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El gobierno sigue manteniendo en la reserva la Operación Cota de Malla, el siguiente paso a la imposición del artículo 155 que sacaría al ejército a la calle con la excusa de proteger los objetivos asignados, tales como puertos, aeropuertos, depósitos de combustible, emisoras de radio y televisión e, incluso, centrales nucleares.

El plan fue diseñado hace años para situaciones de gravedad extrema o acontecimientos de gran magnitud, tales como elecciones o conferencias internacionales. Ya se ha aplicado dos veces, la primera tras los atentados del 11-M y la segunda en 2004 durante la boda de los actuales Reyes.

Las principales funciones del ejército en Catalunya serían de apoyo a la Policía Nacional y a la Guardia Civil, en caso de necesidad para contener a la población en las calles e imponer el toque de queda. Una de las preocupaciones fundamentales sería mantener abiertas las carreteras que se cierren por la acción de los piquetes o las barricadas.

En realidad, el apoyo de las Fuerzas Armadas a los antidisturbios ya se ha llevado a cabo en el terreno logístico, en forma de alojamiento en las bases militares de Girona y Barcelona.

No obstante, las tropas únicamente parecen capacitadas, de momento, para patrullar las calles y reforzar la protección en la vigilancia estática, pues no tienen la condición de agentes de autoridad.

El gobierno podría militarizar determinados servicios públicos, lo que ampliaría el delito de sedición a los trabajadores de infraestruras clave, que quedarían sometidos a los jurisdicción militar.

En medio de la crisis, las declaraciones del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Fernando Alejandre, no dejaron lugar a dudas sobre el papel del ejército y su función intimidatoria.

Aunque no hay datos de que se enviaran tropas, el ejército ha posicionado material militar en sus almacenes, que es el paso previo de cualquier invasión. Los primeros 50 tanques llegaron a Catalunya al inicio mismo del “procès”, en el mes de marzo. Hacía 15 años que en Catalunya no había tanques del ejército (1).

El dispositivo militar el Catalunya nunca se replegará, ya que su papel es disuasorio. Más bien se reforzará porque el CNI considera que entre las filas del movimiento independentista van a surgir grupos armados. “Si se produjera una escalada de violencia que desbordara a las Fuerzas de Seguridad del Estado, el Ejército tendría que hacer valer su superioridad”, comentó un mando militar (2).

En el supuesto más extremo, la Policía y Guardia Civil no solo tendrían que enfrentarse a disturbios o algaradas, sino a grupos armados.

(1) http://www.elnacional.cat/es/politica/el-ejercito-envia-tanques-a-catalunya-en-pleno-proces_145362_102.html
(2) https://www.diarioprogresista.es/ejercito-pendiente-ejecutar-plan-cota-malla/

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