
La declaración se produce después que el ministro japonés de Defensa, Shinjiro Koizumi, anunció que Tokio no descarta planes de desplegar misiles de medio alcance en la isla de Yonaguni, perteneciente a la prefectura de Okinawa y ubicada a unos 110 kilómetros de Taiwán.
«En cuanto a Okinawa, observamos que Japón está convirtiendo constantemente estas tierras en una zona de operaciones, acumulándolas con armas con potencial no solo defensivo sino también ofensivo. Nos reservamos el derecho a responder con dureza a la implementación de los planes concretos de Japón en esta zona», señaló la diplomática.
Enfatizó que tales medidas de carácter militar, bajo la dirección de Washington, «agravan aún más la situación en el ámbito de la seguridad regional y acarrean graves riesgos para los Estados vecinos».
Asimismo, Zajárova expresó su solidaridad con los residentes del archipiélago, quienes sufren las consecuencias de los preparativos militaristas.
Su cultura original, a cuyo estudio los científicos rusos contribuyeron significativamente, y sus ideas pacíficas parecen desinteresar a los líderes japoneses, añadió la diplomática.

