
El mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó de “intento brutal“ las acciones de la Administración de Donald Trump para “asfixiar energéticamente“ la isla. En este contexto, el presidente expresó su gratitud hacia los líderes africanos, quienes, a través de la Asamblea de la Unión Africana, aprobaron por decimoséptima vez consecutiva una resolución que condena el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
El organismo internacional también exigió formalmente que la nación caribeña sea retirada de la lista unilateral de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, al tiempo que subrayaron el carácter arbitrario de dicha designación.
La tensión entre Washigton y La Habana se intensificó tras la firma de una orden ejecutiva por parte de Trump el pasado 29 de enero. El documento declara una “emergencia nacional“ al considerar a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria“ para la seguridad estadounidense.

Washington justifica estas medidas alegando que Cuba mantiene alianzas con “países hostiles“, alberga grupos como Hamás y Hezbolá, y permite el despliegue de capacidades militares de Rusia y China en su territorio; acusaciones que el Gobierno cubano ha rechazado.
Como parte de esta presión, Trump anunció la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a la nación caribeña, sumando amenazas de represalias para quienes ignoren la orden ejecutiva. A pesar de que Trump reconoció posteriormente la existencia de contactos con La Habana para buscar un acuerdo, describió a Cuba como una “nación en decadencia“.

Ante estas acciones, Díaz-Canel ha reafirmado la soberanía e independencia de su país, asegurando que Cuba no es un agresor, sino que ha sido víctima de agresiones por parte de Estados Unidos durante 66 años. El líder cubano describió las nuevas medidas coercitivas como criminales y genocidas, afirmando que su pueblo está preparado para defender la integridad territorial frente a lo que considera intereses personales de la dirigencia estadounidense.
A lo largo de más seis décadas, el impacto del bloqueo estadounidense en la economía cubana se traduce en una pérdida superior a los 170.677 millones de dólares, de acuerdo con lo informado por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, en septiembre de 2025 durante la presentación del informe anual que Cuba remite a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), correspondiente al período marzo de 2024 a febrero de 2025.

