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Roma no paga traidores

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Y Trump los aparta a empujones sería el pie de titular en este caso.

Si bien el actual Presidente de los Estados Unidos se comporta  como se presupone ha hecho durante toda su larga y exitosa carrera empresarial, las formas importan. Y más en diplomacia.  Aunque la imagen del grosero empellón y su ridículo gesto embebido de soberbia que al que escribe le ha hecho recordar al caricato fascista italiano Mussolini ,hayan dado la vuelta al mundo, la polémica ya no existe. La razón es obvia. Y pese a que un grupo de educados estadounidenses quiere pedir perdón al  señor Dusko Markovic por el inexcusable comportamiento de su presidente. Un Primer ministro montenegrino tiene la misma importancia en la política mundial que un florero en una tienda de IKEA.

ste mismo matón que le empuja para salir en la foto, al que por cierto ríe la gracia sin dejar de adularle, es la misma persona que con su firma ha aprobado la entrada de Montenegro en el seno de la OTAN. Así sucedió este pasado 11 de Abril. Días después, el 28 de Abril, el Parlamento aprobaba por iniciativa gubernamental la adhesión a la Alianza atlántica. En contra la opinión de la mayoría de la población montenegrina. Sin por supuesto someterlo a referéndum, estas cosas sólo son buenas contra Yugoslavia.

Montenegro, parte intrínseca e histórica de Serbia, integraba la pequeña Yugoslavia (Federación Serbo-montenegrina) durante la agresión criminal de la OTAN en 1999. Y fue castigada por las bombas occidentales. Centenares de personas murieron, la gran  mayoría civiles. Sus centros industriales, sanitarios, infraestructuras civiles fueron arrasados.

Y bajo su suelo y en sus costas yacen elementos radiactivos de las armas utilizadas a tal atroz  fin que hacen de ese pequeño territorio y una buena parte del mar adriático un foco de contaminación cancerígeno patológico exponencialmente devastador. Estas conclusiones no son nuestras, fueron publicadas en la prensa italiana hace más de seis años. Y negadas por la OTAN y el gobierno italiano, tras el revuelo y las múltiples denuncias de aumento de casos de cáncer en toda la región y testimonios de los pescadores de la peligrosa presencia de residuos armamentísticos y de un prolongado y muy elevado descenso de las capturas.

Si bien cualquiera que pueda alegar, sí y eso que le importa a Trump. Ni siquiera sabrá qué país es ese, o quien era ese tipo. Lo desolador de la respuesta es que al primer ministro montenegrino le interesa lo mismo.

Montenegro se convierte en el primer país bombardeado por la OTAN  que se une a la alianza. Esta es otro paso más en la escalada de crispación en los Balcanes. Por un lado deja totalmente cercada a Serbia por miembros de la OTAN con desproporcionadas bases y efectivos militares. Por el otro tras las tensiones creadas desde Podgorica contra ciudadanos, inversiones y políticos rusos, el cepo no sólo se cierne sobre los serbios. La salida al mar que se negó a Serbia, la han convertido ahora en cuartel estadounidense (no seamos tan ridículos siquiera en pensar que la OTAN tiene algo de europea) y priva a Moscú de una región amiga desde hace siglos.

Otra de las consecuencias es que legitima al muy corrupto gobierno montenegrino, dándole carta blanca para sus usos mafiosos y su discriminación/enemistad hacia su población no nacionalista. Se entiende serbia y montenegrina, pues los albaneses y musulmanes gozan de otra consideración, beneficios y protección.

El empujón es sin duda una descortesía. Un gesto insolente ya olvidado.

La verdadera infamia es que un político montenegrino estuviera allí para recibirlo.

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