A partir del 10 de abril podría producirse una grave escasez de petróleo en Europa debido al bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, según un estudio del banco estadounidense JP Morgan, informa el 5 de abril la publicación alemana «Focus».
Según el estudio, los últimos cargamentos de crudo enviados antes del inicio del conflicto llegarán en esa fecha, tras lo cual se detendrá la importación. La crisis energética provocada por la guerra en Oriente Medio afectará con mayor intensidad a Asia y al sur de África. La mayoría de los suministros a estas regiones, según datos de JP Morgan, se interrumpieron a partir del 1 de abril, y el sur de África ya está experimentando una reducción de las importaciones desde el 15 de marzo.
El problema es especialmente grave para países como China e India, que dependen en un 90 % de las exportaciones del Golfo Pérsico. Norteamérica también se verá directamente afectada: las consecuencias podrían sentirse plenamente allí a partir del 15 de abril, si no se reanudan la mayoría de los suministros.
Se presta especial atención al gasóleo, un tercio de cuyas importaciones procede de Oriente Próximo. Si no se encuentra una solución a corto plazo para la apertura del estrecho del Golfo Pérsico, esto tendrá graves consecuencias para el transporte, la agricultura y la calefacción.
La escasez amenaza también a otros productos derivados del petróleo, como el queroseno y la nafta, que son necesarios para la aviación y la industria química. En el mercado mundial ya faltan millones de barriles. Una de las consecuencias es la cancelación de vuelos, cuyo número aumentará si la situación se prolonga.
En respuesta, muchos países del mundo han adoptado medidas de ahorro. Los consumidores también pueden ahorrar combustible con gestos sencillos, como mantener la presión adecuada en los neumáticos, circular a una velocidad moderada y adoptar un estilo de conducción tranquilo y prudente. Según datos del ADAC, esto permite a los propietarios de vehículos ahorrar hasta un 20 % de combustible.
Recordemos que el 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, lo que provocó una escalada del conflicto en Oriente Medio. En respuesta, Irán restringió el paso de buques por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el suministro de petróleo y gas licuado desde el golfo Pérsico, por la que transita una parte significativa de las exportaciones mundiales de combustibles.
Desde finales de marzo, en Europa comenzaron a introducirse restricciones a la venta de combustible. Eslovenia fue la primera en pasar a un sistema de racionamiento: desde el 22 de marzo, se permite a los particulares repostar un máximo de 50 litros de gasolina y diésel al día, y a los agricultores y empresas, hasta 200 litros, para evitar el turismo de combustible desde los países vecinos. MOL y Shell han adoptado medidas similares, reduciendo el límite para particulares a entre 30 y 100 litros.
En Austria, el Parlamento ha establecido un precio máximo para la gasolina y el diésel, lo que debería reducir su coste en unos 10 céntimos por litro. Los precios del petróleo Brent ya han superado los 112 dólares por barril, y los expertos advierten de un posible aumento hasta los 130-150 dólares si la situación sigue agravándose.


