
Víctor Lucas (Unidad y Lucha).— El ejercicio de violencia perpetrado por el imperialismo norteamericano el 3 de enero en Caracas y otras localidades del país de Bolívar, ha generado un terreno lleno de barro y estiércol en las informaciones que se cursan. Difícil resolver las informaciones deformadas o la deformación de la información, para evaluar y enjuiciar, tanto lo que enuncia el gobierno que actualmente preside Delcy Rodríguez, como los pronunciamientos y trabajo organizativo de las organizaciones populares, revolucionarias y comunistas.
La propaganda del imperialismo cada vez se muestra más vulgar, pero dañina por la confusión que generan los bulos y los “fake news”. Todo ello está provocando ciertas desafecciones o dudas en determinados sectores de la solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela, que ya habían emitido antecedentes en la solicitud de las “actas” por la victoria del presidente, ahora mismo todavía secuestrado, Nicolás Maduro.
¿Dónde podemos encontrar las fuentes más fiables si se tiene el prejuicio de la duda? A veces se nos olvida que los revolucionarios no tenemos ningún medio de información que oriente una posición contrastada ideológica y políticamente.
Pero disponemos de canales que intervienen y operan en la formulación de la arquitectura del conocimiento y la conciencia. Nos valemos en esta ocasión de la entrevista para Resumen Latinoamericano que le han hecho a Carolus Wimmer como miembro del COSI (Consejo de Solidaridad Internacional y Lucha por la Paz), donde tajantemente afirma “Aquí no hay rendición, no hay capitulación, sí hay combate por la paz y el socialismo”.
No parece ponerse en duda que la criminal intervención yanqui ha impulsado la lucha de clases, y las amenazas que se vertieron en los meses precedentes al 3 de enero, anticipaban los acontecimientos puestos en práctica en la fecha reseñada. “Estamos en medio de una lucha de clases, como Carlos Marx ya señaló en 1848 y el enemigo de clase nos atacará siempre.
Y siempre debemos estar preparados para la defensa. Ya en los umbrales de las elecciones presidenciales de 1998, la entonces Secretaria de Estado Madelaine Albright enfatizó: “No vamos a permitir que Chávez gane las elecciones”. “No lo lograron en este momento, pero lo intentarán una y otra vez”, dicho y hecho, tomando las palabras de Carolus que recordaban, no la premonición sino el objetivo nunca oculto del imperialismo; al fin y al cabo, Monroe ya determinó hace dos siglos “la doctrina de estado” para la grandeza del esperpéntico mito del manifiesto destino de los elegidos, de los escogidos.
“Frente a una potencia nuclear con clara superioridad hay que defender con mucha inteligencia y maniobras tácticas los recursos petroleros, energéticos y minerales y enfrentar junto con otros países el estrangulamiento económico financiero de Washington”, es otra de las respuestas en la entrevista, para la valoración de los pasos tácticos que hay que desarrollar, siguiendo a José Carlos Mariátegui, que tan bien nos ha llegado a ilustrar sobre la concepción de “ataque/defensa” en la confrontación dada.
La entrevista continúa en clave de naturaleza política de los hechos delictivos probados, incluyendo el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y de su compañera y Primera Combatiente Cilia Flores, al afirmar que no es apropiado utilizar los parámetros políticos que Occidente emplea en forma de copia o fotocopia para América Latina: “América Latina no es Europa, yo no hablaría de una balcanización. Es un deseo de los EE.UU., pero nuestra historia es diferente. La “diplomacia de los pueblos” de “Nuestra América” siempre está presente. Además, la resistencia activa tampoco excluye la vía diplomática formal, que no será la solución en todos los casos, pero representa una de las armas en la lucha de clases”.
La denuncia de la toxicidad léxica y terminológica en la hegemonía cultural que, hasta ahora, el imperialismo impone. El 8 de marzo, el pueblo bolivariano hablará a través de un referéndum; esperamos deseosos el resultado.

