
Beijing ha anunciado planes para desarrollar un centro espacial de datos en órbita heliosincrónica, a una altitud de entre 700 y 800 kilómetros sobre la Tierra. La iniciativa, liderada por la Comisión Municipal de Ciencia y Tecnología de la capital china y el Instituto de Tecnología Espacial Astro-Futuro de Beijing, busca crear una infraestructura computacional orbital de gran escala para responder a la creciente demanda global de potencia informática, especialmente impulsada por la inteligencia artificial (IA).
Según lo acordado en una reunión celebrada el jueves, el centro espacial de datos contará con una capacidad energética superior al nivel de gigavatios y estará compuesto por subsistemas de computación en el espacio, transmisión por relé y control terrestre. Cada subcentro podrá albergar clústeres de servidores con millones de tarjetas de procesamiento.
El proyecto se implementará en tres fases. La primera, entre 2025 y 2027, incluirá pruebas de tecnologías claves para la alimentación y refrigeración de computadoras en órbita, así como el lanzamiento de satélites informáticos experimentales y satélites de retransmisión. El satélite experimental de primera generación ya está listo y su lanzamiento está previsto para finales de 2025 o principios de 2026.
La segunda etapa (2028–2030) buscará reducir los costos de la computación espacial hasta niveles comparables con los centros de datos terrestres. La fase final (2031–2035) tiene como objetivo construir instalaciones orbitales mucho más grandes, capaces de soportar el entrenamiento y operación de sistemas avanzados de IA directamente en el espacio.
«Los centros de datos a gran escala se han expandido rápidamente en todo el mundo, pero un mayor crecimiento se enfrenta a importantes obstáculos, como el uso intensivo del suelo, el aumento vertiginoso del consumo de energía y las limitaciones del enfriamiento atmosférico», declaró Zhang Shancong, director del Instituto de Tecnología Espacial Astro-Futuro de Beijing.
La solución espacial propuesta aprovecharía la abundante energía solar y un entorno cósmico estable a -270 °C, lo que permitiría generación continua de energía y enfriamiento pasivo altamente eficiente. La constelación prevista integrará 16 centros de datos espaciales y suministrará aproximadamente 16 gigavatios a la red.

Además, se ha creado un consorcio de innovación integrado por 24 organizaciones de la cadena industrial, dirigido por el Instituto de Tecnología Espacial Astro-Futuro y sus empresas afiliadas. Este consorcio promoverá la integración del centro espacial con tecnologías emergentes como IA, comunicaciones móviles, nuevos materiales y energías renovables, con el fin de generar nuevos modelos de negocio en el ámbito de la información espacial.
El desarrollo también responde a tendencias globales: Alphabet (matriz de Google) presentó su proyecto Sun Catcher en noviembre, mientras que Starcloud, respaldada por Nvidia, lanzó su primer satélite con chips H100 el 2 de noviembre.

