“De no haber sido por él, Kiev habría sido tomada”: La historia del espía de Ucrania asesinado por su país

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Poco después de participar en la primera ronda negociadora entre Moscú y Kiev, Denís Kiréyev fue asesinado. En un primer momento, se dijo que por presunta traición a la patria, pero ahora se admite a nivel oficial que su muerte se debió a falta de coordinación entre los poderes.

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Denís Kiréyev, un agente de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania que formó parte de la delegación ucraniana en las negociaciones con Rusia entabladas días después del inicio del operativo militar ruso, fue la persona clave que ayudó a evitar que la capital ucraniana, Kiev, cayera en los primeros compases de la ofensiva de Moscú.

 

Así lo sostiene el jefe de inteligencia de Ucrania, Kiril Budánov, en declaraciones al diario The Wall Street Journal, que publicó este miércoles un largo artículo sobre el destino de Kiréyev y su papel en el conflicto antes de ser asesinado a primeros de marzo por agentes del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, por sus siglas en ruso) bajo la sospecha de que espiaba para Moscú. Tenía 45 años.

Interés por el espionaje

Kiréyev trabajó en el sector de finanzas antes de emprender su carrera como espía. El diario señala que el financiero mostró el interés por el espionaje en 2003, cuando un familiar se convirtió en jefe adjunto del SBU.

En un primer momento, empezó a trabajar para los empresarios Andréi y Serguéi Klyuyev, que estaban vinculados con el futuro presidente ucraniano Víktor Yanukóvich. Durante los cuatro años que éste ocupó la Jefatura del Estado (2010-2014), Kiréyev se benefició de las conexiones de los Klyuyev, ocupando importantes cargos en bancos estatales.

Tras el golpe de Estado de 2014 que apartó del poder a Yanukóvich, los hermanos Klyuyev se mudaron a Rusia y Kiréyev les ayudó a manejar algunos de sus activos, precisa el medio, remitiéndose a los socios del exespía.

“Se comunicaba con todo el mundo”

Fue en la primavera de 2021, cuando el jefe de la inteligencia ucraniana, Kiril Budánov, convocó a Kiréyev en la sede de la institución y le ofreció trabajar como espía infiltrándose en la inteligencia militar rusa. “Tenía el círculo necesario de contactos. Las transacciones financieras se realizaban a través de él. Por eso se comunicaba con todo el mundo, incluso con gente muy influyente”, destaca Budánov.

Kiréyev aceptó la propuesta y comenzó a viajar con regularidad a Rusia. “Recibió la información sobre todo. El mundo de los servicios especiales y el mundo de finanzas están siempre conectados, como el mundo criminal”, asegura el jefe de la inteligencia de Kiev.

Mensajes de alerta

Según Budánov, en el otoño de 2021, Kiréyev se enteró de los planes de Rusia de iniciar su operación militar especial y fue el primero en Ucrania en hacer saltar las alarmas. En febrero de 2022, el exbanquero tenía planeado hacer un viaje a los Alpes franceses con su familia, como todos los años. Sin embargo, canceló las vacaciones el 18 de febrero.

Cinco días después, Kiréyev informó a Budánov de que el presidente ruso, Vladímir Putin, acababa de dar órdenes para lanzar el operativo la madrugada del día 24. En el mismo reporte advirtió que las tropas rusas planeaban desplegar tropas de desembarco cerca del aeropuerto Antónov (anteriormente llamado Gostomel), ubicado a 25 kilómetros de Kiev, para usarlo como cabeza de puente y tomar la capital ucraniana, destaca el periódico.

En este sentido, Budánov recalca que la pista proporcionada por Kiréyev ayudó a mantener el control de Kiev, porque el Ejército ucraniano tuvo suficiente tiempo para reubicar las tropas y contrarrestar el ataque ruso. “De no haber sido por el Sr. Kiréyev, lo más probable es que Kiev habría sido tomada“, concluye el jefe de la inteligencia ucraniana.

Sentado en la mesa negociadora con Rusia

El 28 de febrero, Rusia y Ucrania mantuvieron la primera ronda negociadora en Bielorrusia tras el inicio del conflicto. Dado que Kireyév conocía personalmente a dos miembros de la comitiva rusa, Budánov le propuso participar en las conversaciones.

En un primer momento, Kiréyev no quería ir, temiendo que esto pusiera al descubierto sus vínculos con la inteligencia de Kiev. Sin embargo, acabó aceptando la propuesta. “Bueno, maldita sea. Ya que la patria lo dice, iré”, recuerda sus palabras uno de los guardaespaldas.

Las fotos de Kiréyev, sentado en la mesa de negociaciones el 28 de febrero, sorprendió a muchos entre sus conocidos, incluida su esposa, a la que no había dicho nada. “Tras su aparición allí, su conexión con los servicios especiales se hizo evidente para todos“, comenta al medio Budánov. Sin embargo, estima que tuvieron que arriesgarse, porque la situación era “crítica”.

Tras el encuentro en Bielorrusia, Budánov y Kiréyev mantuvieron una larga reunión en la que el jefe de inteligencia le pidió al exfinanciero que participara en otra ronda negociadora fijada para el 3 de marzo.

Asesinado a manos del SBU

En sus declaraciones al diario, Budánov señala que la víspera de las conversaciones, Kiréyev recibió una llamada desde la Oficina del jefe de contrainteligencia del SBU, Alexánder Poklad, que quería reunirse con él. Finalmente, la cita no tuvo lugar. Poklad y un portavoz del SBU se negaron a hacer comentarios al respecto, acogiéndose a leyes de secretos estatales.

Sin embargo, un día después, Kiréyev se dirigió a la estación de tren en Kiev para emprender su viaje a Bielorrusia y advirtió a sus guardaespaldas que podría ser detenido por el SBU. “No intervengan“, les dijo en entonces, según uno de los miembros de su equipo de seguridad.

El espía de Budánov fue detenido en el centro de Kiev por varios agentes del SBU que lo metieron en una furgoneta. Una hora y media después Kiréyev fue hallado muerto en una calle de Kiev. Los medios ucranianos reportaron que el espía fue asesinado durante el arresto por sospechas de traición, pero el diario señala que los guardaespaldas de Kiréyev no opusieron resistencia y yacían tendidos en el suelo, cuando se lo llevó la furgoneta del SBU.

El 5 de marzo, la Dirección General de Inteligencia de la cartera de Defensa de Ucrania comunicó que Kiréyev murió mientras cumplíatareas especiales“. Posteriormente, el presidente del país, Vladímir Zelenski, le concedió a título póstumo con una medalla por su “deber excepcional en defensa de la soberanía y la seguridad del Estado”. Unos días después Kiréyev fue enterrado con honores militares en el cementerio de Baikove en Kiev.

Falta de coordinación

Mientras, este jueves, 19 de enero, el asesor del jefe de la Oficina de la presidencia ucraniana, Mijaíl Podoliak, reconoció en una entrevista con el portal letón Delfi que Kiréyev fue asesinado a causa de la falta de coordinación entre los órganos de seguridad.

“Fueron los primeros días de la guerra. Su asesinato está relacionado con que, en aquel momento, no había coordinación unificada entre las fuerzas de seguridad. Por un lado, había ciertas reclamaciones contra él, y, por otro, estas pretensiones no se resolvieron en el formato de diálogo”, resumió Podoliak.

Asimismo, el asesor subrayó que Kiréyev no fue agente de Rusia. Podoliak insistió en que Kiréyev no formó parte de la delegación y solo “asesoraba” al séquito sobre las cuestiones relativas a los combates.

 

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