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La masacre de la Plaza de Toros de Badajoz por el coronel falangista Yagüe

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Yagüe: “Por supuesto que los matamos. ¿Qué esperaba usted? ¿Que iba a llevar 4000 prisioneros rojos conmigo, teniendo mi columna que avanzar contrarreloj? ¿O iba a soltarlos en la retaguardia y dejar que Badajoz fuera roja otra vez?” (New York Herald Tribune)

Los nostálgicos del franquismo, especialmente los que trabajan para la caverna mediática formada por ciertos periódicos de derechas y determinados TDT ultras, repiten de manera recurrente que Paracuellos fue la peor y más grande de las matanzas de la Guerra Civil. Exageran cifras, mienten y ocultan datos como que fueron 2.500 personas, incluyendo militares franquistas sublevados, falangistas y gente de derechas enemigas de la República y abultan los casos de religiosos como si los religiosos no pudieran ser fascistas, empuñar un arma y matar.

Un “famoso” decía que a él le habían matado no sé cuántos familiares en Paracuellos, y que si él había podido olvidarlo, los demás, también. Lo dijo con un tono que me desagradó, como mandando que se callen ya los de la Memoria Histórica y se conformen con tener a sus familiares en las cunetas; y me molestó porque yo los tengo y no me resigno porque no me da la gana, señorito. Omitió que sus familiares eran aristócratas, señoritos -supongo que andaluces por el acento- que probablemente si estaban encarcelados era por tener algún tipo de relación franquista. El puede olvidar porque sabe dónde están sus familiares, enterrados como los suyos quisieron y además el franquismo y la Iglesia les rindió homenaje durante años. No piensa en las cunetas donde fueron a parar los republicanos defesores de la libertad.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica estima entre 5.000 y 9.000 las víctimas del genocidio de Badajoz, aunque no hay unanimidad en cuanto a las cifras como suele suceder en estos casos.

Un hecho relevante por su inhumanidad fue “La columna de la muerte” de Yagüe entre Sevilla y Badajoz, de donde le viene el deshonroso apodo de “carnicero de Badajoz”. Las matanzas sanguinarias recorrieron esta zona de Andalucía y Extremadura. Se mató a la población de tal guisa que hay quien compara estos hechos como un ensayo para las exterminios nazis antes y durante la II Guerra Mundial.

Basado en un exhaustivo trabajo de campo, “La columna de la muerte” parte de la fase inicial de la Guerra Civil Española y concluye con la toma de Badajoz y la brutal represión llevada a cabo en la ciudad y poblaciones aledañas. Espinosa lleva a cabo un minucioso estudio pueblo a pueblo de los sucesos allí desarrollados, intentando demostrar que la represión “no fue una consecuencia de la guerra, sino una de sus razones explicativas fundamentales”. Según él: “la violencia formaba parte del proyecto inicial de los insurgentes, dispuestos a exterminar a todos aquellos elementos de la sociedad española –políticos, sindicalistas, profesionales, maestros…- que habían contribuido a articular la alternativa reformista iniciada en 1931”, concluyendo que la masacre de Badajoz es un anticipo de Auschwitz.

Los fascistas asesinaron a un padre cuando su hija tenía 13 años. Toda la vida tratando de recuperar el cadáver, que estaba en la fosa común del cementerio. Hoy mismo la he visto por Internet. Una viejecita de 90 años de Guadalajara que acaba de recuperar los restos de su padre no de la justicia española sino argentina, una jueza argentina, que en España no hay jueces ni fiscales que se dediquen a estas cosas. No hay justicia, en definitiva. La mayoría morirán como mi madre sin haber recuperado a sus tíos, ni mi padre, de 88, recuperará jamás los restos de su hermano mayor. La abuela de Guadalajara sabía exactamente en qué fosa común estaba su padre. Nosotros, no.

Pues bien, la mayor y peor masacre que se realizó en España fue en Badajoz, donde se exterminó a una de cada cinco personas. A las niñas las violaban los moros -así les llamaban- y a los hombres los toreaban en la plaza de toros torturándolos con las banderillas o la bayoneta en la cara. 8.000 pacenses asesinaron. El responsable fue un coronel falangista, el genocida Yagüe, que aún tiene calles a su nombre por la cobardía de los socialistas y por connivencia ideológica de la derecha heredera del franquismo.

Para hacernos cargo de la baja calidad de esta democracia y de que la derecha es heredera genética del franquismo, hay que saber que la hija de este genocida ha militado en el PP durante casi 30 años. Se dio de baja en 2.009 por “la postura del PP en materia, por ejemplo, de aborto, uniones de homosexuales, memoria histórica y defensa de la unidad de España es totalmente inadmisible”. Afirma que su padre “no era un sanguinario” cuando lo cierto es que es el responsable de milies de asesinatos con una cruedad que supera la imaginación más perturbada.

https://rexvalrexblog.wordpress.com/2016/01/22/la-masacre-de-badajoz-por-el-coronel-falangista-yague-el-episodio-mas-brutal-de-la-guerra/

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