
La explosión de la guerra provocada por la agresiva política de EE. UU. de la manita de su pareja de baile sionista y con el aplauso de los halcones del militarismo global ocupa de forma amplia la agenda mediática y política.
El gobierno español se proclama en abierta disonancia con la guerra de Irán y afirma un compromiso pacifista que, se dice, responde a la sensibilidad social de la población y a la apuesta ética del gobierno.
Pero que el árbol no nos impida ver el bosque, por favor. Porque ni Sánchez es ni pacifista ni su compromiso con la paz es el compromiso por la paz de las articulaciones de paz que hoy actúan España. Que su voz suene como un referente en el concierto mundial se debe más bien al desplazamiento radical hacia postulados violentos y belicistas del resto de las fichas del tablero internacional.
No es de extrañar que ante un aire tan cargado de testosterona tóxica un mínimo de aire fresco suene a música celestial. ¡pero que la fanfarria no nos impida escuchar la melodía de fondo! que no es otra que la implicación del gobierno del escudo social en la construcción constante de un clima bélico del que todos somos víctima y la reafirmación de un militarismo autóctono al servicio de los intereses del capitalismo global, mediante 1) políticas de rearme y expansión brutal del gasto militar y la deuda asociada al mismo, 2) la venta de armas a troche y moche y la injerencia militar en 18 escenarios militares (más de 100 desde tiempos de Felipe González) de la mano de la OTAN, el colonialismo frú de la UE, la desdibujada ONU o motu proprio bajo la defensa de nuestra “frontera militar de seguridad avanzada” fijada en el Sahel, tal como la definen las doctrinas de seguridad del ejército y 3) la reafirmación de un militarismo sociológico en franca expansión.
De hecho, me parece que los matices alambicados del argumentario sanchista del momento y, sobre todo, el envío de una fragata de guerra (la mejor que tenemos dice la ministra del ramo) al escenario caliente del mediterráneo oriental, pueden ser perfectamente leídos como una mordaza del propio Sánchez para que el ánimo antibélico levantisco de la sociedad española no desborde los cálculos y no vaya a exigir con ímpetu la salida de la OTAN, la expulsión del ejército americano de Morón y Rota o el cuestionamiento del militarismo propio y la exigencia de desmilitarización y trans-arme.
De modo que palo y zanahoria, con algo de cálculo electoral y manipulación. Ya sabemos que los líderes del PSOE tienen un doble lenguaje típicamente militarista con el que despistar al respetable y promete con una mano lo que quita con la otra.
El gobierno de España ha aprovechado estos dos meses y medio del año 2026 para persistir en su política de rearme y compromiso con el gasto militar, autorizando en 6 de los diez consejos de ministros celebrados hasta la fecha 3.703,85 millones de euros de gasto militar, frente a los 2.062,91 millones de 2025 y los 777,29 millones aprobados en 2024.
3.700 millones de euros en múltiples expedientes no son moco de pavo y no pueden pasar desapercibidos ni para los ministros más despistados y desafectos y no consta malestar alguno en el ánimo aprobatorio del gasto militar por parte de los implicados en su aprobación.
Pero hay una segunda derivada del asunto que es la transversalidad del referido gasto, en el que han participado en lo que va de año los ministerios de Hacienda, Defensa, Interior y Presidencia (en otros años, y en este seguramente sucederá así en sucesivos acuerdos, han intervenido otros ministerios como Ciencia e Innovación, Industria, y así hasta la práctica totalidad de ellos)…
Artículo completo, muy interesante:

