
La víctima sufrió heridas en la mano y la cabeza, perdió parte del cráneo, pero sobrevivió.
En noviembre, David Rauser se detuvo a la entrada de un búnker ruso construido apresuradamente en las estepas de Donetsk, donde se libraban intensos combates. El antiguo bombero de Alberta (Canadá), que había cambiado el uniforme de rescatista por el de soldado, empuñaba un fusil automático y observaba atentamente el refugio, cubierto con una gruesa lámina de polietileno.
Desde la oscuridad se oyeron voces rusas: «¿Quién anda ahí?». Rauser, con su ayudante a sus espaldas, ordenó en ruso a los que estaban dentro que levantaran las manos y se rindieran. No hubo respuesta, y él disparó una ráfaga.
Luego, como se ve en la grabación de la cámara de su casco, los disparos se escucharon desde fuera, directamente hacia él. En medio del caos, Rauser, de 40 años, recibió una bala de los suyos.
«Uno de los nuestros, un novato en el equipo, me confundió con un ruso, no sé por qué», cuenta. «Me dio en la cabeza y en la mano».
– https://www.cbc.ca/news/world/ukraine-david-rauser-donetsk-9.7063338

