La izquierda debe hacer protagonista a la clase trabajadora.
Una parte importante de la juventud vota a la ultraderecha porque se vende falsamente como antisistema. Hace creer a una juventud frustrada y poco politizada, a unos jóvenes que no ven un futuro que la lucha contra el sistema la hacen el neofascismo y los neonazis, la ultraderecha.
El problema de base viene del desastre en el campo de la izquierda, que ha sido destruida desde dentro y ahora debe ser reconstruída. Para conseguirlo debe darse un cambio de rumbo pero también un cambio de liderazgos, de personas, de forma de hacer política, una democratización en los procesos y que la gente que sobra y que desune se eche a una lado y deje paso, que no estorben, que no hagan más daño.
Todos ellos; fascismo, liberales, ultraderecha, derecha, socialdemocracia están a las órdenes de las mismas oligarquías que ponen el dinero, mueven los hilos y temen a una clase trabajadora organizada y con conciencia de clase.
Es esa falsa izquierda la que ha abierto una vez más las puertas a la ultraderecha. La historia se repite, no aprendemos. El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.
«Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica». Lo dijo Salvador Allende, por entonces presidente de la República de Chile. Los jóvenes y los no tan jóvenes no tienen referencia en la izquierda, no ven alternativa al capitalismo que los condena a la explotación y a la pobreza, no tienen conciencia de ser clase trabajadora y consideran la socialdemocracia parte del sistema. Y en esto tienen toda la razón.
La derecha se ha dedicado a hacernos creer que hay un gobierno socialista, incluso un gobierno social comunista y por otro lado el autoproclamado gobierno de progreso también dice ser la izquierda, pero para ser de izquierdas hay que pasar del discurso a los hechos, hablar menos y hacer más.
André Abeledo Fernández

