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Mucho ha cambiado desde que, en 2012, el entonces presidente de EEUU, Barack Obama decidió apoyar a los rebeldes que trataban de derrocar a Bashar Asad, mandatario sirio, apuntó Newsweek.

De acuerdo con el medio, desde el momento en que la Fuerza Aérea rusa intervino en el conflicto sirio a petición de Asad, Estados Unidos se vio obligado a cambiar su postura. El país norteamericano, entonces, determinó el nuevo ‘objetivo informal’ de detener a Irán, que, según la Administración Trump, supuestamente intenta garantizar una posición segura a largo plazo en Siria.

Newsweek destacó que pese a que Asad “parecía estar a punto de caer” en el inicio del conflicto, el líder sirio logró retomar cerca de la mitad de la ciudad de Deir Ezzor y empujar a los yihadistas hacia el otro lado del Eufrates, después de recibir el apoyo por parte de Rusia e Irán.

De acuerdo con Nicholas Heras, funcionario del Centro para una nueva seguridad estadounidense (CNAS, por sus siglas en inglés), la coalición y las Fuerzas Democráticas Sirias enfrentan un mayor desafío en Deir Ezzor que en cualquier otra parte de Siria.

Además, según Neil Hauer, analista de SecDev Group, Estados Unidos esperaba usar las tensiones en la región para reclutar militantes de las tribus, pero las fuerzas gubernamentales y sus aliados lograron “superar a Washington” y establecer el control sobre Deir Ezzor.

Por lo tanto, en última instancia, Estados Unidos y sus aliados tendrán que renunciar a la idea de fortalecerse en la región, concluyó Newsweek.

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