossos d´Esquadra de Cataluña, convirtiéndose en uno más de los tantos presos políticos víctimas del régimen.

Este es el texto del último comunicado de Hasél, fijado en la red social twitter

ÚLTIMO COMUNICADO ANTES DE MI ENCARCELAMIENTO

 

“Hoy a las 20:00 termina el plazo para ingresar voluntariamente en prisión. Sería una humillación indigna acudir por mi propio pie ante una sentencia tan injusta, así que tendrán que venir a secuestrarme. Ha habido mucha solidaridad pero aún no la suficiente para frenar este grave ataque contra nuestras libertades. La gran importancia de las numerosas y concurridas manifestaciones ha llevado al Gobierno a prometer que reformará los puntos del Código Penal con los que nos encarcelan, tratando así de desmovilizar y frenar la solidaridad ante el lógico escándalo que genera este nivel de represión. Pero sin más presión en las calles todo quedará en humo como tantas de sus promesas como derogar la Ley Mordaza que encima han ampliado con la “Ley Mordaza digital”. Además, han prohibido y reprimido manifestaciones con la excusa de la pandemia mientras permiten las de fascistas u otras aglomeraciones. Si la libertad de expresión les importara ya hubieran actuado hace mucho, por tanto si al final reculan y me liberan será una conquista del movimiento solidario porque no voy a mendigar ningún indulto ni nada que implique arrepentimiento.

 

Se han convocado más movilizaciones para cuando me encarcelen y lo que aún es más importante: asambleas para organizar la lucha. Para que la solidaridad tenga continuidad y sea más efectiva es imprescindible que exista organización. La batalla no estará perdida cuando me encarcelen, todo lo contrario, será el momento de intensificar la difusión, la movilización., etc. Si se responde de forma contundente se lo pensarán dos veces antes de encarcelar a otros por denunciar a los culpables de las políticas que sufrimos. Si no hacemos retroceder al Estado en el plano represivo y otros, estamos perdidos. Por tanto más y esto, es la hora de decir basta y tomar las calles.

 

No voy a ser el único preso político, las cárceles del Estado están llenas de revolucionarios que nos han representado luchando por derechos y libertades democráticas. De hecho parte de mi condena es por explicarlo y ser solidario con estos. Por eso es importante ligar la reivindicación de nuestra libertad, de mi libertad, a la de la Amnistía Total. Bajo este régimen la represión contra nosotros no parará y urge no sólo fortalecer el movimiento solidario con ese punto entre otros como la disolución de tribunales fascistas que nos condenan como la Audiencia Nacional (heredera directa y con idéntica función que el Tribunal del Orden Público franquista), también organizar la lucha para acabar con la raíz del problema. Necesitamos avanzar hacia la conquista de una República Popular en la que tomando el poder tengamos garantizados los derechos y libertades que este Estado nos niega haya el gobierno que haya. Todos podemos aportar para acercar el fin de tanta barbarie y conquistar vidas dignas, yo lo he hecho y lo seguiré haciendo desde prisión”.

Política insumisa, políticos presos

Otra de las formas de violencia que se mantienen vigentes en el “Estado” español es la política, pensar diferente es un estigma en una sociedad que aún tiene en sí la vena del fascismo franquista en la monarquía. Querer ser libre de este sistema es un delito, por lo tanto una tarea vital: perseguir al que no esté de acuerdo con los reyes y más allá en la decisión histórica de algunos pueblos de emanciparse, eliminar cualquier vestigio de lucha por independencia de los territorios, ahí dos casos especiales en los que se ha afincado la represión y el intento de invisibilidad de esas luchas: el País Vasco y Cataluña. En esta oportunidad solo nos referiremos al caso catalán, que acaba de salir de un proceso electoral que al final será reprimido hasta convertirlo en fraudulento contra los ganadores, los independentistas.

“Ni espanyols ni francesos”, título de un artículo aparecido en el periódico La Renaixença en 1886. Desde entonces ya se venían los aires independentistas en Cataluña, no es una lucha de este siglo; más adelante, en 1891 se funda la Unión Catalanista, que es una de las primeras organizaciones propiamente independentista que surge en ese territorio, ni siquiera durante una de las épocas difíciles la dictadura franquista se logró que Cataluña abandonara el espíritu de libertad a pesar de habérseles prohibido incluso hablar catalán en espacios públicos.

Con el Procés Catalán, en esta etapa que va desde 2010, dentro del cual se impulsó el referéndum de 2017, convocado por el entonces presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en el se consultaba a la población si deseaban o no seguir siendo parte de España, la reacción inmediata del gobierno de Mariano Rajoy: le fue quitada la autonomía que tenía Cataluña, Madrid asumió las riendas administrativas, se militarizaron las calles, se persiguió a los líderes políticos y se les encarceló, bajo la acusación de rebelión y sedición (este último término no está acuñado en la Constitución, solo en el Código Penal) y de malversación de fondos públicos.

El miedo de España es meramente económico, al ser Cataluña una de las regiones más prósperas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), para 2019 acumuló un Producto Interno Bruto (PIB) de 31 mil 119 €, aumentó un 1.8% de su propio índice en relación a 2018, que se ha retraído como el resto de las economías en todo el mundo, sobre todo al ser Europa una de las más afectadas por el Covid-19.

Como dato curioso, la fiesta nacional catalana es el 11 de septiembre, para recordar el fatídico 1714, cuando los borbones arrasaron los fueros catalanes y suprimieron las libertades y destruyeron con tal voracidad la ciudad; esa historia es la recordada por cada habitante al que algún ancestro dejaron muerto en las calles, siglos de no olvidar, los siglos de represión no doblegaron el espíritu, la sangre recuerda cada masacre, cada vejación y ahora desea rebelar esa inconformidad.

Eso no ha mermado el espíritu catalán, insumiso, insubordinado a los preceptos fascistas con los que se les imponen leyes e impuestos para mantener una Corona que no respeta la libertad de expresión, las libertades de pensamiento y las políticas. Las y los líderes de 2017, 11 en total, son parte de los miles de presos y presas políticas sin esperanza de un cambio en las cárceles españolas, se les capturó y encarceló, actualmente se les otorgó libertad en tercer grado, es decir, durante el día pueden salir a trabajar y deben volver a la prisión a una hora establecida para dormir de lunes a jueves, sin embargo, muchas son las fuerzas que piden se levante la medida y que tengan prisión plena, otros permanecen en el exilio con la esperanza de no ser entregados por las autoridades de los países donde se refugian, por lo que hasta el momento se han librado de la condena política.

El pasado 14 de febrero se realizaron las elecciones autonómicas del Parlamento de Cataluña, con unos resultados muy parejos entre la socialdemocracia representada por el Partido Socialista de Cataluña (PSC) con 33 escaños y Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) también con 33 diputaciones, seguido de Junts (JxCat) que logró 32 curules y se constituye como la tercera fuerza en la política, estos resultados son con un escrutinio de 99% de los votos, por lo cual la tendencia se hace irreversible, ganando con un 51% la fuerza independentista los comicios 2021. Por lo tanto, el “Estado” debe reconocer y validar estos resultados, habrá que ver si con esta respuesta contundente de los electores, la decisión independentista puede tener alguna continuidad, ahora se justifica una nueva convocatoria a referéndum de autodeterminación, así como la amnistía para los presos políticos que dejó el PSOE y la extrema derecha, como va el escenario político y el inicio de protestas por el encarcelamiento del cantante rapero, en Cataluña no cesarán los intentos por hacerse de soberanía legal, en defensa de los derechos civiles y en consonancia con la lucha por la emancipación y las libertades sociales y políticas.

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Nahir González | Analista política

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