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El Pentágono envió el miércoles más de 400 aviadores y varios bombarderos estratégicos Boeing B-52 Stratofortress a Siria e Irak.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos informó que las naves y los pilotos de la base aérea Minot, en el estado de Dakota del Norte, fueron desplegados para realizar operaciones en los dos países árabes mencionados.

Se trata de la primera vez en más de una década que Estados Unidos despliega aviones subsónicos B-52 desde su base Minot para realizar bombardeos, posiblemente, contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) en ambos países de Oriente Medio.

“El 23º Escuadrón de Bombarderos envió un número de B-52 Stratofortress para realizar operaciones cotidianas; lo que supone la primera vez en 12 años que aviones de la base (Minot) han sido desplegados en apoyo de operaciones de combate”, explica un comunicado del Departamento de Defensa estadounidense.

“El 23º Escuadrón de Bombarderos envió un número de B-52 Stratofortress para realizar operaciones cotidianas; lo que supone la primera vez en 12 años que aviones de la base (Minot) han sido desplegados en apoyo de operaciones de combate”, explica un comunicado del Departamento de Defensa estadounidense, sin especificar la cifra de naves.

Los B-52 Stratofortress, que operan en la Fuerza Aérea de EE.UU. desde la década de 1950, son aparatos subsónicos de largo alcance que pueden volar a altitudes de hasta más de 15 kilómetros y desplegar la más amplia gama de armas del arsenal aéreo estadounidense.

Fue la misma jornada del miércoles que fuentes del Pentágono, citadas por el rotativo estadounidense The Washington Post, revelaron que las autoridades del país sopesan la posibilidad de enviar unos 1000 uniformados para asistir a las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, por sus siglas en inglés) en el norte de Siria.

La semana pasada, la denominada coalición anti-EIIL, liderada por Estados Unidos, confirmó el despliegue de 400 fuerzas adicionales, acompañadas por cañones M777 Howitzer, en Siria para ‘acelerar’ la derrota de la banda takfirí en la ciudad de Al-Raqa, ubicada en el noroeste de Siria. Este contingente se sumaría a 500 soldados estadounidenses ya desplegados en el país árabe.

El presidente de Siria, Bashar al-Asad, denunció que el envío de uniformados foráneos a su país no fue consultado con su Gobierno por lo que catalogó la presencia militar estadounidense como una invasión. “Nadie invitó a EE.UU. Las tropas llegadas a Siria, sin nuestro permiso, son invasoras”, aseveró el mandatario.

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