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Hasta octubre del año pasado, la zona acogía un campamento donde se alojaban miles de refugiados que pretendían llegar al Reino Unido.

Las autoridades de la ciudad de Calais, en el norte de Francia han prohibido la entrega de alimentos a personas migrantes, informa el diario ‘Le Figaro‘.

El decreto ha sido firmado por la alcaldesa conservadora Natacha Bouchart con el fin de evitar el flujo de nuevos refugiados hacia la localidad. Según ella, la distribución de comida podría provocar un ‘efecto llamada’ y atraer a más refugiados a la zona. Bouchart indicó que los habitantes de Calais “han sufrido demasiado”.

La iniciativa fue apoyada por el Ministro del Interior de Francia, el socialista Bruno Le Roux, aunque Le Roux precisó que no impedirá repartir comida en el resto del país.

Pese a la demolición en octubre pasado del campamento conocido como ‘La Jungla’, centenares de refugiados permanecen en el lugar, recibiendo comida de organizaciones humanitarias. La zona de Calais es el principal punto de paso para los refugiados e inmigrantes que buscan alcanzar el Reino Unido.

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