CAS Estatal: «Recuperar la dignidad» o lo que esconde el conflicto del sindicato médico

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Tras varios meses de convocatorias semanales de huelga por parte del sindicato CESM y otros colectivos médicos, en la que se mezclan una serie de reivindicaciones muy difusas (“recuperar la dignidad profesional”); con otras más concretas: estatuto propio al margen del resto de categorías; acabar con las guardias de 24 horas; mayor remuneración de las horas de guardia; es indispensable realizar una serie de puntualizaciones:

  • El sindicato CESM es un sindicato corporativo, que participa en los procesos de elecciones sindicales, y aunque pretende representar a todo el sector médico del SNS (unos 180.000 facultativos), parte de ellos están organizados en sindicatos no corporativos, o en ninguno.
  • El Estatuto Marco (E.M.) es el instrumento reglamentario por el que el Estado establece las relaciones laborales de los más de 770.000 trabajadores de diversas categorías profesionales, de los diferentes servicios autonómicos de salud. Dicho E.M. ha sido negociado con los sindicatos “más representativos” (CSIF, FSES, CCOO, UGT y CIG) que forman la “Mesa del ámbito estatal de sanidad”, de la que no forma parte la CESM al no haber alcanzado los votos necesarios, a pesar de que el personal médico supone casi el 24 % de la plantilla total. A pesar de ello, la CESM exige una mesa de negociación específica y al margen del resto de los trabajadores del SNS.
  • Es cierto que las modificaciones del E.M. aprobadas por estos sindicatos con el Gobierno central no abordan ninguno de los problemas reales del sistema sanitario, ni a nivel de plantillas, ni de atención sanitaria. Como novedades, solo establece la prohibición de que cargos intermedios y personal directivo (jefes de servicio), no puedan trabajar en la privada y que las jornadas de trabajo diarias no sean de más de 17 horas en total, sumando jornada ordinaria y continuada.

Desde CAS creemos que en estos meses no se han abordado los problemas que llevan décadas lastrando el funcionamiento del SNS, y que tendrían en gran parte solución partiendo de solo dos medidas que históricamente han venido siendo evitadas, tanto por los sindicatos médicos, como por el Ministerio de Sanidad:

  1. Supresión del actual sistema de guardias e instauración de turnos para el personal médico de hospitales. Las guardias de 24 o 17 horas son un riesgo para la salud de los pacientes y la de los propios profesionales, por tanto, se deberían de suprimir 2. Como es necesario mantener la atención las 24 horas del día, no es posible aceptar que las guardias se puedan hacer de “forma voluntaria” como pretende la CESM, ya que podrían quedar sin cubrir y por tanto los pacientes quedar sin atención.
    Proponemos que se instaure un turno de tarde para el personal médico de hospitales (como tienen actualmente el resto de profesionales del SNS, y los propios médicos de atención primaria), lo que acabaría con la penosidad de ese modelo, ya que solo sería necesario cubrir como guardias las 10 horas entre las 22 y las 8 horas, lo que permitiría:

    • Acabar con la penosidad de ese sistema estableciendo además el mismo modelo de jornada para todos los profesionales del SNS.
    • Ampliar las plantillas médicas en los hospitales, en aquellas especialidades que sea necesario, para cubrir ese nuevo turno, evitando la emigración de profesionales médicos cuando acaban la formación, fuera del país o al sector privado. Este hecho es importante ya que la mayoría de los médicos se forman durante 10-11 años en el sector público, lo que nos cuesta unos 300.000-350.000 euros por cada médico. No tiene sentido realizar ese gasto público y que se pierdan esos recursos.
    • Mantener la actividad ordinaria de los hospitales en horario de tarde, utilizando todos los quirófanos, consultas y recursos tecnológicos al 100 por 100, lo que permitiría reducir las listas de espera y haría innecesarios los actuales conciertos privados, auténtico cáncer del sistema.
    • Eliminar las “peonadas» o «autoconcertación” médicas (entre 390-550 brutos por cada tarde, unas 4-5 horas), dado que esa actividad la harían los nuevos médicos del turno de tarde en jornada ordinaria, y no se pagaría como actividad extraordinaria, como ocurre actualmente.
    • La supresión de las guardias de 24 y 17 horas, permitirá que muchos médicos que ahora mismo están haciendo seis o más guardias al mes, puedan completar su jornada ordinaria anual actual, que en algunos casos no están cumpliendo.
    • Otra de las quejas es que las horas de guardia no cotizan para jubilación, pero es exactamente igual que el resto de jornadas no ordinarias que realizan el resto de trabajadores.
  2. Prohibición de actividad en la privada. Algo absolutamente básico. ¿En qué empresa un ingeniero puede trabajar por la tarde en la competencia? Tras cuarenta años de Ley General de Sanidad, es indiscutible que tanto los conciertos (artículo 90 de la LGS, que permite la derivación de actividad pública “rentable” a los centros privados), como los convenios singulares (artículo 67 de la LGS que permite que millones de personas sean atendidas por centros privados, en lugar de construir los centros públicos necesarios), solo han servido para trasvasar dinero público a los centros privados a la par que para debilitar al SNS. Convenios y conciertos se deberían de reducir drásticamente con tendencia a desaparecer. La optimización de los recursos propios del SNS haría imposible esta hemorragia y supondría un ahorro económico importante para las arcas públicas, así como la supresión de los conflictos de interés.
    Frenando la derivación a la privada de las actividades “rentables” y cubriendo a toda la población desde centros estatales, aparte de aplicando un sistema de exclusividad para que los médicos del sector público no trabajen en la privada, muy pocos centros privados podrían sobrevivir.

Algunas puntualizaciones que el sindicato médico debería de contestar.

  • El sindicato médico está contra las guardias de 24 horas. Ya que es necesario mantener la atención las 24 h/365 días del año, ¿cuál es su propuesta? Más allá de propuestas imposibles (“voluntariedad de las guardias”), e incrementar el precio de la hora de guardia (muy variable entre comunidades autónomas), el sindicato médico no propone nada más. ¿El problema es entonces el dinero? ¿Si se sube el precio de la hora de guardia, desaparece el problema? En base a lo ocurrido en otros conflictos históricos, que han desaparecido al poner la Administración dinero encima de la mesa, ese parece ser el problema, algo difícil de defender públicamente por la CESM en un contexto de crisis como el actual, que muy posiblemente empeore debido al conflicto por los recursos energéticos al que estamos asistiendo, y los anuncios de Alemania para recortar el gasto sanitario público y reducir las pensiones.
  • Si se suprimen las guardias de 17 o 24 horas podrían reducirse los salarios. Las guardias actuales (3-5 guardias al mes) pueden suponer entre el 30-50% del sueldo mensual de un médico (sobre 3.000 euros al mes en nivel 2), que sube hasta 4.500 euros con ese número de guardias. A partir de 5 guardias al mes los salarios pasan a ser de unos 5.500 euros al mes o más. Como contrapartida la desaparición de las guardias de festivos de 24 horas, implicará la necesidad de trabajar dos fines de semana en vez de uno al mes. ¿estaría de acuerdo con esto el sindicato médico?
  • Si se crea un segundo turno de tarde para el personal médico de hospitales desaparecen las peonadas o autoconcertación. La existencia de un turno de tarde haría innecesarias las peonadas, que como hemos explicado supone unos ingresos muy importantes para parte del personal médico de hospitales. ¿estaría de acuerdo con esto el sindicato médico?
  • ¿Es penoso encadenar jornada ordinaria con peonadas o con trabajo en la privada? Es sumamente curioso que los sindicatos médicos no hablen de la penosidad que supone encadenar, tras una jornada ordinaria de 7 horas, jornadas de 4-5 horas para hacer peonadas o incluso, encadenar actividad en centros privados, incluso tras salir de guardia en el sector público. Lo más consecuente es que, por la dignidad de la profesión médica, reivindicaran la prohibición absoluta de encadenar este tipo de actividad.
  • ¿Es digno para la profesión médica colaborar con el proceso de privatización de la sanidad?
    Los sindicatos médicos llevan guardando silencio durante las casi cuatro décadas que lleva en marcha el proceso de privatización. Nunca se han posicionado en contra. Y esto lo deben de conocer los médicos jóvenes que están apoyando el conflicto. Tampoco han denunciado los “incentivos perversos” que se llevan aplicando en los hospitales privatizados de modelo concesión y que ellos conocen perfectamente al tener en ellos representantes sindicales, desde Alcira ya en 1999, hasta Torrejón recientemente, pasando por experimentos privatizadores como los centros de atención primaria de Cataluña (EBAS). Es más, ahora amenazan con poner en marcha una iniciativa legislativa popular para lograr un estatuto propio, pero boicotearon la ILP para la Recuperación del Sistema Nacional de Salud que se lanzó en 2.021. ¿Dónde queda la dignidad de la profesión?
  • ¿Realmente necesitamos formar más médicos o necesitamos mejorar las condiciones laborales en el SNS?
    Estamos formando más médicos que nunca, sin embargo, parte se marchan a la privada porque se les retribuye mejor y se les permite, en muchos casos, cotizar como autónomos (jornada de 8 horas 500 euros, 1.500 día). Pero en la privada no se trabaja mejor que en la pública, el ritmo es frenético y es conocido que se incumplen estándares básicos de seguridad en aras de incrementar los beneficios de la empresa y los propios, lo que al parecer no parece molestar al sindicato médico. Lo sensato sería mejorar las condiciones laborales del sector estatal (y sobre todo las de los MIR), el que mejor resultados de salud consigue.
  • ¿Se está manteniendo el conflicto de forma artificial? La reciente dimisión de la presidenta del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, y su denuncia de que en privado el sindicato médico admite que las reivindicaciones son imposibles, que el acuerdo les gusta, pero no saben cómo venderlo, llegando a afirmar que “Me avergüenza ver cómo sí se han alcanzado acuerdos que eran positivos para los médicos, pero por los sindicatos querer ser los protagonistas, no se han llevado a cabo. Me avergüenza ver a residentes sacrificar una semana de sueldo por una lucha y que los que tienen que llevar a cabo esa lucha no lo hagan mirando por esos profesionales, sino por sí mismos. Y me avergüenza seguir alimentando esta patraña”, supone un golpe a la línea de flotación de la estrategia del sindicato médico, cuya respuesta ha sido la descalificación de dicha persona.

Para finalizar, tenemos que reconocer que sí hay un punto de encuentro entre la ministra de Sanidad y el sindicato médico: su interés en mantener la privatización del SNS y su deterioro. La primera porque plantear la derogación de las leyes que permiten la privatización, como defendía tímidamente cuando estaba en la oposición, supondría su cese inmediato ya que es una línea roja que el PSOE ha impuesto a los diferentes gobiernos “progresistas”, por lo que la ministra podría verse obligada a solicitar de nuevo el bono social térmico. Los segundos porque forma parte del espíritu del sector más rancio de la profesión médica su apoyo histórico al sector privado y su silencio de décadas ante la destrucción del SNS.

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