
La pobreza infantil en España afecta ya al 29% de la infancia. Uno de cada cuatro niños está bajo un riesgo multifactorial (alimenticio, económico, energético, etc.) en un país que produce riqueza de sobra. Este dato no puede interpretarse como un problema aislado o accidental porque es una consecuencia estructural del sistema capitalista. La base del problema reposa sobre el modo de producir capitalista que socializa la producción, pero privatiza la ganancia. Los niños en pobreza infantil no lo son por realidades familiares complejas, sino que lo son por el aumento del grado de explotación sobre las familias trabajadoras, el aumento de la tasa de precariedad laboral y la apropiación privada del trabajo social. Por lo tanto, hay que poner la vista sobre las relaciones de clase, la distribución de la riqueza y, muy importante, el estado burgués, cuya función solo es derivar dinero público a intereses privados, dejando en la estacada al 29% de los hijos de la clase obrera. El estado burgués se instituye en garante de los intereses del capital, externaliza servicios básicos y, como contrapeso, aplica políticas sociales insuficientes y paliativas, en un intento de alargar un poco más la vida de un sistema en bancarrota.
Llegados a este punto podemos afirmar que existe la pobreza infantil porque existe el capitalismo. La infancia precarizada sufre así una doble explotación sobre sus vidas, por su clase social y por su dependencia económica, al mismo tiempo que le garantiza al capitalismo la futura mano de obra barata y su ejército industrial de reserva, en un modelo productivo donde se reproducirán y perpetuarán las diferencias. Mientras, la estrategia de la burguesía, a través de su estado y sus medios de comunicación, es la de hablar de exclusión sin cuestionar el sistema, culpabilizando a las familias o, directamente mandarlos a la beneficencia sin cuestionar su sistema de producción y las diferencias sociales que se reproducen y agrandan en el modelo productivo capitalista.
Por lo tanto, la erradicación de la pobreza infantil, una sola de las aristas que reproducen las desigualdades sociales debido a la apropiación privada del trabajo social, tienen una solución común al resto de violencias que sufre la clase obrera por parte de la burguesía, esto es, la superación del modelo productivo capitalista hacia un modelo de apropiación social del trabajo social, el socialismo, que pasa por la expropiación de los expropiadores y su modelo productivo, la socialización de los medios de producción y la planificación de la producción hacia un sistema que excluya la ganancia privada, hacia una economía que prime el bienestar de la inmensa mayoría productiva, la única que produce valor, la clase obrera. El PCOE tiene claro que para terminar con la pobreza infantil no hay otro camino que la destrucción del estado burgués para sustituirlo por un gobierno obrero que extinga las contradicciones de clase y a las clases mismas y, con su extinción, el proletariado se extinga también como clase y con ella el propio estado. Esto pasa por la organización de la clase obrera dentro de la vanguardia revolucionaria que guíe a las masas hacia la emancipación de todos los hermanos de clase con conciencia política y llegue al total de los elementos de la clase obrera. El PCOE actúa de escuela de cuadros hacia la superación del sistema capitalista y la conquista de espacios de poder obrero. Únete a nuestras filas.
¡No es pobreza infantil, son vidas precarizadas!
¡Sólo el socialismo puede terminar con las desigualdades!
¡Socialismo o barbarie!
Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

