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El F-35, caza estadounidense de quinta generación, está sufriendo un notable retraso respecto a las previsiones temporales y el plan de pagos establecido, escribe el experto en defensa Dan Grazier.

En su artículo para Project on Government Oversight, el autor apunta que según un nuevo informe de la Oficina de Contabilidad del Gobierno de EEUU (Government Accountability Office, o GAO), el “problemático programa” necesitará 1.700 millones de dólares adicionales y un año más para terminar el proceso de producción de un total de 16 años”.

La GAO basó la nueva cifra en un análisis de los datos de las pruebas de vuelo del F-35, que revelaron un sinfín de fallos y deficiencias en el funcionamiento del caza. No obstante, escribe Grazier, nuevos ensayos están a punto de comenzar y es muy probable que se produzcan otros problemas que conllevarán costos adicionales.

“El desafío ahora son las pruebas de vuelo de la versión final y más compleja del software del F-35”, destaca el periodista.

Este conjunto de programas controla cada entrada que recibe el piloto acerca de las amenazas, objetivos, armas y el perfil de la misión del vuelo. El nuevo software podría dar al F-35 la mayor ventaja sobre todos los cazas existentes… siempre y cuando funcione, explica Grazier.

La oficina encargada de llevar a cabo las pruebas afirma que será capaz de completarlas para octubre de 2017. Sin embargo, la “historia de las pruebas del programa pone en duda esta afirmación”, profundiza el experto.

De acuerdo con la estadística, en 2016 el programa fue capaz de cumplir tan solo el 82% de las pruebas planificadas o, en otras palabras, 975 de los 1.189 ensayos previstos, o cerca de 83 por mes.

De esta manera, la GAO indicó que el programa tendrá que llevar a cabo 384 pruebas al mes para cumplir la fecha, lo cual implica la quintuplicación de la tasa actual. Por lo tanto, es poco probable que el programa del F-35 sea capaz de conseguir estos resultados.

“La GAO estima que el programa no completará las pruebas hasta mayo de 2018. Como el tiempo es dinero, [el programa] requerirá dinero adicional para financiar el proceso”, subraya Grazier.

No obstante, continúa, “hay razones para creer que la GAO está siendo conservadora en su estimación” al no llamar atención al hecho de que “las pruebas que quedan son las más complicadas de todo el proceso”.

Esta etapa incluye las pruebas críticas de precisión de entrega de armas, que tienen gran importancia debido a que ponen a prueba toda la cadena del funcionamiento del sistema de fuego, desde la detección del objetivo hasta su eliminación.

Además, algunos de los ensayos contarán con la participación simultánea de varias aeronaves, lo cual también podría contribuir a un retraso y, como consecuencia, más gastos, expresa el autor.

“(…) Se puede asumir con seguridad que los contribuyentes tendrán que aportar al menos 141 millones mensuales”, indica.

Los retrasos en las pruebas de desarrollo amenazan al comienzo de la fase de las pruebas de combate, o pruebas operacionales, afirma Grazier.

Es la parte del proceso de pruebas en el marco de la cual las tripulaciones prueban la aeronave no solo para ver si cumple con las especificaciones técnicas en las condiciones de laboratorio, sino para ver si todo el sistema es suficientemente eficaz y adecuado para las condiciones de combate.

Así, según la oficina del programa del F-35, la fase operacional de las pruebas comenzará en febrero de 2018. No obstante, de acuerdo con la GAO, la fecha más realista son los primeros meses de 2019.

De esta manera, el nuevo informe de la GOA es “una evidencia más de que el F-35 es un programa realmente problemático”.

“A menos que los funcionarios tomen decisiones difíciles ahora, las personas que tendrán que llevar el avión al combate, lo harán en una aeronave que no ha sido completamente desarrollada“, concluye.

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