
El documento fue suscrito por miles de activistas de más de 40 países reunidos en esa ciudad brasileña, considerada símbolo de luchas democráticas, con el objetivo de articular una respuesta internacional frente al ascenso de fuerzas neofascistas y políticas neoliberales.
A partir de ese consenso, la declaración fija una serie de líneas de acción orientadas a fortalecer la articulación mundial contra el fascismo y el imperialismo, mediante la creación de un espacio global que unifique a organizaciones y movimientos comprometidos con esas luchas.
Los acuerdos incluyen la convocatoria a nuevas conferencias regionales y nacionales antifascistas, así como la preparación de una segunda Conferencia Internacional, con el fin de ampliar la participación y consolidar una agenda común.
El texto también expresa respaldo a diversas iniciativas internacionales de solidaridad, entre ellas acciones para denunciar la situación en Palestina, romper el bloqueo contra Cuba y acompañar a pueblos que enfrentan sanciones o agresiones externas.
Asimismo, plantea el apoyo a encuentros y movilizaciones internacionales, como conferencias regionales en América Latina y América del Norte, eventos contra alianzas militares y espacios alternativos frente a foros de potencias como el G7.
La declaración incluye el compromiso de impulsar medidas frente al cambio climático y el negacionismo ambiental, así como fortalecer propuestas vinculadas a la soberanía alimentaria, la reforma agraria y la defensa de los recursos naturales.
De igual forma, respalda luchas por la autodeterminación en territorios bajo ocupación colonial y denuncia la injerencia extranjera en diversos países, al tiempo que promueve la solidaridad activa entre los pueblos.
El documento advierte que el sistema capitalista-imperialista atraviesa una profunda crisis y una marcada decadencia económica, social y moral, y denuncia que estas tendencias se expresan en la eliminación de derechos laborales, la privatización de servicios públicos y la represión social.
Añade que el nacionalismo exacerbado, el racismo, la xenofobia, el sexismo, la LGBTQI+fobia, la incitación al odio y la banalización de la crueldad acompañan el avance de la extrema derecha en cada etapa, de acuerdo con las particularidades de cada país.
En ese sentido, las organizaciones participantes en la I Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos, que se celebró del 26 al 29 de marzo, reafirmó el enfrentamiento a todos los imperialismos y el apoyo a la lucha de los pueblos por su autodeterminación, por todos los medios necesarios.

