La militarización del Caribe oriental y la cesión de infraestructuras estratégicas a fuerzas extranjeras forma parte de una arquitectura de presión geopolítica orientada a aislar a Venezuela.
Caracas acusó a la primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, de haber "revelado una agenda hostil" hacia el país bolivariano desde su ascenso al poder.
Opositores denuncian «acciones dictatoriales» del Gobierno caribeño y alertan sobre amenazas a la libertad de expresión mediante uso antidemocrático de poderes de emergencia.