Cambian de idioma, no de amo.
Una misma derecha en cuatro siglas.
No hay ninguna diferencia de fondo entre el PP, Vox, Junts per Catalunya o Aliança Catalana. Lo único que los distingue es el idioma en el que defienden los intereses de los multimillonarios, los especuladores y los fondos buitre. Lo demás es folclore: banderas distintas para un mismo negocio.
La ley de vivienda y la votación de siempre.
Veremos una vez más al PP, a Vox y a Junts votar juntos, porque, en lo esencial, son lo mismo. Votarán contra una ley de vivienda que busca proteger a la clase trabajadora de los fondos buitre y de quienes convierten un derecho constitucional, el de una vivienda digna, en una máquina de ganar millones a costa de exprimir al pueblo.
Que nadie lo olvide cuando llegue la hora de las lágrimas de cocodrilo: estos son los que rechazan que existan leyes que defiendan a los inquilinos. Los mismos que amparan a fondos sin alma, capaces de subirle el alquiler un 200 % de un día para otro a una persona de casi noventa años, a un enfermo, a una persona con discapacidad o a quien sea, con tal de echarlo de su casa y especular con ese piso o con ese terreno urbanizable.
La derecha ya es ultraderecha.
La derecha de hoy es ultraderecha. Defiende el derecho del más fuerte a abusar del más débil: la ley de la selva contra el pueblo y al servicio del poder. Es una involución social que pretende arrasar hasta el último atisbo de humanidad y empatía. Son los perros fieles de las oligarquías y de los poderes económicos, del sionismo de extrema derecha que perpetra el genocidio en Gaza y de quienes lo apoyan y financian, del trumpismo y de todo lo peor que hay ahora mismo en el mundo.
Justicia para los buitres.
No hay justicia para la clase trabajadora. La justicia está hecha para los carroñeros económicos y sociales, no para los pueblos. Lo que llaman justicia es abuso legalizado: leyes y sentencias al servicio de los poderosos para blindar sus intereses. Esto es una democracia burguesa puesta a trabajar para los fondos buitre, las grandes multinacionales y los bancos; para quienes viven chupándole la sangre a los más débiles.
Sin más patria que la cuenta corriente.
Ahora Junts confirma que votará con sus iguales, el PP y Vox. Porque, por encima de cualquier patria, bandera, cultura o idioma, están los intereses de quienes mueven los hilos. Por encima de los pueblos está el dinero. Por eso no sorprende que toda la ultraderecha vote unida contra cualquier medida que no sirva para convertir nuestras vidas en su negocio.
En esto de defender a los poderosos no hay nacionalismo que valga. Quienes no tienen más patria que su bolsillo no necesitan una lengua propia para pisotear a los más débiles: da igual que las leyes se escriban en castellano, en catalán, en gallego, en euskera, en inglés, en francés, en alemán o en portugués. Da igual en qué idioma se mienta y se difundan bulos para seguir abusando de quienes están a punto de quedarse en la calle, en situaciones dantescas. La infamia suena igual en todas las lenguas.
Y frente a ellos, organización, sindicato, barrio y calle. Porque la vivienda no se defiende con discursos: se defiende con la fuerza de la clase trabajadora unida.
¡Hasta la victoria siempre!
André Abeledo Fernández

