La derecha española Trumpista y SIONISTA ahora está muda.
La guerra de Irán remueve tendencias de voto y abre un nuevo escenario por el frenazo de los pitiyanquis de Vox.
El PP y Vox se alineanaron con Trump y arremetieron desde el principio contra el ‘no a la guerra’.
Vox tiene en Donald Trump a su líder , al amo Yanqui querido, pero también muy inestable, que no hace más que meterle en problemas. El partido de Santiago Abascal es, entre las formaciones de la derecha radical europea, la más fiel a Donald Trump y al Trumpismo defendiendo los intereses estadounidenses por encima de los de su propio pueblo.
Pero esa lealtad les ha obliga en más de una ocasión a hacer equilibrios para no justificar medidas que dañar gravemente a España, a Europa y al mundo. Los aranceles, Venezuela, Groenlandia e Irán son ejemplos del desastre Trumpista.
Vox hace equilibrios para adaptarse a su complicado «amigo americano» Trump y seguir lamiendo las botas al amo Yanqui como buen vendepatrias.
Irán, igual que Venezuela o los aranceles, pone en un brete al partido de Abascal, que se debate entre la defensa de Trump y el rechazo del pueblo español a la brutal crisis a la que condenan a la humanidad los genocidas Netanyahu y Donald Trump.
Tanto Feijóo como Abascal han denunciado el supuesto “aislamiento” de España ante los socios de la UE, pese a la defensa expresa de Von der Leyen o Costa y mientras Ayuso, Moreno, López Miras o la CEOE arremeten contra Pedro Sánchez por oponerse al uso de las bases de Rota y Morón para atacar Irán
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha manifestado su «gran esperanza» ante la posibilidad de que «pueda caer el régimen tiránico» de los ayatolás, tras le guerra ilegal de los Estados Unidos con el apoyo de Israel dirigida contra Irán y su pueblo.
El partido liderado por Santiago Abascal no ha dudado en mostrar su apoyo a Donald Trump en su decisión de iniciar una guerra contra Irán. Una postura que podría costar mucho al partido ultra porque nos trae una crisis a todos los europeos y a gran parte de la humanidad por causa de las decisiones irresponsables e ilegales de Trump y Netanyahu.
Ahora Alberto Núñez Feijóo no menciona a Donald Trump. Lo hacía poco antes, pero desde la guerra de Irán el presidente de los EEUU ha desaparecido del vocabulario del líder del PP, quien ha tenido que corregir su posición inicial sobre los bombardeos ilegales contra el país persa. Ni siquiera ante la amenaza expresa de una destrucción total de la civilización milenaria de Irán fue capaz Feijóo de decir el nombre de Trump. El jefe de la oposición se limitó a reclamar “sensatez” en un tuit impersonal que roza los dos millones de visualizaciones y ha recibido el irónico aplauso de la propia embajada iraní en España.
Feijóo ha tenido que virar su posición de total sometimiento al Trumpismo sobre Irán en poco más de un mes. El líder del PP aplaudió la guerra ilegal iniciada de forma unilateral por EEUU e Israel. Después, vitoreó el asesinato del líder iraní, Ali Jamenei. “El mundo es mejor cuando cae un tirano”, escribió el 1 de marzo en Twitter en un largo comunicado en el que dio por hecho el desvanecimiento del régimen de los ayatolás. “La caída de un sistema así es una buena noticia para la libertad y la democracia”, aseguró Feijóo el líder del PP. Pero un mes después, el régimen iraní se mantiene, la guerra continúa y las economías europeas y la española pagan la cuenta de los desvaríos de los criminales Trump y Netanyahu.
Feijóo volvió a referirse a la guerra de Irán el 3 de marzo, también en un mensaje en la red social propiedad de Elon Musk. Donald Trump había amenazado con cortar todo lazo comercial con España ante la clara posición del Gobierno de Pedro Sánchez contra los bombardeos ilegales y la negativa a permitir el uso de las bases militares compartidas en territorio español.
El metepatas Feijóo, quien siempre presume de su excelente relación con los demás mandatarios del PP Europeo, tuvo que ver cómo apenas la presidenta de la Comisión Europea y colega de partido, Ursula von der Leyen, salía a respaldar a España frente a las amenazas de EEUU.
Tras casi una semana de conflicto armado Feijóo no había pronunciado ni una sola vez el nombre de Donald Trump. Ni el de Benjamin Netanyahu. Tampoco lo hizo al día siguiente en un acto informativo donde dijo que “la relación con los EEUU ha de preservarse”. “Tengamos o no discrepancias con su presidente”, añadió, sin marcar su posición. “Pero nuestra relación con los Estados Unidos ha de preservarse”. El genocidio para Feijóo es cosa menor.
Fue la respuesta del PP al “no a la guerra” de Pedro Sánchez, un intento para recuperar el espíritu contra la guerra de Irak en la que España entró durante el segundo mandato de José María Aznar. A diferencia de Feijóo, el expresidente sí ha criticado a Trump, tanto directamente como a través de la fundación Faes que preside.
Aznar y Feijóo ya discreparon sobre el secuestro del exmandatario venezolano Nicolás Maduro. Entonces y ahora, el dirigente del PP ha optado por alinearse con Vox en su respaldo a Trump.
Un día después, el 5 de marzo, Feijóo clausuró un acto sobre el 8M que el PP dedicó a glorificar las acciones militares ilegales de EEUU en Venezuela e Irán. Tampoco el líder de la oposición mencionó por su nombre al presidente americano más que de pasada y para atizar a Sánchez: “Polemiza con Trump en público el mismo día que se acerca a su embajador en privado. Es la ética del engaño en versión internacional”.
Feijóo se pasa ahora oportunistamente y fiel a su estilo al “no a la guerra”. Feijóo comenzó a virar en marzo ante el realineamiento de la mayor parte de la comunidad internacional, que se fue situando poco a poco contra los bombardeos ilegales de EEUU e Israel.
“Sánchez es una cosa y España es otra” dijo Feijóo. “El señor Trump es el presidente de EEUU y EEUU es uno de los grandes países del mundo, sin ninguna duda, y nuestro aliado desde la Segunda Guerra Mundial. Por tanto, no tiene nada que ver una cosa con otra”, como pretendiendo que los amos Yanquis son los amos del mundo y pueden hacer lo que quieran incluso pisotear los derechos humanos y la legalidad internacional.
Feijóo; “¿Qué pasa, que ahora nosotros nos vamos a enfrentar a EEUU? ¿Oiga, seguidismo al señor Trump? Ninguno. Nosotros no estamos de acuerdo con esa guerra”.
El líder del PP preparaba así el terreno para la comparecencia de Pedro Sánchez ante el Congreso y en la que Feijóo entonó su eslogan para el conflicto de Irán: “No a la guerra, y no a usted”. Ese “usted” se refiere a Sánchez pero a Donald Trump o Benjamín Netanyahu no tiene narices ni a nombrarlos.
Pasado el trago del Congreso, Feijóo ha vuelto a su estrategia previa: no importunar a Trump. En la reciente Semana Santa se han publicado dos entrevistas al líder del PP. “Una cosa es hacer seguidismo a Trump y otra cosa es enfrentarse a Estados Unidos, que es lo que está haciendo Sánchez”.
Una de las aportaciones, en referencia a Pedro Sánchez, de la presidenta Ayuso al debate ha sido: “A nosotros nos parece muy llamativo que el «No a la guerra» provenga de una persona que promueve la guerra entre españoles”.
Para Ayuso ha sido importante dejar constancia de que el discurso oficial español, contrario a la guerra en curso, no es el único que corre por la “terrible Spain”, que dice Trump. Ayuso ha buscado incidir en el afán de identificación con las administraciones de Washington y Tel Aviv, es decir, con sus rectores, actuales Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
Para Ayuso, la referencia europea y una fuente de inspiración ha sido la presidenta italiana, Giorgia Meloni, que también es periodista. Pero esta identificación choca en estos momentos con el problema de que Meloni no ha querido implicar a Italia en la guerra.
Ayuso, en cambio, respondió a las movilizaciones para impedir la participación del equipo israelí en la última etapa de la Vuelta ciclista yendo a encontrar a sus integrantes en señal de homenaje y desagravio. Y en su viaje a Nueva York hizo compatible la búsqueda de inversiones con la afirmación de que España es “un país en el que no se puede confiar” porque tiene un presidente que va de la mano “con personas que han representado a ETA”.
Curiosa alusión al terrorismo para atacar a Sánchez, cuando pocos días después Ayuso acudió a uno de los actos en recuerdo de las víctimas de los atentados contra los pasajeros de tres trenes en Madrid, el 11-M de 2004, una acción de un comando yihadista que el gobierno de Aznar atribuyó a ETA.
Ayuso no es la primera en interpretar el respeto a los derechos humanos en función de conveniencias. El propio Aznar dijo con respecto al ataque a Irán que “las operaciones que se empiezan, hay que acabarlas”. El mismo día, la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo pidió en otro acto en la estación de Atocha que “no repitamos la historia”, porque “cada escalada puede tener consecuencias devastadoras”.
La derecha lleva tanto tiempo arrastrándose y arrodillaba ante Donald Trump y Benjamín Netanyahu que los ve como gigantes, como a sus amos, la derecha española está llena de lacayos obedientes ante los EEUU, vendepatrias de pulserita con un sentimiento de inferioridad que da vergüenza ajena.
André Abeledo Fernández

