
Este fin de semana la casa es un terremoto de emociones. Por primera vez ella, o él, irán a la escuela; han crecido y comienzan un camino de descubrimientos, en el que encontrarán nuevos amigos, y aprenderán, sobre todo eso, a conocer el mundo y a interactuar con él, con base en el conocimiento que sus maestros les tributen.
Unos cambiarán de escuela porque han crecido todavía más, y ahora van a la secundaria o al preunivesitario, o a la apasionante vida del estudiante universitario. A lo mejor los sorprende la mirada cautivadora de una joven o de un muchacho, porque el amor también habita en las aulas.
Hoy y mañana serán días felices, aunque las tensiones de los preparativos ocupen a maestros y autoridades educativas, para que no falle ningún detalle. Es mejor así, a que falte algo.
Bien temprano, el lunes, las escuelas abrirán las puertas al futuro de Cuba, a sus niños, a sus adolescentes y jóvenes, y en casa, aguardaremos por las primeras impresiones de los más pequeños, o por la experiencia de quien, en la Universidad, vendrá a enseñarnos las nuevas vías del desarrollo.
El lunes nos depara una mañana de encuentros y de reencuentros.

