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La disyuntiva que se volvió certeza

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Por Daily Sánchez Lemus

En el cortejo fúnebre de las víctimas del sabotaje al vapor La Coubre estaba Fidel. Allí, en el primer sitio; allí, seguido por el pueblo que rendía homenaje a sus héroes, víctimas del terrorismo; allí, dirigiéndose a todos, para que el dolor se volviera fuerza. Y para dejar bien clara, ante la seguridad de que había sido un ataque y no un accidente, la posición de Cuba:

(…) ojalá los errores que perturban el más  elemental sentido común de los que se atreven a considerar como posible cualquier género de invasión a nuestro suelo, comprendan la monstruosidad de su equivocación, porque nos ahorraríamos muchos sacrificios; mas si ello ocurriera por desgracia, pero sobre todo, para desgracia de los que nos agredan, que no les quede la menor duda de que aquí, en esta tierra que se llama Cuba, aquí en medio de este pueblo que se llama cubano, habrá que luchar contra nosotros mientras  nos quede una gota de sangre, habrá que pelear contra nosotros mientras nos quede un átomo de vida (…)

Y no sólo sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión y que nuevamente no tendremos otra disyuntiva, que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria, la de libertad o muerte; sólo que ahora libertad quiere decir algo más todavía, libertad quiere decir Patria, y la disyuntiva nuestra sería ¡Patria o Muerte!(…)

La disyuntiva del pueblo era la misma por la que se habían lanzado a la manigua los mambises, por la que habían luchado los jóvenes en los primeros años del siglo XX, y la misma por la que vinieron en el Granma, lucharon y triunfaron los rebeldes.

Pero más que disyuntiva, la frase de Fidel se volvió certeza, convicción que nos ha acompañado desde el 5 de marzo de 1960 no solo para terminar un discurso, sino para recordar una y otra vez,  la misión infinita de luchar por la libertad- que es luchar por nuestro país. Así coreamos  con Fidel todos estos años, en cada uno de sus discursos, la certeza de que seguiremos siendo libres. Esa certeza que nos remite una y otra vez también al futuro, y que tiene la fuerza para secar lágrimas en cada momento de dolor; y para que en cada momento feliz que fue dicha, saber que queda camino.

Mucho ha llorado este pueblo por agresiones en el camino de la Revolución. Por eso el llamado a olvidar el pasado, no puede ser un fácil borrón de la Historia que tanta sangre nos ha costado.

Por eso el llamado en la voz de Fidel – que es el llamado de miles de cubanos- de tener una Patria soberana o morir, siempre nos acompaña.

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