Las 10 tareas de las células y las 12 cualidades que deben poseer los secretarios de célula del Partido del Trabajo de Corea

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El estimado camarada Kim Jong Un, Secretario General del Partido del Trabajo de Corea, dio las conclusiones importantes «Acerca de las tareas importantes para fortalecer la célula del Partido en la actualidad» en la sesión del tercer día de la VI Conferencia de secretarios de célula del Partido del Trabajo de Corea, efectuada el 8 de abril, en Pyongyang.

Ante todo, se refirió a los éxitos muy positivos alcanzados en el fortalecimiento de las células desde la V Conferencia de sus presidentes.

En el actual proceso revolucionario, que avanza bajo la pésima circunstancia, las células de nuestro Partido han defendido invariablemente su Comité Central y se han esforzado con denuedo para materializar sus lineamientos y políticas.

Extendidas en todo el país, cual arterias del cuerpo humano, las innumerables células han actuado al compás del latido del Comité Central y, unidas en una misma ideología y voluntad, han seguido con lealtad sus propósitos y decisiones, lo cual ha elevado incomparablemente la capacidad de mando y la combatividad del Partido.

Mientras se intensifica la labor para fortalecer las células, se ha impulsado enérgicamente la consolidación cualitativa de sus filas, sus labores han alcanzado un nivel más alto de la reglamentación y regularización, y se han elevado considerablemente la conciencia política y revolucionaria y el papel de vanguardias de sus miembros.

El Comité Central relaciona con el papel de las células las brillantes proezas realizadas en los últimos años en la industria de defensa nacional, las obras monumentales que atavían la época del gran auge de la construcción, las enorgullecedoras hazañas protagonizadas por los militantes selectos de la capital en el empeño por resarcir los daños de las calamidades naturales, los logros del sector agrícola que recogió una cosecha sin precedentes en un medio natural y el clima sumamente adversos, y todos los demás éxitos valiosos que se obtuvieron en distintos dominios de la construcción socialista.

Frente a las duras pruebas, las células se robustecen más en lo orgánico e ideológico y contribuyen al fortalecimiento de las filas revolucionarias y la construcción socialista, lo cual lleva implícitos los esfuerzos invisibles y dedicaciones sin reserva de sus secretarios.

En nombre del Comité Central del Partido, valoro altamente a los secretarios de célula de todo el Partido quienes, conscientes de su honrosa misión como responsables de las organizaciones de base, conducen por un buen rumbo a los demás militantes siendo ellos mismos acicates del fortalecimiento de la célula y vuelcan todo su ingenio y fervor a la labor revolucionaria.

El Secretario General señaló que hoy se suman cientos de miles las células que se han fortalecido teniendo como matriz la Asociación de Camaradas Konsol, embrión de nuestra gloriosa agrupación política. Si todas ellas alcanzan plena madurez y la dureza de acero, apuntó, no puede haber dificultad insuperable ni fortaleza inexpugnable en la lucha revolucionaria, por múltiples que sean los desafíos y pruebas.

Nuestro Partido ha dado pasos agigantados en el fortalecimiento de sus células al prestar especial atención a la construcción de entidades de base, pero esto no puede ser jamás motivo de engreimiento o descuido, señaló y enumeró las desviaciones y los errores que se cometen realmente en las labores de las células y de sus secretarios.

Analizó la situación actual en que pese al engrosamiento de las células fieles en todo el Partido la tarea de su fortalecimiento no se asienta aún sólidamente en la práctica revolucionaria y que como consecuencia fueron incumplidas muchas de las tareas económicas presentadas por el VII Congreso del Partido y no se superan todavía los negativos fenómenos sociales. Esto se debe en gran medida al desempeño insuficiente de las células, observó.

Informó sobre las faltas principales en que muchas células siguen incurriendo a esta altura en que en todo el Partido se intensifica la labor para fortalecer las entidades de base. Y subrayó la necesidad de registrar nuevos cambios en esa labor en atención a la demanda de la actualidad en progreso y el elevado entusiasmo de la gran mayoría de los militantes, fomentando los éxitos y las experiencias y rectificando con valor las desviaciones y los defectos.

El fortalecimiento de las células es la piedra angular para la consolidación y la unidad de todo el Partido y la llave principal para acelerar la construcción socialista.

Todos sabemos que la célula del Partido existe en cualquier parte y unidad de trabajo de nuestro país.

En el momento actual, el Partido evalúa y tiene la intención estratégica de que sus cientos de miles de células defiendan con firmeza sus trincheras bajo el principio de asumir la responsabilidad en cada metro cuadrado y luchar para alcanzar la meta de la formación revolucionaria y comunista de sus miembros.

Si todas las células ejecutan con plena responsabilidad la labor de educar y transformar como comunistas a sus integrantes y otros trabajadores y remodelar sus unidades conforme a la exigencia de la política del Partido, éste se robustece en todos los sentidos y la construcción del socialismo en su conjunto avanza con vigor.

Para ello, hace falta que las células concedan importancia a la unidad y se esfuercen con tesón para aglutinar a sus miembros con el afecto humano.

Lograr la unidad de la célula sobre la base del amor y hacerla sana y vigorosa es hoy por hoy la tarea de capital importancia para su fortalecimiento.

Ello significa convertir la célula en un colectivo que trabaja fuerte y en que sus miembros, siendo una misma familia, se confían, se estiman y se entienden. En otras palabras, hacer una célula en que sus integrantes, unidos sobre la base de la confianza, afecto y compañerismo, se abniegan por los compañeros y el colectivo, comparte los placeres y los sufrimientos y se movilizan como un solo hombre para cumplir sus tareas.

La unidad sustentada en la confianza, el afecto y el compañerismo se establece solamente entre los revolucionarios aglutinados con un mismo propósito y verdad y que luchan a partir de una misma idea y voluntad. Por ende, no puede haber otra unidad más sólida y de mayor vitalidad.

Una vez que la célula logra la unidad que se nutre de ardientes sentimientos humanos, noble ética moral y verdadero compañerismo, en todo caso puede defender firmemente su trinchera, redoblar el ánimo y seguir avanzando con optimismo.

Las diez tareas de las células y las doce cualidades fundamentales que deben poseer los secretarios de célula del Partido del Trabajo de Corea

A fin de convertir las células en agrupaciones firmemente unidas con el amor humano, sanas y vigorosas, conforme al imperativo de la revolución en desarrollo, el Secretario General expuso las diez tareas de las células y las doce cualidades fundamentales que deben poseer sus secretarios.

La primera tarea de las células: dotar firmemente a los militantes y otros trabajadores con los lineamientos y políticas del Partido

Por unidad sustentada en el afecto humano se entiende la unidad revolucionaria, que tiene como base la misma idea y el mismo ideal, y no la establecida únicamente por sentimientos humanos y que carece de objetivos bien definidos.

Los nutrientes ideológicos que les permiten a las células lograr la sana unidad sobre la base de los sentimientos humanos y actuar siempre vigorosas son la línea y política del Partido que propugnan la primacía de las masas populares.

Por mucho que uno intente serle fiel a la revolución y al Partido, si ignora la idea de éste último acabará contrariándole con palabras y acciones.

A las células les toca inculcar sin cesar las ideas del Partido a los militantes y trabajadores, de manera que hagan valer su vida política y avancen recto por el camino de la lealtad y la revolución.

Es necesario conceder atención primordial a transmitir con celeridad y exactitud los lineamientos y políticas del Partido para cada etapa.

Las orientaciones y directrices del Partido llegarán sin omisión y oportunamente a cualquier lugar donde estén los militantes y viva la gente.

Ahora es muy fuerte la tendencia a comunicarlas a la gente una sola vez. Es preciso volver a grabárselas hasta que las asimilen completamente.

A los militantes les corresponde estudiar de forma cotidiana y como un hábito las políticas impartidas por el Partido a sus sectores y unidades, incluyendo las ideas, líneas y políticas que contienen los documentos del Partido.

Resulta particularmente importante estudiar y asimilar a fondo la idea, esencia y contenido de los documentos de las reuniones partidistas, como lo es el informe del VIII Congreso del Partido y el del segundo pleno de su octavo Comité Central.

Las células concederán importancia al estudio del órgano del Partido, Rodong Sinmun, y lo efectuarán con regularidad.

El periódico refleja todas las líneas y medidas políticas adoptadas por el Partido en cada período.

Reglamentarán a diario la lectura de Rodong Sinmun (Diario de los Trabajadores) e intensificarán el estudio de editoriales y artículos importantes, de modo que los militantes y trabajadores conozcan a tiempo y correctamente la idea y la intención del Partido.

Las células los inducirán a convencerse de la justeza de la política del Partido al ponerlos al tanto de las victorias y hechos admirables en la construcción socialista y de las transformaciones que se producen en la vida real.

La segunda tarea de las células: efectuar sustancialmente la educación ideológica entre sus miembros y otros trabajadores, principalmente la educación en los cinco puntos

La educación ideológica es el quehacer más difícil y una de las tareas fundamentales que la célula no debe desatender en ningún momento.

Como la conciencia ideológica no admite ningún vacío, si se desdeña la educación ideológica a la gente no tardarán en introducírsele las ideas malsanas.

La realidad en que se suceden las generaciones en las filas revolucionarias, son rigurosas las condiciones y la circunstancia de lucha, y la construcción socialista pasa a una nueva fase de desarrollo, exige con apremio intensificar la educación de todos los militantes y trabajadores encaminada a formarlos como comunistas.

En la actualidad, un excelente método para la educación revolucionaria es la educación en los cinco aspectos: las tradiciones revolucionarias, la fidelidad, el patriotismo, el antiimperialismo y conciencia de clase y la moral.

Por ajustarse a los requerimientos legítimos de nuestra práctica revolucionaria y de la construcción socialista, esa educación constituye la esencia de la educación ideológica del Partido que debemos efectuar de forma permanente.

Al citar los métodos para realizar en las células esa educación como una ofensiva y de manera sustancial, el Secretario General prosiguió:

Uno se equivoca si quiere realizar la educación ideológica solamente en ocasiones y circunstancias específicas.

Las células continuarán intensificando la educación ideológica bajo el principio de simultanearla con el trabajo.

La pueden efectuar mientras se dirigen al centro de trabajo, antes de comenzar la jornada laboral, durante el balance del trabajo, en colectivo o de forma individual, de forma que todos los procesos y oportunidades sean horas y espacios propicios para la educación.

Se puede elevar su eficacia si se educa a las personas de acuerdo a sus peculiaridades y nivel de preparación.

Al igual que la medicina se le administra al paciente ateniéndose al progreso de la enfermedad, las células inculcarán las tradiciones revolucionarias al que tiene poca fe, elevarán la conciencia clasista al que no tiene un concepto correcto del enemigo, imbuirán el patriotismo a quien no tiene gran afecto por su trabajo y tierra natal, e intensificará la educación en la autoconfianza en sus propias fuerzas al que padece de la propensión a la importación.

De esta manera, lograrán que en aquel lugar donde ellas actúan predominen el ambiente revolucionario y combativo, y el ímpetu socialista.

La tercera tarea de las células: intensificar el estudio de los Estatutos del Partido y reglamentar y regularizar la vida partidista

Conocer a la perfección los Estatutos del Partido y trabajar y vivir según sus exigencias, constituye una garantía importante para cumplir el deber del miembro del Partido y elevar la combatividad de la célula.

En los Estatutos revisados en el VIII Congreso del Partido están estipuladas claramente los reglamentos y normas a observarse por los militantes y las organizaciones en sus conductas y actividades.

Las células del Partido intensificarán el estudio de los Estatutos, recién revisados, para que todos los militantes estén al tanto de su contenido.

Si son miembros del Partido, sin excepción alguna, deben conocer bien qué partido es el nuestro, con qué principio se organiza, cómo deben llevar la vida partidista y cuáles son sus deberes y derechos.

Las células organizarán frecuentemente el estudio de los Estatutos en diversas formas y métodos de modo que sus miembros los mediten habitualmente y los materialicen cabalmente en su vida partidista.

La reglamentación y regularización de la vida partidista son el modo de existencia y el principio de la actividad de la célula que organiza y dirige la vida partidista de los militantes.

Cualesquiera que sean las circunstancias, las células del Partido organizarán y realizarán la vida partidista según las exigencias de las normas estipuladas en los Estatutos.

Ante todo, es importante convocar regular y sustancialmente la asamblea general del Partido.

Dado que está estipulado que la asamblea general de la célula debe convocarse más de una vez en un mes, hay que observarlo estrictamente y, al mismo tiempo, prepararla bien para que se eleve la conciencia política de los miembros y que ella asegure el éxito en la materialización de la política del Partido y el cumplimiento de la tarea revolucionaria, y organizar a menudo la reunión de consulta.

La reunión del balance de la vida partidista es como un horno para la forja ideológica, donde se educan, y concientizan a los cuadros y otros militantes y se eleva el nivel de cultura partidista.

Establecerán estrictamente la disciplina de hacer, a tiempo e incondicionalmente, el balance de la vida partidista, sin excepción alguna, e intensificar la autocrítica y la crítica en un alto nivel ideo-político, especialmente la crítica sobre los errores de los superiores, de modo que se establezca un ambiente a favor de la unidad basada en el principio y el compañerismo y se eliminen a tiempo todas las tendencias y elementos ideológicos extraños.

Para ser una célula activa, es preciso poner a los militantes siempre en actividad, y el método principal para lograrlo es darles tareas, hacer el balance de su ejecución y apreciarlos regularmente.

Es indispensable intensificar el control sobre los militantes para que estos participen a conciencia en la vida regularizada y criticar y rectificar oportunamente a los que intentan faltar a ella con tal y cual pretextos.

La cuarta tarea de las células: elevar el concepto de organización y establecer el ambiente de participación consciente en la vida partidista entre los militantes.

La unidad de la célula se consolida a través de la vida orgánica voluntaria y consciente de cada militante al mismo tiempo que su reglamentación y regularización.

En nuestro Partido, no importa que los militantes sean cuadros del Estado o trabajadores comunes, todos llevan una vida orgánica perteneciendo a las células.

Los que consideran a sí mismos como entes excepcionales, sin respetar a su organización, y los que holgazanean en la vida orgánica considerando molesto su control, sin excepción, perjudican la unidad del colectivo y, a la larga, se apartan de las filas revolucionarias.

Las células serán exigentes con sus militantes, para que ellos las respeten como protectoras de su vida política, y acepten en serio sus resoluciones y opiniones.

Se procurarán que reine en sí un ambiente de informar sin omitir ningún detalle los problemas que se presentan en el trabajo y la vida y esforzarse para recibir a conciencia la dirección y el control de la organización.

Particularmente serán exigentes con los cuadros para que trabajen apoyándose completamente en sus células.

En la vida partidista no hay militantes superiores ni inferiores ni excepcionales y tampoco se permite la dualidad en la disciplina.

Cuanto más sea un cuadro, tanto más debe participar a conciencia y sinceramente en la vida partidista, al igual que los militantes ordinarios.

Las células tendrán que hacer que los cuadros reciban voluntariamente las tareas partidistas y mediante su ejecución eleven su concepto de organización y cultiven su formación partidista, de manera que sean ejemplos de los militantes.

El Secretario General indicó algunas deficiencias que perjudican la implantación del régimen de la vida partidista consciente y enfatizó la urgencia de superarlas. Y continuó:

Quinta tarea de las células:, encauzarán todas las labores a cumplir las resoluciones importantes del Congreso del Partido y de su Comité Central

El Comité Central del Partido trata de hacer de los cinco años siguientes los años de eficiencia en solución del problema de alimentación, vestidura y alojamiento del pueblo, los años de salto que registran un nuevo cambio trascendental.

Este es el momento de concentrar toda la fuerza de las organizaciones, la fuerza inagotable de cientos de miles de células partidistas, al cumplimiento de dichas resoluciones.

Actualmente, en todos los sectores y unidades son desfavorables las condiciones, les faltan y escasean mucho, pero tenemos a excelentes millones de militantes del Partido.

Las células del Partido organizarán y dirigirán con esmero la vida orgánica de sus miembros para que estos cumplan con responsabilidad sus deberes y tareas asumidas en llevar a feliz término las resoluciones arriba mencionadas.

El balance de la vida orgánica, la asignación de tareas y la educación de los militantes obedecerán estrictamente al cumplimiento de las tareas presentadas, y la fidelidad de ellos se demostrará por la realización de sus tareas revolucionarias.

Las células del Partido movilizarán ideológicamente a sus integrantes para que ellos sean los mismos en pensamiento y actuación, y normalizarán el balance de estado de cumplimiento de las metas establecidas para rectificar oportunamente las deficiencias.

Hay que descubrir, presentar y generalizar las conductas ejemplares de los militantes del Partido de la célula y registrar innovación desplegando enérgicamente la campaña para aprender las buenas experiencias de otras entidades y superarlas.

Es menester que las células del Partido de la rama económica, avanzar con coraje redoblado, y toda pujanza, en el cumplimiento de las resoluciones importantes del Congreso del PTC y de su Comité Central.

Nuestro partido se propone producir en las labores económicas posteriores a la celebración de su Congreso una innovación, que puedan sentir en carne propia los habitantes, y suministrarles algo más en todo lo que sea posible.

El Secretario General enseñó en detalle las tareas y remedios, que les tocan a las células del Partido de la industria metalúrgica, la química, la eléctrica, la carbonera, la mecánica, el transporte ferroviario, la construcción y sus materiales, la agricultura, la industria ligera, la pesquería, los órganos de dirección económica del Estado, la educación, la salud pública, la literatura y arte, la prensa e información, el deporte y otras esferas de la cultura para cumplir consecuentemente el nuevo Plan Quinquenal, presentado por el VIII Congreso del Partido, y prosiguió:

Sexta tarea de las células:, cumplirán con responsabilidad las tareas revolucionarias asumidas con la ayuda de las ciencias y tecnología

Nos compete apoyar estrictamente en ellas con el fin de activar a toda marcha las producciones en las fábricas y en la agricultura e impulsar de manera dinámica las construcciones pese a las brutales sanciones y bloqueos de las fuerzas hostiles.

Los éxitos y la velocidad de avance de las entidades correspondientes dependen de lo sustancial que es el cumplimiento de cada célula partidista de la orientación de formar a toda la población en ciencias y tecnología, presentada por el Partido.

Las células partidistas prestarán gran fuerza a que sus integrantes y otros trabajadores se armen con la idea del Partido de dar la importancia a las ciencias y tecnología y tengan correctas concepción y actitud a ellas.

Es imprescindible elevar el papel de las células del Partido para hacer de una tarea de las propias masas y de un ambiente implantado en la sociedad el movimiento por adquirir los conocimientos científicos-técnicos modernos y renovar las técnicas.

Reflejarán en el plan del trabajo de la célula las metas de estudio científico-técnico y de la renovación técnica y, de acuerdo con él, asignarán las tareas a sus miembros y harán de manera sustancial el balance de sus resultados. Y orientarán a que todos sean lectores entusiastas de la sala de divulgación de las ciencias y tecnología y se incorporen activamente al sistema de trabajo-estudio que les permite aprender sin abandonar las actividades laborales.

Realizarán con acertada metodología la labor encaminada a honrar y exaltar a los ejemplares en la invención e innovaciones técnicas, valiosas en remodelación de los procesos de producción y los equipos, el reciclaje de materiales de desecho junto con el aseguramiento de las materias primas y materiales con los recursos nacionales.

Es importante la invención y la renovación técnicas, pero lo más importante es aplicarlas en la producción.

Sobre todo, las células partidistas de las minas, fábricas y empresas prestarán mucha atención a la introducción de los últimos logros de las ciencias y la tecnología y los métodos productivos más eficientes. Y las del sector agrícola mantendrán el auge de aplicar en gran escala las técnicas y los métodos de cultivo avanzados.

Combatirán la ausencia en estudio tecnológico, el empirismo y el conservadurismo, que menosprecian la innovación técnica y obstaculizan la introducción de nuevas técnicas recurriendo solo a las viejas experiencias y técnicas arcaicas.

Las células del Partido del sector científico-técnico pondrán de pleno manifiesto el talento, la inteligencia y el espíritu de los científicos, investigadores y técnicos para lograr cuanto antes los éxitos, en cadena y en diferentes aspectos, que contribuyen a la construcción económica y la mejoría de la vida del pueblo.

Séptima tarea de las células: no escatimarán esfuerzos en controlar, educar y forjar a los seleccionados para el ingreso al Partido

La calidad del agua manantial está determinada por la contaminación o no por otros impuros.

Hoy, de los militantes del Partido aparecen los que no desempeñan su papel, lo cual se debe mucho a que las células no han realizado correctamente la labor de engrosamiento de sus filas.

El Secretario General dijo que a fin de superarlo el Comité Central del Partido implementó medidas apropiadas para que las células observen el principio partidista, el de la selección rigurosa desde una posición objetiva, y continuó:

Sea quien fuera o impusiera algo, ateniéndose estrictamente al principio partidista, seleccionarán a los preparados ideo-políticamente, muy entusiastas en el cumplimiento de tareas revolucionarias y capaces de desempeñar un papel nuclear, como si fueran escogidos mediante el cribado.

Además, profundizarán en la labor de educarlos y forjarlos.

Las células han de conocer regularmente de sus labores sociales y privadas, tomar medidas para rectificar las deficiencias, orientar a ellos a cumplir con responsabilidad sus deberes asumidos y encomendarles las tareas difíciles engorrosas de su unidad para forjarlos mediante la práctica.

Y, promoverles el estudio destinado a elevar el nivel de preparación política y profesional, elevarles la capacidad de organizar y movilizar a las masas, y dar impulso constante a que sirvan siempre de ejemplo en la vida orgánica, de modo que consigan las cualidades y los rasgos del militante del Partido.

De tal forma, es recomendable admitir en el Partido solo a las personas consecuentes y adecuadamente preparadas para que después del ingreso al Partido, sigan trabajando abnegadamente en aras del Partido y la revolución y cumpliendo con honor la misión de un militante.

Octava tarea de las células: dirigir atención especial a la educación de los jóvenes

Dado que estos son la reserva y el relevo del Partido, la educación sobre ellos constituye un asunto de mayor importancia por la que las organizaciones del Partido nunca deben poner en descuido o en retraso, ni un instante.

Para colmo, la realidad de que no son pocos los elementos que ejercen influencias negativas sobre el crecimiento y desarrollo sanos de nuestros jóvenes y aparecen cambios graves en el estado ideo-espiritual de las nuevas generaciones exige que las células del Partido, que tienen siempre a su lado a los jóvenes, dirijan mucha fuerza a educarlos.

Todas las células del Partido no escatimarán el trabajo a la educación sobre los jóvenes, tomándola como un problema del que depende la vida o muerte del Partido y la revolución, la patria y el pueblo, como un asunto fatal que no se puede observar con los brazos cruzados.

La convertirán con seguridad en una labor masiva de los militantes partidistas, superando la tendencia de encargarla sólo a las organizaciones de base de la Unión de la Juventud.

Asignarán a sus miembros la tarea de educar y formar a los jóvenes, y revisarán y tomarán medidas, regularmente, para que ellos presten la atención a la educación juvenil de modo consciente y, especialmente, cumplan las obligaciones en educar a sus hijos.

Averiguarán con frecuencia el trabajo y la vida de los jóvenes y los conducirán a cultivar la fidelidad y el patriotismo y hacer brillar su juventud en el proceso de participar bien en la vida organizativo-ideológica y cumplir sinceramente las tareas revolucionarias.

También prestarán una minuciosa atención como la de una madre a su modo de vestir, su peinado, sus palabras y acciones y sus relaciones con las personas y los educarán y controlarán siempre para que lleven una vida espiritual-cultural y económico-moral de manera justa y noble.

Se convertirán en benévolas células del Partido al educar con constancia y principios a los jóvenes desviados temporalmente y presentarlos dignamente ante de la sociedad y el colectivo.

Siempre prestarán atención a las labores de la UJ, cultivarán la independencia y la creatividad de sus organizaciones de base y apoyarán activamente sus labores.

Es preciso efectuar sustancialmente el movimiento para crear la unidad ejemplar en la dirección del Partido sobre la UJ, de manera que se activen sus labores y todos nuestros jóvenes se preparen como sucesores capaces de heredar firmemente el testigo de la revolución.

Novena tarea de las células: desplegar enérgicamente la transformación del ser humano y hacer que en el colectivo predomine el ambiente comunista de ayudar y guiarse unos a otros

El socialismo a nuestro estilo, centrado en masas populares, puede mantener y manifestar su cualidad intrínseca y superioridad, sólo cuando todos sus miembros sean conscientes de su obligación de ser dueños del Estado y la sociedad y desempeñen su papel satisfactoriamente.

El Secretario General subrayó la necesidad de promover en todo el Partido la campaña para convertir a los hombres y mujeres atrasados en trabajadores socialistas y patrióticos como en la época de Chollima en que se desplegaba enérgicamente el movimiento por la transformación del ser humano.

Nadie conoce mejor que la célula del Partido la tendencia, el estado espiritual, la situación de la vida de las masas.

A las células del Partido les incumbe aplicarse concienzudamente a la transformación del ser humano desde el punto de vista de que no hay nadie imposible de ser educado y transformado en nuestra sociedad, a no ser que haya convertido en un degenerado de clase.

Educar y transformar uno a diez y diez a cien, y superar lo negativo con lo positivo, constituye el tradicional método de trabajo de nuestro Partido.

Las células del Partido deben encargar a sus miembros las personas rezagadas y las problemáticas en la actualidad para que las eduquen y transformen de todo corazón.

Aunque se trata de una persona que haya cometido un error, si le queda aún la naturaleza intrínseca de la fidelidad y el patriotismo, hay que abarcarla en su regazo, según el propósito del Partido, y hacerle disfrutar de una vida digna en la gran familia socialista.

Puesto que cada uno posee tanto lo positivo como lo negativo, hay que encontrar y fomentar activamente el embrión del primero para debilitar el segundo y llevar a cabo constante la transformación del ser humano persuadiendo diez y cien veces y dando consejos de principio sin renunciar la educación tras intentar una o dos veces.

Si los millones de militantes de nuestro Partido educan y transforman cada cual a una persona, podrán convertir a todos los miembros de la sociedad en trabajadores sinceros que dedican todo lo suyo para la sociedad y el colectivo.

El colectivismo de ayudarse y guiarse mutuamente constituye una orgullosa tradición y corriente del Estado, inherentes solo en el socialismo a nuestro estilo.

Aun en medio de las pruebas duraderas y severas, las generaciones antecedentes de la revolución, bajo la consigna comunista «¡Uno para todos y todos para uno!», exhibieron sin reserva nobles virtudes y bellos rasgos que asombran a todo el mundo.

Esto fue la fuente que hizo el socialismo del Juche obtuviera sucesivas victorias sobre la más sólida unidad monolítica.

Las células del Partido, enarbolando en alto la consigna «¡Uno para todos y todos para uno!», cuya gran vitalidad se manifestó en todo el proceso de la construcción de nuestro socialismo, guiarán certeramente a las masas a establecer en el colectivo el ambiente y la concepción ética comunistas de ayudarse y guiarse mutuamente.

Les incumbe hacer reinar en el colectivo el espíritu de ayudar a uno atrasado, dar la mano a otro fatigado y hacer algo útil para el próximo turno y otra brigada de modo que se registren innovaciones colectivas y solidarias.

Es imperioso hacer que predominen entre los militantes partidistas y demás trabajadores el espíritu de compartir la alegría y el dolor, ceder los trabajos favorables unos a otros y encargarse de los difíciles y los nobles rasgos morales de respetarse mutuamente, y observar la etiqueta, para que reinen en el colectivo la armonía y la unidad, el compañerismo y el afecto consanguíneo.

Décima tarea de las células: dinamizar la lucha contra los fenómenos opuestos y ajenos al socialismo

Ambos fenómenos son los enemigos más peligrosos, en la actualidad para preservar las cualidades intrínsecas de nuestro socialismo y poner en pleno juego su superioridad.

Constituyen blancos de lucha no solo para los órganos judiciales.

Se puede revelar a las claras y barrer estos fenómenos extendidos en varios sectores de la vida social, solo cuando todo el pueblo despliegue esta lucha como una lucha para sí mismo, la de masas.

Las células del Partido deben cumplir con su responsabilidad y papel para organizar y movilizar a las masas en la lucha por eliminar los fenómenos opuestos y ajenos al socialismo.

Explicarán constantemente a sus militantes y demás trabajadores las formas de dichas manifestaciones negativas y su peligrosidad y consecuencias, de manera que ellos mismos las odien y las rechacen, y se movilicen activamente en la campaña para desbaratar todo tipo de fenómenos negativos que aparecen en sus unidades y entornos.

Las células del Partido, conscientes de que si ellas mismas son impotentes, los fenómenos opuestos y ajenos al socialismo pueden campear por su respeto y, a la larga, puede derrumbarse nuestra posición revolucionaria, la de clases, no deben hacer la menor conciliación y concesión en la lucha contra ellos.

Desplegarán una intensa lucha contra la tendencia de privilegiar a su entidad, egocentrismo, autoritarismo y burocratismo y actos ilícitos y corruptos.

Ya que se refuerza el control partidista, administrativo y legal contra esos fenómenos después del II Pleno del VIII Período del CC del PTC, intensificarán más la educación y control para que no germinen sus brotes en sus unidades y colectivos.

En el caso de las entidades en que pueden aparecer dichas manifestaciones negativas a partir de sus peculiaridades laborales, sus células partidistas, muy alertas, prestarán más atención a la vida de los cuadros y otros militantes y no deben permitir ningún elemento negativo sino impedirlo tajantemente mediante una crítica intensiva.

Estos son las diez tareas que se presentan ante las células partidistas en estos momentos.

El Secretario General afirmó que los éxitos laborales de las células partidistas dependen enteramente del nivel de preparación y papel de sus secretarios y continuó:

Los secretarios de célula del Partido son militantes políticos de base encargados de la vida partidista y la vida política de sus miembros y estrategas, organizadores y ejecutores del trabajo y la unidad de la misma.

No hay otro militante político como los secretarios de célula del Partido, que trabajan con sus militantes, encarados cada día y cada momento con ellos, les infunden directamente las políticas del Partido y las ejecutan.

Que ellos deben ser amplificadores sin interferencias, que transmiten con exactitud a los militantes y demás trabajadores las ideas y el propósito del Partido, y espejos que reflejan como tal la imagen del Partido, son los requisitos de nuestra organización y la demanda de la época.

El Secretario General criticó severamente los desviados métodos de trabajo de no pocos secretarios de célula, cuyo nivel de conciencia política y de preparación es bajo, y esclareció uno por uno las cualidades políticas y morales, revolucionarias y nobles, que debían poseer ellos sin falta.

El espíritu partidista, la observancia de los principios, la concepción política, la responsabilidad, el ejemplo personal, la creatividad, el concepto de masas, el amor al hombre, la sinceridad, el optimismo, la moralidad y la honestidad son 12 rasgos principales que deben poseer los secretarios de célula

Si todos ellos poseen dichas cualidades y se esfuerzan con abnegación por la organización y el colectivo, serán llamados amablemente como «nuestro secretario de célula» por parte de las masas.

El Secretario General señaló que todo el Partido debía ayudar y respaldar activamente la labor de sus células, y subrayó la necesidad de llevar a feliz término las labores de formar bien la fila de secretarios de célula del Partido, elevar su capacidad político-práctica y acrecentar su orgullo y dignidad.

El Secretario General mencionó que todos los funcionarios partidistas debían penetrarse en las células, de modo planificado, para imbuir las ideas y el propósito del CC del Partido, corregir las desviaciones que aparecen en sus labores y resolver los problemas pendientes charlando tanto con sus secretarios como sus militantes y demás trabajadores y continuó:

Secretarios de célula:

Con motivo del presente evento nuestro Partido pretende preparar un nuevo punto de viraje para el fortalecimiento y la unidad de la célula y seguir poniendo énfasis, también en adelante, en sus labores a fin de consolidar incesantemente la unidad y la combatividad de todo el Partido.

Es muy enorme la expectativa del Comité Central del Partido sobre los secretarios de célula en el cumplimiento de esta importante tarea.

El CC del Partido confía firmemente en que los secretarios de célula de todo el Partido, con la disposición, decisión y combatividad extraordinarias, se empeñen de lleno en hacer de su célula un colectivo sano y vigoroso, unido compactamente con el amor humano para consolidar aún más nuestro Partido en lo organizativo e ideológico e impulsar enérgicamente la gran marcha de todo el pueblo hacia la nueva victoria de la construcción socialista.

Secretarios de célula:

Actualmente nuestra revolución exige de modo apremiante un nuevo cambio a nuestro estilo y tal gran cambio se logrará precisamente por la abnegación y práctica sin iguales de nuestros secretarios de célula.

Luchemos más vigorosamente por la prosperidad y el desarrollo de la República Popular Democrática de Corea, nuestro gran Estado, por la unidad y el fortalecimiento de nuestro gran Partido, por la eterna felicidad de nuestro gran pueblo.

El discurso de conclusiones del Secretario General pronunciado en la VI Conferencia de Secretarios de Célula del Partido del Trabajo de Corea constituye una guía programática que permite consolidar firmemente el cimiento del fortalecimiento y la unidad de todo el Partido conforme a la demanda del desarrollo de la revolución en su nueva etapa así como una gran bandera de lucha que estimula e impulsa enérgicamente a todos los militantes partidistas y el pueblo a la materialización de la resolución presentada en el VIII Congreso del PTC y el avance revolucionario hacia el nuevo triunfo del socialismo a nuestro estilo.

ACNC

Fuente: kfa-eh.org

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