37 Aniversario de la Emboscada de Pasaia, hablamos con Rosa Jimeno y Joseba Merino

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El 22 de marzo se cumplen ya 37 años de la emboscada en la bahía de Pasaia y que supuso el “fusilamiento” a manos de la policía española de cuatro militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas.

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Joseba Merino: “No creo que vaya haber ni juicio, ni sentencia ni nada parecido por los fusilamientos en Bahía de Pasaia”

 

Rosa Jimeno: “Paco Etxeberria realizó la autopsia de los cuerpos y se quedó impresionado al ver los cuerpos tiroteados”

El 22 de marzo se cumplen ya 37 años de la emboscada en la bahía de Pasaia y que supuso el “fusilamiento” a manos de la policía española de cuatro militantes de los Comandos Autónomos Anticapitalistas.  Aquella noche la sangre de José María Izura ‘Pelu’ y Pedro María Isart ‘Pelitxo’, Rafael Delas ‘Txapas’ y Dionisio Aizpuru ‘Kurro’ inundó la bahía y las rocas de Pasaia. La autopsia practicada a los fallecidos reveló que Dionisio Aizpuru presentaba en su cuerpo 36 orificios de bala, tanto de entrada como de salida, Pedro María Isart, tenía 28, Juan María Isidro Izura, también presentaba 28 y Rafael Delas Aizcorbe, 21. 

Memoria, dignidad y lucha

Juanjo Basterra, kazetaria eta m. soziala * E.H

Sare Antifaxista ha hablado con los únicos supervivientes Joseba Merino y Rosa Jimeno, ahora que se cumplen 37 años. Ambos pagaron con la cárcel, 17 años, 6 meses, 4 dí¬as y 16 horas y 4,5 años respectivamente. En  2016, la Audiencia Provincial de Donostia admitió que había indicios de asesinato en aquellos hechos, sin embargo finalmente “archivó el caso” porque  “fue imposible la identificación de los autores”. Joseba Merino afirma que “no creo que vaya haber ni juicio, ni sentencia ni nada parecido por los fusilamientos en Bahía de Pasaia”  y añade que “todos los activistas que se quedaron por el camino, no se quedaron por el camino para aprobar los presupuestos generales del Estado español”. Mientras que Rosa Jimeno explica que en los juzgados “se abrió el sumario, pero se bloqueó. No dejaron ir para adelante, no convenía”.

Joseba Merino: 37 años de la masacre de las ejecuciones de Bahía Pasaia, ¿por qué no se ha esclarecido lo que realmente ocurrió?

Porque no hay interés por parte de quienes defendían la necesidad de presionar para que se esclareciera lo que allí ocurrió. Así como en el tema de Joxi y Joxean (Lasa y Zabala) hubo intereses por parte de un sector de la política y medios de comunicación que desgastaba al Gobierno de Felipe Gonzalez, así salieron las informaciones que salieron. Y en este caso de Bahía de Pasaia como éramos cuatro gatos, por así decirlo, no ha habido apoyo popular, ni mediático, ni político, ni, sobre todo, judicial similar. Porque porque las diligencias que hubo en su día, que fueron varias con la Policía, ésta se pitorreó y la juez cuando les preguntó ‘ustedes qué entregaron a Merino, qué ocurrió’. Dijeron que ‘no sabían nada: ni vimos, ni oímos, ni sabemos’.  La juez si hubiese tenido voluntad, por no decir otra cosa, hubiese hecho lo mismo que hizo en su día Gomez de Liaño con Damborenea, San Cristóbal y compañía, con el tema GAL cuando iban desmemoriados y sufrían amnesia,  les metió para dentro. El juez les dijo que si ustedes quieren salir a la calle olvídense  de la amnesia y aporten información. Cuando vieron que se iban a comer el marrón ellos solos, dado que Felipe González y el PSOE en su conjunto les dejaba tirados, entonces recobraron la memoria. Es cuando se abrió el sumario contra Vera, Barrionuevo, San Cristóbal, Damborenea… Conclusión, en este caso no hay voluntad judicial ni sentido profesional de querer saber la verdad.

J.M. ¿Cuál es la verdad?

La he contado 50.000 veces. El 22 marzo pasamos la muga. Habíamos concertado una cita con Rosa de recogida en Pasaia Donibane. Unos días antes cuando se disponía a mover un coche, que estaba vigilado por la policía, la secuestran. Digo eso porque la policía no la inscribe con su identidad, ni en comisaría ni en el juzgado, etc. La inscribe con un nombre falso, con lo que nadie supo que estaba detenida. Por medio de la tortura, le obligaron a llamar a su familia, al trabajo y decir que iba a estar unos días fuera porque estaba ayudando a una amiga que estaba embarazada; mientras tanto, la estaban torturando, obligando a llamar a Iparrralde. De hecho, yo hablé en una de las ocasiones. Fue la primera y única vez que había hablado. No noté nada, sí un comportamiento seco, pero no la conocía. Y concertamos la cita.

Yo no tenía previsto pasar, todo sea dicho de paso. Tenía previsto pasar por mi cuenta, con mi perra Beltza, por otro sitio, otros día. Lo que ocurre es que Curro se había decidido a pasar y me dijo que mejor que pasase con ellos. He pasado la muga 50.000 veces. Quería dejar a mi perra en Hegoalde, porque en Iparralde no podía tenerla.

Llegamos al punto que habíamos quedado de antemano. Íbamos desarmados. Es importante por lo que sucedió más tarde. Yo llevaba la embarcación. Vimos a Rosa en el lugar convenido, puse la proa contra la roca, y eché un cabo a Rosa. Desembarcaron primero Pelitxo y Kurro. Le pasé un cabo a Curro para que no se separase la embarcación de las rocas, y cuando yo me encontraba agachado cogiendo a mi Beltza por el lomo y le dije a Kurro ‘toma a Beltza’, se escuchó un ‘alto policía’ y seguido cientos de disparos.

Está claro, es una idea mía, que entre el alto policía y un disparo suelto y los cientos de disparos, por más de 20 policías, nos pilló de sorpresa y solté a mi perra. Me tiré por babor, di unas brazadas y salí a la superficie contra las rocas. Todavía seguían disparando y estaba todo iluminado. Cuando empezaron a disparar en la embarcación permanecían detrás mío Txapas y Pelu, dos navarros, cuando dejaron de disparar vinieron embarcaciones de Guardia Civil y me encontraron. Me obligaron a salir de las rocas. Cuando llegué el único que estaba allí fue Kurro con las manos en la cabeza. Y había toda una coreografia de insultos, amenazas, etc. Los ‘txakurras’ estaban muy alterados.

Me indicaron que me pusiera a la derecha de Kurro y siguieron buscando, porque faltaban más compañeros. Enseguida encontraron a Txapas, le hicieron subir por donde había desembarcado yo. Estábamos los tres, a Pelitxo le perdí de vista, no sé que le pasó y a Peru ya sabía que le habían alcanzado en la embarcación.

Entonces se acercaron tres txakurras y nos pidieron los nombres. El me dijo que tu eres El coronel (su apodo), y le dije no soy Oso. Se acercaron, los policías, se acercaron a menos de un metro, y sin más abrieron fuego, y cayeron. Un cuarto policía amenazándome con una metralleta, me dijo ‘ponte ahí que te mato’.

J.M: ¿Quė sentiste en ese momento?

Si la emboscada fue sorpresa, los fusilamientos fueron más. Nos cogieron, sí, y pensabas que irías a comisaría, que habría las torturas, etc, pero que los disparos se han terminado, pero no. Eso fue.

J.M.:¿Rosa resultó herida?

No. A Rosa no le alcanzaron porque Rosa estaba sujetando el cabo, junto a Kurro, que al coger mi perra, y justo cuando empezaron a disparar un poli que esta a escondido entre las rocas, la tenía atada en los pies con una soga larga a los tobillos, tiraron de ella y cayó. Por esa razón le pasaron las balas por encima.

Rosa Jimeno: ¿Qué recuerdas de lo que pasó aquel día?

Tengo bastante claro lo que pasó. Cuando iban a pasar la policía me pasó en una barca de San Pedro a San Juan. Cuando me sacaron de comisaría veía a un montón de policías que andaban, tenían un movimiento muy grande. No se si lo hacían para acojonarme, en una sala estaba yo y pasaban un montón de policías cogiendo armas. Cuando vi aquello pensé esto que es, qué pasa aquí. Cuando uno de los policías me dijo que ya teníamos que salir de comisaría, le dije qué pasa aquí con tanto movimiento, armas, etc. Y me dijo que no me preocupara, que era por precaución.

Salimos, me pasaron de San Pedro a San Juan, en el sitio que tenía la cita con mis compañeros ahí me bajaron a las rocas, me ataron los pies con una cuerda y uno de los policías estaba detrás mío, escondido en un hueco entre las rocas. Cuando iban a llegar mis compañeros en la barca, a la señal que no pasaba nada era unas señales con una linterna. Vinieron y se acercaron con la barca y nada más acercarse a la barca, les iba a decir que estaba lleno de policías, pero no me dio tiempo. Empezaron a disparara, a mi me tiraron al suelo. Me cogieron a volandas y me subieron arriba. Allí arriba , me tuvieron tumbada bocabajo en el suelo y con un policía apuntándome y lo único que oía eran tiros.

Luego parece ser que la gente de Pasaia al oír todo esto se acercó, pero la policía no les dejaba acercarse. Estaba bastante histérica y boca abajo, pero oí que alguno le decía que esa persona que está ahí está mal y habrá que llevarla en ambulancia. La Policía le dijo que se largara.

No sé cuanto tiempo pasó, porque tengo el tiempo perdido. Desde que empezó hasta que todo terminó. Me volvieron a llevar en la barca a comisaría.

En comisaría como estaba histérica con todos los tiros que oí, les llamé de todo asesinos. Ellos me decían ‘cállate porque están todos vivos’, les decía asesinos, les habéis matado. Y si están ahí, les dije, aunque no pueda hablar, quiero verles. Pero me lo negaron, ‘no puedes verles hoy, ya les verás mañana’. Es lo que se me ha quedado.

Joseba Merino: ¿Por qué de ti pasaron y a tus compañeros les fusilaron?

Pienso en unas razones objetivas: yo hasta un mes antes había sido, tenía responsabilidad en tema de infraestructuras, pisos, etc. El 21 de marzo un compañero Xabier Bereziartua y un tal Urkia habían escapado en Eibar. Habían tenido un encontronazo con la Policía. Los policías daban por hecho que yo conocía los pisos donde podían haber ido. Me necesitaban vivo y, por medio de la tortura, esperaban que dijera los pisos hacia donde se habían escapado. Y de esa forma, el triunfo policial y político hubiera sido mayor.

Otra razón objetiva, y cualquiera que sepa lo que ocurrió con Enrique Casas, conocerá. Fui identificado como una de las dos personas que habían participado en la ekintza. Esa fue la razón por la que me tuve que escapar. La policía, vamos los políticos del partido gobernante, tenían un gran interés en saber si ETA militar estaba implicada en la ekintza contra Enrique Casas Vila. No les entraba en su cabeza que una ekintza de esas características y de esa envergadura, en ese momento, a tres días de las elecciones autonómicas, podía ser realizada por los Comandos Autónomos Anticapitalistas, sin el conocimiento e implicación, de alguna forma, de ETA militar. Se les presentó la ocasión para saber por los interrogatorios si tenía implicación.

Y después hay una razón supuesta, que yo estoy convencido. La ekintza de Enrique Casas les causó un problema emocional muy grande y querían hacerlo pagar en sangre. Se les presentó la ocasión un mes después. Y así, al mismo tiempo, mandaban (es una suposición mía), un mensaje al resto de los compañeros de lo que les esperaba.

J.M.: ¿Por qué lo dices?

Porque, por ejemplo, en la ekintza contra Enrique Casas, se utilizaron dos coches, que estaban comprados. Lo tuvieron fácil y llamaron a los concesionarios, ese fue otro fallo que no tendríamos que haber comprado en concesionarios, ya que revisaron lista coches. Tráfico les dice cuando se ha hecho transferencia y ven que hay uno rojo que se había vendido muchos meses antes y estaba sin hacer la transferencia. A continuación buscaron y no se acercaron, esperaron y apareció Rosa. Cuando me tuve que largar, después de quemarme en la ekitza, tuve un percance con el coche, tuve que cambiar y compramos ese rojo, que estaba en Hernani. Rosa lo movía de sitio. Así tan estúpida y absurda como le cogieron a Rosa.

Toda esta explicación viene a cuento, aunque es necesario para evitar especulaciones y chorradas, si infiltrados, cuestiones peliculeras, etc. Podría haber sido, pero en este caso no ocurrió. En esencia fue así: exceso de confianza con consecuencias trágicas. Podía haber sido de otra forma, pero fue así y lo sé porque he sido protagonista.

J.M.: ¿Quieres aportar más información sobre las detenciones?

Hace tiempo que no doy charlas, porque desde que vivimos en “los nuevos tiempos”, que cada vez que hablan así, como te lo tomes en serio acabas en prisión o en la Audiencia Nacional, hemos llegado a que ya me han rechazado en algunos sitios. Estamos cada vez peor. A lo que iba (aportar información). Cuando paso de comisaría a la audiencia nacional lo niego todo.

J.M.: ¿Por qué?

A mi abogado en aquella fecha, Xabier Aranburu, -amigo, además de abogado que ya ha fallecido- le pregunté, porque era muy joven y tenía poco callo, si me detienen qué tengo que hacer. Me dejó bien claro e interioricé profundamente: hay que negarlo todo. Es igual en qué circunstancias, tengan fotos, grabaciones, etc. Me dijo que como en comisaría o en cuarteles de la guardia civil torturan, si firmas algo contra otra persona en la Audiencia Nacional toman eso como prueba suficiente para condenar a esa persona. Sin más prueba. Llegué bien sicológicamente, el bajón me dio después de comisaría. Ellos saben que conmigo no tienen una espina, sino un arpón. El abogado me dijo primero hay que negarlo todo, porque después hay más diligencias y se pueden modificar, añadir, etc. Es lo que hice.

Sabía que Rosa estaba detenida, que al día siguiente de lo nuestro o dos días habían detenido a Bereziartua y más gente. Conclusión: lo tenía claro. El día que íbamos a la Audiencia Nacional, cuando nos tuvieron en la Puerta del Sola, antes de entrar en el coche, en una puerta le dije a Rosa ‘no me conoces’, pero uno de los policías, que estaban detrás empezó a chillar ‘eh, eh, qué dices’. Rosa no me entendió. Lo dije con intención de que Rosa dijera que no me conocía de nada.

J.M.: ¿Por qué dices que no se quiere desvelar la verdad de los fusilamientos?

No tiene interés, salvo por los compañeros y familiares. Además los Autónomos siempre fuimos calumniados por la izquierda abertzale, por ETA militar… Éramos el ‘pepito grillo’ de la situación.

J.M.: ¿Crees que algún día se esclarecerá lo que pasó realmente en la Bahía de Pasaia?

No. Saber se sabe. No creo que vaya haber ni juicio, ni sentencia ni nada parecido a lo que ocurrió con Joxi y Joxean (Lasa y Zabala)i. Porque en ese tema sí había intereses de Madrid, por una parte poderosa de medios de comunicación con Pedro J. Ramírez, Perote y compañía en los años 90. Porque entonces había policías pro PSOE y otros pro AP o PP, que se pasaban información entre ellos.

El tema de Amedo y todos estos empieza fundamentalmente porque a Baltasar Garzón le ofrecen el ministerio o el no ministerio. Le engañan, se presenta con Felipe González en Madrid no le dan nada, bueno una secretaría o subsecretaria de lucha contra la droga. Se ve tan chuleado, y vuelve a la Audiencia Nacional y dice que ahora os vais a enterar. Garzón no quería saber nada, le importaba una mierda la verdad, la tortura… lo que ocurre es que en su ego se vio mangoneado por Felipe González, el PSOE y cuando volvió dijo os vais a enterar y metió mano al tema GAL, a los fondos reservados, a la corrupción… No porque tuviera un interés especial, sino que una cosa llevó a la otra.

Después Amedo y compañía para obtener compensaciones penitenciarias y demás empezaron a largar. Como hicieron Damborenea, San Cristobal, Panchuelo, Alvarez y todos para salvarse el culo. Mira aquí a quien tuvimos como gobernador: Julián Elgorriaga Goienetxe. Se vieron abandonados por sus jefes, y comenzaron a largar. Amedo y Dominguez estaban en el talego cobrando una pasta, pero cuando llegó Belloch, por alguna razón, les quitó la pasta y eso les jodió. Primero les prometieron impunidad, lo habían tragado; luego en los tribunales les dicen que está controlado y les condenan, y acaban muy mosqueados. Van para dentro. Les dicen que el indulto llegará, pero pasan los meses, los años y nada… les dan dinero para estar calladitos. Acuérdate de Paesa que le cogen con Amedo, etc. Es un relato de novela negra. En el tema de Joxi y Joxean se vio un policía decente, que guardó cuerpos, pero las presiones que sufrió le llevaron al otro barrio. Murió en el juicio.

Rosa Jimeno: 37 años después y todavía se desconoce la realidad.

Lo recuerda la gente de la época, pero se quiere pasar página. Antes no tenía muchas esperanzas de que esto se aclarara, pues ahora lo mismo. Sin mucha esperanza. Estuve en la cárcel 4,5 años. Me acusaron de colaboración. En comisaría antes la ley antiterrorista eran 10 días, pero a mi me tuvieron 11 días. Cuando me detuvieron nadie sabía, ni en casa ni nadie. Hicieron lo que quisieron. Tengo pocas esperanzas que se aclare todo. No tengo asumido, pero sí lo tengo metido en la cabeza que se quedará así y sin mucha más pretensión, por lo que vemos.

R.J.: ¿Cuando llega la fecha te retrotrae a aquella noche?

Sí, claro. Te viene todo a la memoria. Al principio, pasaba peor, pero el tiempo, como se suele decir, lo cura, o no sé. Olvidar no.

R. J.: ¿Con lo memoria histórica crees que se va a poder saber lo que pasó y quienes fueron los culpables de los fusilamientos?

No sé como saldrá esto de la memoria histórica. No tengo muy claro si saldrá la versión real o la maquillaran. Estuve hablando con Paco Etxeberria. Me llamó y quería estar conmigo. La autopsia de los cuerpos debió hacerla él, se quedó impresionado al ver los cuerpos tiroteados. La Memoria Histórica no sé como lo plantearán, o si la plantearán.

R. J.: ¿Pero aquellos fusilamientos que queden impunes no es la mejor manera de resolver el asunto verdad?

No, claro.

R. J.: ¿Vosotros pagasteis con la cárcel pero quienes mataron a vuestros compañeros están por ahí sin pagarlo?

Si, si. Estarán por ahí felices y condecorados seguramente. Ya estuvimos moviendo. Se abrió el sumario, pero se bloqueó. No dejaron ir para adelante, no convenía.

Joseba Merino: ¿Piensas que Memoria Histórica con el tema vuestro se queda en nada?

Todo eso es un lavado de cara, una mano de pintura, a la cual se han prestado gentes de todo pelaje, gente que había estado en prisión. Es lamentable como se puede caer tan bajo, personas que han estado en otro lado. Esto es para darnos un abrazo, no sé si el de Bergara, no sé si de verdad o no verdad, lo que sí está claro que quieren taparlo. Cualquier cosa que pueda venir de este Parlamento ‘bitxiniano’ que tenemos, no va a al fondo. Aquí todos nos conocemos, para bien y para mal. Todos sabemos donde estábamos hace 35 ó 40 años.Y con el paso de los años, donde han acabado unos y dónde estamos otros.

J.M.: ¿Dónde estás tu?

Hace muchos años que dejé de creer en el genero humano como tal. Mis creencias en el género humano como colectivo, como comunidad dejé de creer, aunque con algunas personas me lleve bien. Políticamente hace muchísimos años entendía la actividad de la lucha armada como herramienta para alcanzar un fin, no como una herramienta en si misma, ni tampoco como vanguardia de nada, sino como complemento a las luchas populares.

Uno que empezó jovencito en el 75, 76 y todos sabíamos cual era la situación entonces y creíamos que la independencia era posible, las revoluciones eran posibles… En el año 82 vi que la cosa no daba más de sí. En el 83 en julio a unos compañeros míos, tras una escisión, les dije que cuando estuviera formalizada me iba a mi casa. Porque tengo amigos en las dos familias y se me planteaba un problema moral. Me iré a mi casa. Era legal. Cuando algún día detengan o alguno da mi nombre, intentaría ponerme a buen recaudo y punto.

J.M.: ¿Por qué seguiste?

Por un concepto que uno ha mamado de adolescente de los viejos anarquistas, anarcosindicalistas, por compañerismo, por lealtad. Eso lo dije en una batzarra que tuvimos en Donibane en julio del 83 y quince días después explotó la carga explosiva con Laskas y Piti en Usurbil. Emocionalmente me había afectado, muy mucho. Delante de sus vísceras y restos óseos cuando les explotó la carga explosiva trampa, hice promesas a mis amigos, salió de mi interior. La promesa fue que si acabo como vosotros muerto o en prisión no va a ser por un puñado de guardias civiles o policías que no pintan nada y no valen nada. No tienen poder y a nadie les importa salvo a sus familias. Si me arriesgo la vida me la juego por alguien que tenga poder político o poder de algún tipo. Seguí con Kurro, Txipi y demás.

J.M.: ¿Lo de Casas como fue?

De Casas tenía referencias desde 1978. A pesar de todo, lo respetaba porque era una persona con una capacidad de organización enorme, muy duro, muy antivasco, muy buen compañero de sus compañeros. Se recorría muchas casas del pueblo y tenía mucho carisma, a diferencia de Benegas que no se mostraba con las bases. Este se lo curraba.

Los ignorantes, gente que no sabe, dicen el senador Enrique Casas. Lo importante era que fue el secretario de organización, ¡el responsable máximo del aparato! Junto con Benegas, secretario general. Secretario de organización para cualquiera que sabe como funciona una organización política, por lo menos en aquellos tiempos, eran personas de características sobresalientes. Además entra en escena el tema GAL, yo les llamo los escuadrones de la muerte, y se fue creando un poso; además de los mercenarios en Iparralde. Iba creciendo una indignación mayor, aunque los muertos no eran autónomos, pero me daba igual. Que fuesen milis, civiles …mi indignación iba creciendo. Así que el 15 o 16 de febrero me despertaba con un radiodespertador y escuché que en Barakaldo, en Cruces, los GEOs habían asaltado un piso habían matado a Iñaki Ojeda. Habían dejado heridos a algunos más y eso es lo que desbordó mi paciencia.

Tenía una forma de ponerme en contacto con Antxon Aundi, si necesitaba mi ayuda tenían procedimiento. Le dije en Iparralde nos están matando los mercenarios, guardiasciviles o policía. Hay que pasar factura a lo que está ocurriendo. No se lo pensó y dijo que sí. Ese mismo día le recogí, quedamos. Yo le tenía localizado a Casas, porque iba con dos escoltas, y le enseñé donde vivía, donde iba. La idea nuestra era acabar con los dos escoltas y Casas.

J.M.: ¿Por qué los escoltas, también?

Por un efecto sicológico mayor, si el político iba con escoltas. La presión hubiera sido multiplicadora y nos queríamos hacer con las placas de los policías. No pasaron por el lugar de siempre, ese día pasaron por otro lado. Al día siguiente….en el escáner para escuchar a la policía escuché que habían robado un coche negro en Aiete, le llamé Antxon y nos fuimos.

Nos juntamos a la tercera, la vencida. Porque las elecciones eran unos dias después y si lo dejábamos, tras elecciones igual estaba ilocalizable. La tercera fue la directa: ir a su casa. Tocamos a la puerta y ya. Hasta qué punto llega las estupideces que uno tuvo que escuchar, si vas a las hemerotecas, cantidad de gilipolleces…que era el 23 F. Algunos dijeron que era una conspiración porque coincidía con el 23F. Escuchamos bobadas de la mesa nacional de HB y LAB en repulsa por la ekintza contra Enrique Casas, que según Ricardo García Damborenea, a la sazón secretario general del PSOE de Bizkaia, declaró en la Audiencia Nacional y en el Tribunal Supremo en el careo que hubo con Barrionuevo y Vera que Enrique Casas estuvo en el parador de Icona de Guadarrama donde se dio forma al tema GAL. Declaraciones que están en el sumario, y pronunciadas por García Damborenea.

Quienes tenemos una cierta edad, que hemos vivido en primera fila, tenemos el culo pelao. Quienes han acabado tomando parte de este esperpento del Parlamento ‘bitxiniano’ colaboracionista de esta situación y que sufre desmemoria.

Te voy a decir una cosa: todos los activistas que se quedaron por el camino, no se quedaron por el camino para aprobar los presupuestos generales del Estado español, los sueldos de la policía y la guardia civil, del ejército… No, no. Se quedaron por el camino luchando por la independencia, algún tipo de revolución y la mejora social.

J.M.: ¿Estas desencantado con el giro que ha adoptado la izquierda abertzale oficial?

Para mi, de la izquierda abertzale oficial nunca he tenido confianza. Han sido unos burgueses que aspiraban a entrar en esto. Lo que me entristece como se puede haber perdido la dignidad. Porque uno puede estar en la lucha, puede alcanzar su objetivo el que sea o puede no alcanzarlo. Lo que no se puede es perder la dignidad y acabar arrastrándose de la forma que lo están haciendo. Es triste, a mi no me compete, por lo que a mi respecta me puedo mirar en el espejo. No tengo ningún problema de conciencia. Entré pobre a la lucha y pobre sigo.

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