
Francisco Arias Fernández (Granma).— Más de 32.880 embarazadas afrontarán riesgos adicionales, amenazas y limitaciones como consecuencia del bloqueo energético del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, al tiempo que se afectan seriamente, con el cursar de los días, otros servicios vitales para pacientes recién nacidos, menores de edad, diabéticos, con tratamientos oncológicos o necesitados de intervenciones quirúrgicas o emergencias.
Así lo ha revelado el Ministerio de Salud Pública de Cuba que, desde la grave coyuntura de la pandemia de la covid-19, hace ingentes esfuerzos por paliar los múltiples desafíos para garantizar servicios vitales a la población, en medio de una cruenta guerra económica que impacta directamente en la vida de las personas.
El déficit de combustible genera afectaciones en la atención priorizada a la Salud Materno Infantil, con limitaciones que incluyen dificultades en el acceso de las gestantes a los ultrasonidos obstétricos de seguimiento del bienestar fetal y genéticos, para el diagnóstico oportuno de las malformaciones.
Asimismo, provoca limitaciones para la movilización de las comisiones de atención a la morbilidad materna extremadamente grave y del neonato crítico, retraso en el esquema de la vacunación infantil, pone en riesgo la vida de los niños con necesidades especiales (ventilación domiciliaria, aspiración mecánica y climatización), entre otras problemáticas, como la muy escasa disponibilidad de transporte sanitario para la atención de casos de urgencias y emergencias.
Estas afectaciones pudieran tener un impacto significativo en los más de 61 830 menores de un año que requieren de atenciones especiales en esa primera etapa de vida.
Además, limita la atención a las urgencias médicas, a pacientes con cáncer y el seguimiento a los programas de enfermedades crónicas no transmisibles y las transmisibles, lo cual provoca un incremento directo de la mortalidad en el país.
Las nuevas medidas arbitrarias contra el pueblo cubano continuarán aumentando las dificultades para obtener medicamentos, insumos, reactivos, material gastable, instrumental médico, así como la compra de equipos y piezas de repuesto o afectará, de alguna manera, la total vitalidad de hospitales, salas especiales, salones de operaciones y terapias intensivas.
En ese sentido, la disminución de la frecuencia de vuelos comerciales e incremento del precio de los fletes dificultan el acceso a medicamentos y otros recursos imprescindibles en el Sistema de Salud, incluyendo los que se transportan de urgencia.
Ante los retos descritos y muchos otros, sobre los que ampliaremos en próximos comentarios, el personal y las instituciones de salud cubanas se empeñan día y noche por asegurar a nuestro pueblo la atención médica y el apoyo humano que siempre han brindado, convertido en una conquista irrenunciable, por difíciles que sean las circunstancias provocadas por el recrudecimiento de la guerra económica, que apela al crimen de privar a un país de combustibles y poner en riesgo la vida de millones de personas.

