Esa es la lección, canallas sin patria de allá y de aquí

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En Venezuela ha comenzado ya el asalto armado al cuerpo y la sangre de América Latina, y en medio de tanto dolor, habremos de recordar que los medios también son parte del arsenal en activo. Así que no sólo asistiremos al robo con violencia, como en Gaza, sino que nos repetirán desde la tribuna imperial que el agresor es la víctima, y la víctima el agresor; que el asaltante es un filántropo y el patriota un malhechor, y que los muñecos de ventrílocuo ovelizados hablarán por sí mismos acerca de fraternidad, amor a la patria y legitimidad…

 

Sí: los títeres respaldados por las armas extranjeras extenderán títulos de legitimidad. Para todos los venezolanos la solidaridad más fervorosa ante este tiempo de canallas sueltos por el mundo, y que la historia y la memoria de Hugo Chávez Frías, la parte más importante del botín, sean conservadas en los actos del pueblo y el gobierno venezolanos.

Venezuela y el neocolonialismo

Por Luis Hernández Navarro

Imperialismo puro y duro. Al margen del derecho internacional, Estados Unidos invadió Venezuela, secuestró al presidente Nicolás Maduro, asesinó a 80 personas y destruyó edificios e instalaciones militares. Previamente había estrangulado económicamente a la República bolivariana, bloqueado sus mares y cielo, y ejecutado extrajudicialmente a 110 navegantes que, a bordo de pequeñas lanchas, surcaban el océano Pacífico oriental.

Neocolonialismo concentrado. El presidente Donald Trump anunció que va a gobernar el país sudamericano “hasta que podamos hacer una transición segura, ampliada y sensata” porque “no podemos arriesgar que nadie más tome el control de Venezuela… No vamos a permitir que eso ocurra”. Y, posteriormente, añadió: “vamos a dirigir todo. Vamos a dirigirlo, componerlo, y tener elecciones en el momento adecuado”. Su apuesta es establecer allí una especie de protectorado.

Piratería estilo siglo XXI. El mandatario y magnate reclama para el imperio el oro negro y la industria petrolera venezolana. “Vamos a hacer que nuestras muy grandes compañías petroleras estadunidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la maltrecha infraestructura petrolera, y empiecen a ganar dinero para el país”, declaró. Y, un día después, puntualizó: “Acceso total. Necesitamos acceso al petróleo y otras cosas en su país”.

Cinismo recargado. La Doctrina Monroe (América para los americanos), se llama ahora Doctrina Donroe (por Don de Donald). “Este es nuestro hemisferio. El hemisferio occidental. Es donde vivimos y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de Estados Unidos”, explicó.

La hora de los halcones. Ahora, Washington ya no justifica su promoción de golpes de Estado blandos o duros, fraudes patrióticos y lawfare en nombre de la defensa de la democracia, los derechos humanos, la liberación de las mujeres y los valores occidentales. Le basta envolver el pillaje, el saqueo y la violencia descarnada en la razón de la fuerza. Invade países, depone gobiernos, bombardea embarcaciones, ejecuta ciudadanos de otros países, juzga de acuerdo a sus leyes, pisotea soberanías, se entromete en procesos electorales de otras naciones, amenaza, amenaza y amenaza, porque puede hacerlo sin tener que pagar las consecuencias de ello.

Pero, a pesar de todo su poderío militar y sus mandamientos neocoloniales, su deseo de mando se topa con la realidad de la desobediencia y resistencia de los de abajo. No obstante su inmensa capacidad de fuego, no hay tropas estadunidenses en el terreno. Aunque descalabrado, el ejército bolivariano sigue de pie y unido. Y, a pesar de tener una espada de Damocles sobre sus cabezas, las autoridades bolivarianas y no la oposición siguen gobernando. La cadena de mando sigue funcionando.

El presidente Trump y Marco Rubio han tenido que reconocer que su mascota Corina Machado no les sirve más en Venezuela. Al menos por ahora. Se comprueba, que como decía Henry Kissinger, “puede ser peligroso ser enemigo de Estados Unidos, pero ser amigo es fatal”. A pesar de ponerse como tapete de sus amos, el mandatario asegura que María Corina Machado “es una gran mujer, pero no tiene el apoyo ni el respeto de su pueblo” para ser la líder de Venezuela.

Y el secretario de Estado tiene que aclarar: “la realidad inmediata es que, desafortunada y tristemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato. Estamos hablando de lo que sucederá en dos, tres semanas, en dos, tres meses, y cómo eso se vincula con los intereses de Estados Unidos. Ahora hay otras personas a cargo del aparato policial y militar allí”.

La política kleenex en acción: úsese y tírese. La presidenta en funciones es Delcy Rodríguez y no la premio Nobel de la Paz. Las afirmaciones son una demostración práctica de que Edmundo González perdió las elecciones presidenciales de 2024.

Obviamente, la situación en Venezuela no es la misma que existía antes del secuestro del presidente Nicolás Maduro. Hay juego nuevo. Estados Unidos quiere tutelar un cambio de régimen y la entrega de la industria petrolera. Pretende que la administre el Gobierno sin Maduro: los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. De no seguir sus órdenes, los amenaza con tomar represalias aún mayores. Quiere evitar que el país se incendie y sea imposible gobernarlo.

Lo que Estados Unidos busca es crear una especie de Estado vasallo flexible que desmantele desde arriba las transformaciones alcanzadas en 26 años de chavismo. Pero ello requiere no sólo de la aquiescencia de las élites, sino de la pasividad de los de abajo. El temor, la incertidumbre y la defensa de los intereses creados pueden jugar a favor de esta iniciativa. Pero la politización, organización desde abajo y las armas que están en manos del pueblo venezolano, además de una camada de militares formados con una nueva doctrina nacionalista y popular, empujan en contra. Como lo advierte Estefanía Ciro, se enfrentan, sin matiz alguno, a la nueva Doctrina Donroe contra la libre determinación de los pueblos.

Así, lo que hemos visto hasta ahora en Venezuela no es el final de nada, sino el comienzo de una nueva etapa, aún más turbulenta que las anteriores. Como decía Pancho Villa: “ánimo, cabrones, que más adelante está más feo”.

Terrorismo global de Estado contra Venezuela

Por Gilberto López y Rivas

1.- El bombardeo a instalaciones militares y civiles y la incursión de Estados Unidos a territorio de la República Bolivariana de Venezuela para llevar a cabo el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Flores, en la madrugada del 3 de enero, constituyen una violación flagrante del marco legal que ha regulado las relaciones entre estados después de la Segunda Guerra Mundial, así como una comprobación fehaciente de que este país pretende imponer el terrorismo global de Estado, que se caracteriza como la política de violencia militar perpetrada por los aparatos estatales imperialistas contra pueblos y gobiernos, apelando a métodos de violencia extrema, a la vez extensivos e intensivos, para aniquilar toda oposición o resistencia política y protesta social en el nivel mundial y para controlar, para su beneficio, los recursos naturales y estratégicos de las naciones.

2.- Si la llamada “comunidad internacional” y las instancias de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se mantienen omisas a sus obligaciones, estarán escribiendo su acta de defunción, con su carencia de dignidad y decoro. Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier país que no acate las disposiciones del trumpismo.

Como lo denunció el canciller de la República Bolivariana de Venezuela, Yván Gil, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno estadunidense está rompiendo la legalidad internacional y propia de Estados Unidos, porque está atacando a Venezuela sin autorización de su Congreso. También, las acciones resultan en una violación de la Carta de Naciones Unidas. Asimismo, el canciller Gil llamó al Consejo de Seguridad a tomar responsabilidad sobre estos ataques.

3.- Este acto de barbarie imperialista ha provocado la indignación de millones de personas en todo el orbe, en el propio Estados Unidos y, naturalmente, en Venezuela, que en las calles y frente a las sedes diplomáticas denunciaron y condenaron estas acciones del gobierno de Trump, exigiendo el alto a la agresión contra un país independiente y soberano, así como la liberación inmediata del presidente Maduro y esposa.

Cabe destacar el asesinato por la soldadesca invasora de 15 elementos de la guardia presidencial y 32 internacionalistas cubanos, además de otras bajas militares y civiles, que fueron masacrados por las bombas y la metralla estadunidense en instalaciones castrenses y en complejos habitacionales de varios puntos del territorio nacional.

Este hecho de resistencia heroica postrera contradice especulaciones de traición y deslealtad militar, que a Estados Unidos le interesa propagar, para crear el divisionismo y la desconfianza entre los revolucionarios, que hoy más que nunca requieren de la unidad cívico militar que tanto procuró el comandante Hugo Chávez Frías, y que se está demostrando en las declaraciones del alto mando militar y en la sucesión ordenada de Delcy Rodríguez como titular del Ejecutivo interina, reiterando que Nicolás Maduro es y sigue siendo el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, quien, ante el tribunal estadunidense, con dignidad y entereza, se declaró prisionero de guerra.

No es posible dar cabida a “interpretaciones” y “análisis” que siembran duda y suspicacia, incluso en el campo de una izquierda que coloca en primer término su identidad grupal y sus posicionamientos doctrinales, en juicios y prejuicios sobre el proceso bolivariano y, en particular, sobre el presidente Nicolás Maduro, quien en opinión de Néstor Cohan es “el presidente democráticamente electo y hoy SECUESTRADO (así en mayúsculas) por una pandilla de forajidos neofascistas y delincuentes gringos. Un presidente de origen obrero y socialista que se formó en las luchas sindicales (incluso antes del levantamiento de Hugo Chávez). Un dirigente político que no surgió del marketing mediático ni puesto a dedo por la embajada”.

Por ello, la exigencia de su liberación y la de su esposa debe ser una de las demandas centrales de la movilización solidaria mundial.

4.- El abanico de la protesta abarca todo el espectro político, desde el ciudadano consciente de su historia, para el caso mexicano, de guerras de conquista que cercenaron la mitad del territorio original e invadieron suelo patrio en la llamada guerra del 47, el bombardeo del puerto de Veracruz y su ocupación, tras heroica resistencia popular en 1914, además de la expedición fracasada para detener al general Francisco Villa en 1916, hasta organizaciones políticas de variado signo ideológico que se manifiestan en redes, plazas y embajadas. No descartemos que las agresiones continúen en su estrategia de terror como política de Estado. Ya Trump amenaza a Colombia, Cuba e, incluso, a México.

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