
ESPIANDO A MARX. Informes de la policía secreta y otros documentos sobre Karl Marx.
G. Tridon (Ed.)
Las actividades clandestinas de la policía secreta dedicada a la lucha contra los movimientos revolucionarios, los métodos usados por los agentes para infltrarse en las organizaciones adversarias, el modo en que se inventan y lanzan acusaciones contra los que osan rebelarse, no son cuestiones de poca monta.
Los Informes policiales sobre Marx revelan que siempre estuvo vigilado, que las policías de media Europa eran «de casa» y que, mucho antes de que existiera la vigilancia electromagnética, conocían los pensamien-tos, las palabras, las acciones y las omisiones de Marx y sus allegados.
Releer estos Informes es sumamente instructivo, tanto desde el punto de vista histórico-político como antropológico. Junto a los agentes que se hacen pasar por «camaradas fraternos» hay funcionarios del Estado, como sir Elphinstone Grant-Duf, que informa y tran-quiliza cortésmente a la princesa Victoria; también periodistas que, como es sabido, tienen que ver con la información, y por supuesto la moucharderie. (Chivato)
Esta colección de documentos, poco conocidos y aún menos investigados, referentes a la vida de Marx, no es un mero trabajo arqueológico, sino también un perfumado y útil forilegio que, «si es insignificante por su extensión, no lo es ciertamente por la malicia que encierra», ante las instituciones fósiles y la perenne injusticia de la que son guardianes y garantes.

Algunas curiosidades:
*Un agente prusiano describe la vivienda de Marx en Dean Street, Soho:
«Dos cuartos mugrientos, llenos de humo de tabaco, polvo y desorden. En un rincón, manuscritos, libros y periódicos; en otro, juguetes rotos de los niños, platos sucios y ropa. La familia vive en la más absoluta pobreza.»
Los espías quedaban impresionados por cómo un “jefe comunista” vivía peor que muchos obreros.
*El retrato físico demoníaco de Marx (1852), la cita así:
«…de 34 años, estatura mediana, cabello y barba negros, ojos demoníacos y penetrantes, gestos enérgicos pero desaseados, hábitos casi gitanos.»
No es el Marx barbudo y solemne de las fotos oficiales: es un tipo desaliñado, intenso y carismático que aterrorizaba a los policías…
2006. 99 páginas. El Viejo Topo. Descarga:
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