El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el sábado en una rueda que Washington podría lanzar otro ataque contra Venezuela en caso de necesidad.
«Estamos preparados para lanzar un segundo ataque, mucho mayor, si fuera necesario«, declaró el mandatario.
En el mismo contexto, afirmó que las fuerzas estadounidenses están listas para «lanzar una segunda oleada si fuera necesario». «De hecho, dábamos por sentado que una segunda oleada sería necesaria. Pero ahora probablemente no lo sea», dijo.
«La primera oleada, o el primer ataque, si prefieren llamarlo así, fue tan exitosa que probablemente no tengamos que lanzar una segunda, pero estamos preparados para hacerlo, y sería una oleada mucho mayor», reiteró.
Caracas exige «prueba de vida inmediata» de Maduro y su esposa
Trump anunció que en el curso del ataque de esta noche —que afectó a Caracas, además de a los estados de Miranda, La Guaira y Aragua— se capturó a Maduro y a la primera dama, quienes fueron trasladados «fuera del país».
Su detención fue confirmada posteriormente por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, que exigió al Gobierno estadounidense que entreguen una «prueba de vida inmediata» de ambos.
La fiscal general del país norteamericano, Pamela Bondi, dijo que el mandatario venezolano y su esposa, Cilia Flores, que también fue capturada, «pronto enfrentarán la ira de la Justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses».
«Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos», señaló Bondi, indicando que, tanto el líder venezolano como la primera dama, fueron imputados en el Distrito Sur de Nueva York.
«Gravísima agresión militar»
El Gobierno venezolano se pronunció este sábado luego del primer ataque aéreo perpetrado por EE.UU. contra la ciudad de Caracas «y los estados Miranda, Aragua y La Guaira«, tildado como una «gravísima agresión militar«.
«Este acto constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente de sus artículos 1 y 2, que consagran el respeto a la soberanía, la igualdad jurídica de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza. Tal agresión amenaza la paz y estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas», indica un comunicado oficial.
En el comunicado, Caracas advirtió que el objetivo de los ataques «no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».
Pese a las presiones, Venezuela advirtió a EE.UU.: «No lo lograrán. Tras más de doscientos años de independencia, el pueblo y su Gobierno legítimo se mantienen firmes en defensa de la soberanía y del derecho inalienable de decidir su destino. El intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un ‘cambio de régimen’, en alianza con la oligarquía fascista fracasará como todos los intentos anteriores».
En medio de la situación, el mandatario venezolano ordenó la implementación del estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, con el propósito de «proteger los derechos de la población, el funcionamiento pleno de las instituciones republicanas y pasar de inmediato a la lucha armada».
«Todo el país debe activarse para derrotar esta agresión imperialista«, indica el comunicado. Del mismo modo, Caracas adelantó que acudirá ante el Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas (ONU), el Secretario General de dicha organización, la Comunicad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y el Movimiento de países No Alineados (MNOAL) para exigir «la condena y rendición de cuentas del Gobierno estadounidense».


