Juan Manuel Olarieta (Presos).— La semana pasada fue detenido en Grecia Mohammed Khatib, refugiado político palestino en Bélgica y coordinador europeo de la red Samidoun, un movimiento de solidaridad con los presos palestinos. Khatib viajó a Grecia para participar en un acto público en defensa de la lucha del pueblo palestino.
La policía le informó que había sido declarado persona non grata en Grecia por razones de “seguridad nacional” y ha emitido una orden de deportación en su contra desde territorio griego. Mientras, se encuentra detenido.
Su detención es una grave escalada de represión contra los palestinos y el movimiento de solidaridad en Grecia. Irónicamente, también es a Grecia a donde varios solicitantes de asilo palestinos han sido deportados de centros belgas de internamiento, donde permanecieron retenidos sin causa aparente, salvo por su participación en las movilizaciones contra el genocidio en curso en Gaza.
En un comunicado, Samidoun explica que el 24 de diciembre del año pasado Grecia emitió una orden de deportación, “dos días después de la décima cumbre tripartita entre Grecia, Chipre e Israel”, lo que demuestra una vez más la alineación del gobierno griego con los intereses del Estado de Israel.
Sin embargo, el pueblo griego ha demostrado repetidamente, mediante manifestaciones masivas, que rechaza los suministros destinados a la maquinaria de guerra sionista, que apoya al pueblo palestino y se opone al genocidio en curso. Se convocó una manifestación frente a la comisaría de policía de Heraklion para exigir la liberación inmediata de Khatib.
*‘Los predicadores extremistas del odio’
En Bélgica, Nicole de Moor, Secretaria de Estado de Asilo y Migración, solicitó en 2024 la revocación del estatuto de refugiado de Khatib. Para justificarlo, la Secretaria de Estado declaró: “No se concede asilo a predicadores extremistas del odio”. La declaración pretendía criminalizarlo ante la prensa. Este procedimiento se dirige contra Khatib por su compromiso revolucionario y su apoyo a la resistencia palestina.
Al mismo tiempo, el gobierno de coalición belga presentó un proyecto de ley de disolución, dirigido explícitamente contra Samidoun. El proyecto pretende modificar el marco legal vigente para permitir al gobierno disolver administrativamente organizaciones consideradas “radicales” sin supervisión judicial. Actualmente, la legislación belga lo prohíbe, por ser inconstitucional y violar la libertad de expresión y asociación.
El proyecto se enfrenta a una amplia oposición, desde el Consejo de Estado hasta los colectivos solidarios, que lo denuncian como una ley fascista.
Más allá de Samidoun, las organizaciones políticas y los colectivos belgas de solidaridad, están en el punto de mira, aunque Samidoun está considerado por el Estado como un ejemplo paradigmático.
Varias razones explican los incesantes ataques contra Samidoun en Europa. En primer lugar, encarna una lucha política que desafía los intereses imperialistas occidentales y aboga por una solución revolucionaria para Palestina. Es un planteamiento que está ganando cada vez más apoyo entre los belgas, en un momento en que el pueblo palestino sufre un genocidio a manos del Estado colonial israelí.
En segundo lugar, Samidoun representa un punto de convergencia entre mundos que el Estado belga no desea ver unidos: los colectivos revolucionarios organizados y el masivo movimiento popular propalestino, gran parte del cual proviene de los sectores más explotados y perseguidos de la población.
En tercer lugar, a través de sus discursos y acciones políticas, Samidoun destaca los vínculos entre los sistemas opresivos en Palestina y los existentes en Europa (crímenes perpetrados por Estados racistas, en particular el terrorismo policial) y su fundamento común: imperialismo, colonialismo y racismo.
La combinación de todos estos factores explica la implacable persecución por parte de los Estados europeos contra Samidoun y sus representantes. La detención de Khatib no es un incidente aislado; forma parte de una estrategia política de represión y criminalización de la solidaridad con Palestina.
Ante esta ofensiva, la movilización colectiva y la solidaridad internacional siguen siendo esenciales, recuerda el comunicado de Samidoun.


