El llamado que en los últimos días abunda en las redes sociales a protestar contra el gobierno encuentra respuesta en todos los sectores de la sociedad, unos a favor y otros para quedar al margen, como la CFDT, que anunció su propia movilización.
Según la secretaria general de esa organización, Marylise Léon, en septiembre los afiliados saldrán a las calles de París en una manifestación propia, para expresar el malestar por diversas preocupaciones de los trabajadores.
Asimismo, adelantó que propondrá a otros sindicatos sumarse a la protesta, en el momento propicio, en alusión al voto de confianza que tendrá lugar el 8 de septiembre a solicitud del primer ministro François Bayrou, a quien la oposición ya adelantó que no se lo dará, lo que de materializarse derribaría al gobierno.
Yo creo que lo importante es movilizarse contra un gobierno, porque necesitamos un interlocutor, dijo Léon a la cadena RTL.
Por su parte, la secretaria general de la CGT, Sophie Binet, expresó apoyo al llamado a “bloquearlo todo” el 10 de septiembre, que tomó fuerza cuando Bayrou anunció el mes pasado su plan de presupuesto, duramente criticado por su enfoque de austeridad, con el ahorro o el recorte de más de 43 mil millones de euros para hacer frente al deterioro de las finanzas públicas.
La dirigente instó a “construir huelgas donde quiera que sea posible”, en un cambio de postura, ya que hasta ahora había sido cautelosa.
También difiere la reacción de los principales partidos de la oposición, con la izquierda que acompaña el llamado a salir a las calles de Francia contra el gobierno, y la extrema derecha que optó por no ser parte del movimiento.