Víctor Lucas (Unidad y Lucha).— Asistimos atónitos a los anuncios previos a la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los EEUU, que se ha producido este 20 de enero, cuando en su discurso inaugural ya ha ratificado sus amenazas entre la orgía de aplausos, también de sus distinguidos invitados internacionales, Milei, Meloni, Bolsonaro, Abascal (entre otros)
Escucharlo no ha provocado ninguna hemorragia de satisfacción…, pero siempre hay que conocer lo que dice un auténtico “vaquero”, cómo lo dice y quién es el destinatario de sus soflamas convertidas ya en misiles de largo alcance.
El susodicho nuevo presidente ha recobrado las viejas esencias de los colonos originarios del siglo XVIII que se empeñaron en su largo camino en la “conquista del oeste”, del que Hollywood nos ha mostrado infinidad de películas de su “heroicidad”…, con la bendición de “Dios Todopoderoso”. Cerca de 50 años atrás un infame actor llamado Ronald Reagan también ostentó ese sillón, que debe generar la misma reacción que el “tricornio” simbólicamente satirizado en las tertulias populares, y ya conocemos las consecuencias para los pueblos de sus histriónicas medidas siempre, por enfermedad patológica y vicio interesado, anticomunistas.
Llegados a este punto, me viene – no sé por qué – la obra pictórica de finales del siglo XV de Hyeronimus Bosch “El Bosco” titulada “La extracción de la piedra de la locura”, y – también sin motivo – se me ocurre que, a tanta desviación de la razón, una intervención de la presumible alteración neurológica, podría resolver la enfermedad, pero…, el diagnóstico es falso y la solución pensada, no puede resolver este engañoso planteamiento.
La evidencia es que nos encontramos ante la versión más “imprescindible” del imperialismo norteamericano en la fase erosiva de su hegemonía dentro de la crisis general del capitalismo, en la que “el elegido”, iletrado, analfabeto y amoral, se visualiza sin máscara y sin engaño. Es un personaje miserable e indigno de su pertenencia a la especie humana que ha anunciado una tormenta de medidas que afectará incluso a los aliados tradicionales satelizados en torno a la OTAN.
El imperialismo, por criminal confeso, que ha tejido las relaciones en un formato de vasallaje y de sometimiento bajo ritos y liturgia mafiosa, ha decidido que la protección y seguridad sólo se podrá mantener si las “familias” (estados) se comprometen con mayor generosidad financiera; el “primus inter pares” ha evolucionado a su forma absolutista.
En sus primeras horas, cual personaje alcoholizado que le ceden una bodega, ha desempolvado los caldos y ha firmado las primeras “órdenes ejecutivas” para transmitir que ese “pueblo elegido” (el sionismo norteamericano) recuperará su protagonismo y liderazgo mundial, actualizándose con la versión más ultra de la Doctrina Monroe, es decir, “América para los americanos”, que extenderá allende las fronteras conocidas.
Entre las órdenes más destacadas figura el abandono del Pacto Climático de París donde se consensuaron medidas para contener el calentamiento del planeta y del cual se desentiende de sus compromisos anticontaminantes.
Su xenofobia se muestra con las medidas de freno a los emigrantes que atraviesan la frontera con México, a los que retendrá con el refuerzo de un importante contingente del ejército. Acompañará esta orden con la persecución de hasta los nacidos en el propio territorio norteamericano de padres inmigrantes indocumentados.
México y Canadá, como vecinos fronterizos, son sancionados con un aumento considerable de los aranceles hasta un 25% para modificar el déficit comercial, que contraría sus impertinentes defensas del librecambio.
Deja de contribuir a la OMS con lo que debe afrontarse un nuevo rol a esta organización. Veremos qué ocurre con los laboratorios farmacéuticos yanquis y la relación comercial con el resto de países.
Sus diabólicos enemigos del continente sufrirán de manera inmediata la guerra nunca declarada, pero real. A Venezuela se le condena a la prohibición de vender su petróleo con destino al mercado yanqui. Y a Cuba, se le vuelve a incorporar a la lista de patrocinadores del terrorismo. Ambos misiles, de corto y medio alcance, provocarán importantes daños a los pueblos bolivariano y cubano.
La guinda es el anuncio de la reclamación de los derechos de propiedad del Canal de Panamá que ocupará con el silencio de sus socios y la amenaza de apoderarse de Groenlandia que ya ha tenido una tibia respuesta danesa.
Mientras tanto, el reparto de la tragedia estará protagonizada por J.D. Vance en el papel de Hermann Göring, Marco Rubio en el papel de Joachim Von Ribbentrop, Doug Burgum en el papel de Heinrich Himmler, y el estelar papel de Elon Musk que enaltece la figura de Josep Goebbels, padre ideológico de la bestia.
Consecuentemente, no se debe esperar a que Dios se ponga de parte de los pueblos agredidos. Será necesario estructurar la organización y la lucha internacionalista, antiimperialista y antifascista (FMA).