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La Agencia Central de Noticias de Corea divulgó el día 19 un acta de revelación en relación con que transcurrieron más de 10 años desde cuando Estados Unidos lanzara la “guerra antiterrorista” contra todo el mundo reclamando la venganza del incidente del 11 de septiembre y creyéndose el “defensor de la justicia”.

La “guerra antiterrorista” resulta un acto del terrorismo de Estado y nueva versión de la agresión contra los países antiyanquis para realizar la ambición imperialista de tomar la hegemonía mundial, adelanta el documento y continúa:

Ampliándola a todas partes del mundo, EE.UU. violó flagrantemente la soberanía y la integridad territorial de los Estados soberanos.

La estrategia y objetivo de ella es formar, por una parte, a los terroristas a fin de propagar el terrorismo y por la otra, frecuentar la intervención armada en otros Estados soberanos bajo el pretexto de “eliminación del terrorismo” y realizar a la larga su ambición de dominar todo el mundo.

Las fuerzas armadas norteamericanas, que estuvieron desplegadas principalmente en Europa durante la Guerra Fría, se reestructuran en el nuevo siglo dando enfoque a Asia.

    EE.UU. tildó a la RPDC, que no tiene nada que ver con el terrorismo, de “país proliferante de armas de exterminio masivo” y de “Estado bribón”, le da las doble y triple sanciones y recrudece la amenaza de guerra nuclear.

Todos los hechos demuestran claramente que la “guerra antiterrorista” de EE.UU. deviene la nueva forma de agresión orientada a derrocar a los países antiyanquis e independientes y realizar la ambición de dominar el mundo.

La “guerra antiterrorista” de EE.UU. puso al desnudo su fachada del violador No.1 de derechos humanos y peor criminal en la misma esfera.

Aunque pasaron más de 10 años, siguen frescas en Afganistán e Irak las huellas de masacre y violación de derechos humanos, cometidas por las tropas norteamericanas acostumbradas al asesinato y saqueo.

EE.UU. es el único país que instaló por doquier del mundo, sobre todo en Irak y Afganistán, las prisiones secretas semejantes a los campos de concentración de los Nazis, y autorizó aplicar en ellas las torturas medievales.

Las autoridades estadounidenses defienden los maltratos y torturas a los detenidos por parte de los uniformados norteamericanos, diciendo que la tortura es necesaria para hacer hablar a los “terroristas”.

La operación militar “antiterrorista” con drones de EE.UU. es una carnicería que contraviene al derecho internacional y a los principios humanitarios.

En el Medio Oriente están desplegados miles de drones ultramodernos equipados con misiles y teledirigidos por satélite y sus controladores ejecutan el asalto aéreo con ordenadores desde la base de operación en el territorio estadounidense.

La “guerra antiterrorista” deviene un gran crimen antiético que produjo el problema de refugiados más grande de la historia al generar el círculo vicioso de terrorismo y venganza y ensangrentados litigios armados.

No se olvidará nunca la historia de “guerra antiterrorista” de EE.UU. que impuso a la humanidad la muerte trágica, sufrimientos y desgracias.

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